'Ligeros de equipaje' rescata de la desmemoria el éxodo al sur de Francia en 1939

Momento del metraje ayer en el Teatro Echegaray. /F. Silva
Momento del metraje ayer en el Teatro Echegaray. / F. Silva

La obra de Jesús Arbués, nominado a dos Max, parte de testimonios reales para construir una emocionante ficción

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

El Festival de Teatro de Málaga llevó ayer a las tablas del Echegaray 'Ligeros de equipaje', una ficción creada mediante crónicas y testimonios reales que pretende rescatar del olvido al casi medio de millón de personas que cruzaron a través de los Pirineos la frontera francesa en 1939. Durante más de dos semanas, unas 30.000 personas al día llegaban desde España al sur de Francia, colapsándolo. Huían del inminente yugo franquista, pero el montaje escrito y dirigido por Jesús Arbués trasciende la condición de (otra) obra sobre la Guerra Civil para convertirse en un delicado tratado sobre el olvido, el pasado, la memoria, la ausencia, la muerte y, sobre todo, la vida.

La compañía aragonesa Viridiana pone en pie un emocionante espectáculo que entronca con los versos de Antonio Machado, uno de los poetas condenados al exilio: «Se miente más de la cuenta / por falta de fantasía: / también la verdad se inventa». Arbués recibió por 'Ligeros de equipaje' dos nominaciones a los premios Max como mejor autor y director, y una de sus mayores conquistas radica en dotar de vigencia al texto, aunque se remonte ocho décadas atrás. Ante la dramática actualidad marcada por los refugiados y la inmigración, Viridiana invita a la empatía, a recordar cómo hace menos de un siglo éramos los españoles quienes huíamos de una guerra, asustados y harapientos, buscando algo parecido a un destino mejor.

El montaje resulta sobrio, aunque con una extraordinaria utilización de los pocos recursos escénicos de los que dispone y unas interpretaciones que, lejos de caer en la redundancia o la sobreactuación, atinan hasta enviar un dardo directo a la conciencia de los espectadores. Con el subtítulo 'Crónica de la retirada', la obra vuelve sobre los pasos de la Guerra Civil sin ánimo revanchista pero tampoco con una equidistancia que sería injusta.

El texto recuerda que en aquel éxodo había restos del ejército republicano, pero también población civil, muchas mujeres y niños. La mayoría iba a pie. Los caminos estaban colapsados porque el sur de Francia no estaba preparado para una 'invasión' de ese calibre. Ni lo esperaban, ni fueron capaces de preverlo. En aquel momento, vivían en la zona unas 250.000 personas. Los españoles fueron despojados de todo en la frontera. Muchos no volvieron nunca. Algunos murieron de frío, otros por los bombardeos. Nada volvió a ser lo mismo.

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