Ricardo Iniesta: «Ya solo interesa el número de caras conocidas»

Ricardo Iniesta, fundador de la compañía Atalaya./Sur
Ricardo Iniesta, fundador de la compañía Atalaya. / Sur

Ricardo Iniesta Director y dramaturgo. El fundador de Atalaya se reencuentra con el Lorca «más onírico» en ‘Así que pasen cinco años’, programada mañana

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Pocos detalles en la vida y obra de Lorca están exentos de su característica carga emotiva. Ni siquiera las casualidades. El poeta andaluz fue fusilado cinco años después de concluir ‘Así que pasen cinco años’, la obra programada mañana en el Cervantes con motivo del Festival de Teatro de Málaga. La obra, una coproducción de Atalaya y el Centro Dramático Nacional, desplegará su vigencia de la mano del dramaturgo y director Ricardo Iniesta, que representa el texto, uno de los más oníricos del universo lorquiano, por tercera vez en su trayectoria. Fundador de Atalaya, que en 2008 obtuvo el Premio Nacional de Teatro, ha dirigido más de una veintena de espectáculos que han recorrido cerca de cuarenta países.

Lorca fue asesinado cinco años después de escribir ‘Así que pasen cinco años’. Resulta estremecedor.

–Es una casualidad que pone los vellos de punta. Se trata de una obra de muchos quilates poéticos. Hay escenas, como la del maniquí o la del niño muerto, que ningún otro texto escrito en el siglo XX iguala. Tiene una fuerza hipnótica, mágica. Ian Gibson defiende que ésta sería la obra que Lorca más defendería si estuviera vivo.

Inicialmente, cuando fue escrita, se consideró una obra que no podría representarse.

–Sus amigos y colaboradores le dijeron que sería muy difícil, pero Lorca sabía que era el tipo de teatro que quería escribir. Es un texto que genera poesía y metáforas más allá de lo que normalmente suele verse, por eso resulta tan vigente y revolucionario.

Ya ha dirigido esta obra antes. ¿Qué habrá de nuevo esta vez?

–Hacía 22 años que no la hacíamos, pero la hemos representado en los ochenta, en los noventa y ahora. Tenemos mayor capacidad operativa y hemos aprendido mucho. Contamos con más actores y todo ello propicia que la calidad artística y la puesta en escena sean más importantes.

¿Podría decirse que Lorca ha marcado su trayectoria?

–Sí, claro. En Atalaya solemos decir que tenemos cuatro lenguajes: el de la tragedia griega, el grotesco de ‘Divinas palabras’ o ‘Celestina’, el realismo expresionista de ‘Madre coraje’ y el lenguaje onírico que se ve claramente en ‘Así que pasen cinco años’ y ‘El público’, ambas de Lorca. Son menos conocidas que otros títulos pero tienen toda su personalidad.

¿Cómo ha cambiado la percepción del público desde los ochenta?

–El público queda entusiasmado, pero es lamentable la vuelta atrás que han supuesto estas décadas en cuanto a nivel teatral y programación. Desde que estrenamos el espectáculo hace dos años solo hemos hecho 15 ciudades pese a las buenas críticas. Cuando la estrenamos en 1986, siendo un grupo desconocido, hicimos unas 50 ciudades. Queda todo dicho.

¿A qué se refiere?

–Hemos retrocedido de una manera lamentable. A los programadores les interesan sobre todo las caras conocidas por la televisión, y eso que solo hay que comparar la calidad de las series españolas y del resto del mundo, como las que produce HBO. La programación no se basa en la calidad de los espectáculos, sino en el número de caras conocidas.

¿A qué achaca ese retroceso?

–En 1986 España era un país esperanzado, donde la cultura era importante. Ahora tenemos series de baja calidad, reality shows y programas de carnaza. Hemos retrocedido culturalmente, pero también en derechos sociales. Estamos peor que en 1986, culturalmente hablando.

¿A quiénes considera culpables?

–A los gobernantes, que han apostado por la comercialidad. Después de los Juegos Olímpicos nos vimos rodeados de nuevos ricos.

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