«Cada día vivo más en tus cuadros»

Pablo Aranda, Sharon E. Smith, Enrique Baena, Paco Torres y Enrique Brikmann, ayer. /Ñito Salas
Pablo Aranda, Sharon E. Smith, Enrique Baena, Paco Torres y Enrique Brikmann, ayer. / Ñito Salas

Sharon E. Smith presenta en el Aula de Cultura de SUR su libro ‘Lo que dejaste’

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Quizás el dolor encuentre un terreno más y mejor abonado en el poso de las cosas pequeñas, en los lugares que componen el paisaje cotidiano. En los cinco geranios que han sobrevivido al invierno, en el esplendor del naranjo después de la tala, aunque no eche flores ni frutos, así que será imposible hacer la mermelada que más le gustaba a él. Se lo cuenta Sharon E. Smith a su pareja durante toda una vida, el pintor José Hernández, en las páginas de ‘Lo que dejaste’ (EDA Libros), capaces de hacer olvidar un detalle sin importancia como la muerte.

La autora dialoga con Brinkmann y Baena sobre los textos dedicados a su marido, el artista José Hernández, tras de su muerte

‘Lo que dejaste’ era ayer la excusa para volver a hablar de Pepe. Qué mejor sitio que un museo para hablar de un artista. Y con esas el auditorio del Museo Carmen Thyssen se quedaba pequeño, muy pequeño, para recibir a los amigos convocador por el Aula de Cultura de SUR, con la colaboración de la Obra Social La Caixa. El artista Enrique Brinkmann y el catedrático Enrique Baena charlaban con Smith (Nueva York, 1944) sobre la amistad, el arte, el dolor y la pérdida. Claro que Smith destilaba la sensación de haber dicho lo que quería –y como quería– en su libro. Como en la página donde le cuenta a su marido: «Cada día vivo más en tus cuadros».

«He estado cuatro años volcando mis sentimientos. Luego se me ocurrió imprimir esos escritos. Encontré lo evidente, mucha repetición, pero también cosas que me parecieron valiosas», compartía Smith sobre los mensajes dirigidos a Hernández, fallecido en 2013, y publicados en Facebook entre 2013 y 2016. «El libro de Sharon no es sobre la vida y la obra de José Hernández, sino sobre su recuerdo, su dolor y su ausencia», matizaba Brinkmann, amigo de la pareja que hace décadas actuó como cicerone en el regreso de Hernández a la tierra materna, con aquel molino en Villanueva del Rosario convertido en morada para Smith y Hernández.

Ese lugar es «el pueblo» o «el Sur» en las páginas de ‘Lo que dejaste’, «una lección de humanidad enorme, de sentimiento benéfico y trascendencia», en palabras de Baena, que anoche tomó la voz cantante en el diálogo con Smith. Destacó Baena el «sentido cómplice, confesional y de extrema cercanía que Sharon consigue» en su prosa, tan pulcra como ajena al sentimentalismo.

Una ausencia de retórica que ambos vincularon a la tradición norteamericana de la que procede Smith, autora de los libros de relatos ‘Desde el otro lado’ (2001), ‘Dicho sea de paso’ (2005) y ‘Luna Walker’ (2009). Volúmenes «muy diferentes» al que ayer dedicaba Smith en el auditorio del Thyssen, donde comentó sus planes de regresar a la ficción, quién sabe si a la historia de su abuelo norteamericano, hijo de emigrantes que llegó a ser millonario. Aunque esa será otra historia.

Ternura y empatía

La de ayer era la de un libro «lleno de ternura y empatía», como resaltó Baena antes de saludar la escritura de ‘Lo que dejaste’ como «una pura evocación llena de sentimiento y de amor». Un libro abierto como unos brazos para dar cobijo, también, quizá, para una despedida. Lo escribe Smith: «Tengo que vivir con el recuerdo y por alguna razón no puedo dejarlo en recuerdo solo, quiero oír tu voz, verte salir del estudio, tomar una copa contigo. Al menos, sé que has muerto, y creo que eso es el principio de saber que tengo que continuar sin ti».

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