Planeta deja Barcelona, su premio se queda

El presidente del Grupo Planeta, José Creuheras./Efe
El presidente del Grupo Planeta, José Creuheras. / Efe

El presidente del grupo, José Creuheras, apela al diálogo y asegura que la comisión parlamentaria abre una vía de entendimiento para poner fin al «conflicto»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Planeta deja Barcelona, pero su premio «se queda». Así lo aseguró José Creuheras, presidente del grupo editorial, en la víspera del fallo del galardón mejor dotado del panorama comercial español. Apeló Creuheras al «diálogo» y a «la reforma constitucional» que permita a «poner fin al conflicto» a dos días del pronunciamiento exigido por Mariano Rajoy a Carles Puigdemont sobre la declaración de independencia de Cataluña. Lo dijo Creuheras en vísperas del fallo de un premio que cumple 66 años y que afronta una de sus ediciones más abiertas, y sin apenas candidatos en las quinielas, y que no será el último que se falle en Cataluña, según preveían algunos.

«La decisión es seguir celebrando el premio en Barcelona y mantener las actividades en Madrid y Barcelona exactamente igual», aseguró Creuheras en una multitudinaria rueda de prensa donde se habló mucho más de política que de literatura. «Nuestra intención es seguir celebrando el premio en Barcelona, aunque también hace seis meses no hubiera dicho que cambiaríamos la sede», admitió el presidente de Planeta, recordando que «los tres primeros años el premio, fundado en 1949, se concedió en Madrid y luego se trasladó a Barcelona».

«Creo que hay un acuerdo sobre la posible creación de una comisión que pueda revisar la Constitución, y eso abre una vía al diálogo», aseguró Creuheras, que apeló a que a los políticos sigan esa vía de solución «hasta hace poco impensable». «Vivimos en una sociedad democrática y madura y con una democracia fuerte que debe ser la base para resolver este conflicto y me parece que es un camino que se debe explorar y nos puede llevar a la solución del conflicto», insistió el máximo ejecutivo del grupo en vísperas del fallo del 66º Premio Planeta, que tendrá lugar este domingo en el palacio de Congresos de Barcelona.

Confirmó que el consejo de su grupo aprobó el traslado de la sede «social y fiscal» a Madrid, una vez que el presidente la Generalitat declaró la independencia en el Parlament para suspenderla inmediatamente. Una medida que ha hecho que más de 500 empresas dejen Cataluña tras el ilegal referéndum del 1 de octubre. El presidente del séptimo grupo editorial mundial y líder en España pidió así encauzar el «conflicto». Sin embargo, tras asegurar que no contempla «ningún escenario extremista», Creuheras insistió en que no se estudia a corto plazo el retorno de la sede social y fiscal de Planeta a Cataluña. «Hoy por hoy el traslado es es una decisión definitiva, aunque podemos ver otras posibilidades», dijo.

Reconocía Creuheras que la «decisión» de llevarse la sede a Madrid ha sido «dolorosa». «Nos sentimos parte de Cataluña, España y Europa», dijo, pero la justificó en la necesidad del grupo empresarial de disponer de «marcos estables, jurídicos y económicos, y reglas claras». Se adoptó «para preservar a los accionistas, colaboradores, autores y el proyecto empresarial, ante la inseguridad jurídica», insistió Creuheras, recordando que Planeta puso «un granito de arena» para que Barcelona fuera «considerada capital mundial de la edición en lengua española». «El centro de decisión se traslada a Madrid, pero las sedes de trabajo seguirán donde están, para ayudar a los colaboradores y la actividad en Madrid y Barcelona será exactamente igual», apostilló.

Perfil bajo

El Rey y Puigdemont estuvieron el año pasado junto a Creuheras en la mesa presidencial en una velada con un millar de invitados. Algo que no se repetirá en esta edición. El perfil será mucho más bajo. Ana Pastor, presidenta del Congreso, encarnará la más alta representación institucional, junto al secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, y los consejeros de Empresa y Conocimiento de la Generalitat, Santi Vila, y Cultura, Lluís Puig. El año pasado asistió junto a los Reyes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que flanqueó a Puigdemont en la mesa presidencial junto a la propia Ana Pastor.

Poco se habló de literatura y de los 634 aspirantes al premio, un récord absoluto de participación. En las quinielas nadie se arriesga, más allá de nombre repetidos todos los años, como el de Javier Sierra y Matilde Asensi, o la posibilidad de que el premio cruce de nuevo el charco y se vaya al otro lado del Atlantico.

A medianoche del domingo se sabrá quién es el sucesor de Dolores Redondo en uno de los premios mejor dotados del mundo hispano con 601.000 euros para el ganador y 150.000 para el finalista. Entre las novelas aspirantes «hay de todo» según Juan Eslava Galán, miembro del jurado, que en su repaso de la «miscelánea» de las diez novelas finalistas expresó su favor por algunas ambientadas al otro lado del Atlántico y otras de corte histórico.

Destacó 'El astrónomo', presentada bajo el seudónimo de de Heinrick Von Kügel, que definió como una novela lineal ambientada en el siglo XI y que lleva al lector a lugares exóticos como Persia, y que comparó con 'El médico', de Noah Gordon. Junto a Eslava Galán integran el jurado Emili Rosales, Alberto Blecua, Fernando Delgado, Pere Gimferrer, Carmen Posadas y Rosa Regàs.

Caída de un 25% en ventas

Por otro lado, Creuheras ha reconocido que el conflicto político que se vive en Cataluña ha llevado a un descenso de las ventas de un 25% en las librerías que pertenecen al holding, en las que la afluencia de público ha caído hasta en un 50%.

Según ha señalado, en el resto del Estado también ha habido "un cierto parón" en las ventas, aunque no con la intensidad que en el territorio catalán. El presidente del Grupo Planeta ha enmarcado este comportamiento en "una crisis del consumo que es generalizada" y en "que está todo el consumo en regresión".

Preguntado por si teme que haya un boicot a la empresa en Cataluña por el traslado de la sede social y fiscal a Madrid, Creuheras ha contestado que espera que no sea así porque "nuestras decisiones son profesionales, son desde el punto de vista empresarial". "Mi obligación es preservar a nuestros colaboradores y accionistas y el proyecto empresarial, y eso no tiene nada que ver con la política ni con los sentimientos. Son decisiones empresariales y en el mundo del libro más", ha comentado Creuheras, que ha considerado que "un libro se lee por muchas razones, por razones de interés personal y del autor, no del sello".

Fotos

Vídeos