Sergio Navarro: «Hace falta cierta fe para dedicarse a escribir poesía»

Navarro, ayer en la presentación de ‘La lucha por el vuelo’ en el Centro Andaluz de las Letras. /Salvador Salas
Navarro, ayer en la presentación de ‘La lucha por el vuelo’ en el Centro Andaluz de las Letras. / Salvador Salas

El autor malagueño presenta en el CAL ‘La lucha por el vuelo’, un debut poético que le valió el histórico Premio Adonáis

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Asegura Manuel Alcántara que la medida de un poeta siempre puede tomarse antes de los 30 años. Sergio Navarro tiene razones para estar de acuerdo. El escritor malagueño presentó ayer en el Centro Andaluz de las Letras ‘La lucha por el vuelo’, su primer libro, un debut que le ha valido el Premio Adonáis, galardón decano del panorama poético español y a menudo un termómetro infalible de la calidad de los versos firmados por menores de 35 años. El premio, que toma su nombre de la emocionante elegía que Percy Bysshe Shelley dedicó a John Keats, ha distinguido en sus más de siete décadas de historia a autores como José Hierro, Claudio Rodríguez o José Ángel Valente. El jurado de su última edición destacó que la poesía de Sergio Navarro está dotada de «una contemplativa mirada hacia la naturaleza, sustentada en una fluida musicalidad». Nacido en Marbella en 1992, Navarro se lo toma como «una aventura apasionante».

Tras completar sus estudios de Filología Hispánica y Comunicación Audiovisual, Navarro se instaló de forma temporal en Cambridge para cursar un máster sobre literatura comparada. Fue allí cuando comenzó a gestar ‘La lucha por el vuelo’: «El vuelo del título hace referencia al viaje que se emprende hacia una mirada propia, aunque en mi caso también fue físico y emocional por el hecho de tener que trasladarme a un país desconocido». Durante aquel recorrido plagado de descubrimientos («Cae la lluvia con pureza, tanta / que parece bautizo del lugar»), Navarro experimentó la escritura «como algo que intenta darle sentido a lo que no conocemos», una consideración que se afina cuando se trata de poesía: «Hace falta cierta fe para escribir poesía. Resulta complicado ver sus frutos en el sentido más pecuniario. Muy pocos se ganan la vida escribiendo poemas, y mucho menos en el caso de autores jóvenes. La poesía tiene otra dimensión, pero es sano que así sea porque vivimos demasiado pendientes de lo económico».

El libro

Título.
‘La lucha por el vuelo.
Autor.
Sergio Navarro
Edita.
Ediciones RIALP. S. A.
Número de páginas.
64

La obtención del Premio Adonáis, «un honor» que inicialmente sacó a flote sus inseguridades, ha llevado al poeta marbellí a presentar su primer libro en ciudades como Madrid, Valencia, Pamplona o Córdoba. Ayer lo hizo en Málaga, de la mano de José Infante, reconocido con este mismo galardón en 1971. «Ganar visibilidad es importante en un mundo tan competitivo. Yo era un perfecto desconocido antes de recibir el premio, y sigo siéndolo aunque ya un poco menos», bromea Navarro, que ha pasado el último año en la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores, por donde han pasado destacados autores como Ben Clark, reciente ganador del Premio Loewe por ‘La policía celeste’, que será publicado por Visor.

Artistas emergentes

Su estancia en la residencia cordobesa, donde ha convivido con otros 13 artistas emergentes, le ha servido «como complemento ideal, porque los narradores te enseñan a estructurar la palabra, los pintores te muestran cómo observar y de los músicos aprendes a escuchar». Esta experiencia «increíble» le ha permitido también conocer a Gala: «Impresiona ver a una personalidad de las letras como él comiendo con jóvenes artistas y hablando de sus obras, porque al fin y al cabo no somos más que promesas, inversiones que hace la junta directiva». En la fundación se dedicó «por completo» a un nuevo poemario, aunque el eco de ‘La lucha por el vuelo’, donde aborda la necesidad de encontrarse con otros para encontrar sentido a la propia vida, aún resuena.

Navarro experimenta la escritura «como algo que intenta darle sentido a lo que no conocemos»

Navarro espera que su voz «vaya asentándose» en sus próximos libros: «No sé cómo será mi forma de escribir a los 40 o a los 60 años, pero espero madurar y que este premio sea un punto de partida más que un punto de llegada». Aunque tiene «perspectivas de mejorar», el autor malagueño está de acuerdo con la cita de Alcántara: «Si acudimos a la tradición literaria, hay muchos poetas que se han consagrado con obras que escribieron en su juventud. Ahí está Claudio Rodríguez, que marcó un estilo con ‘Don de la ebriedad’», poemario con que ganó el Adonáis. «La poesía tiene mucho de intensidad y efervescencia, valores que se relacionan con la juventud aunque no sea indispensable ser joven para tenerlos».

El Adonáis ha distinguido a autores como Claudio Rodríguez, José Ángel Valente o José Hierro

Navarro, que cree «en una visión poliédrica» de la poesía («La división entre lo social, lo metafísico y lo intimista no suele funcionar, todo está más relacionado»), cita entre sus autores de referencia a Ted Hughes, Álvaro García, María Victoria Atencia, Ana Salas, Gabriel Insausti, Elsa López o Aurora Luque. Con el Adonáis, que conlleva la publicación en Rialp de su primer libro, Navarro se suma a la amplia nómina de poetas malagueños reconocidos a nivel nacional.

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