Octavio Salazar: «Veo muy complicado ser feminista y al mismo tiempo ser de derechas»

Octavio Salazar en uno de los feministas referentes en España en los últimos años. /Francis Silva
Octavio Salazar en uno de los feministas referentes en España en los últimos años. / Francis Silva

El escritor y jurista presentó ayer en Málaga su último libro, un manifiesto que persigue un pacto nuevo entre hombres y mujeres

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Octavio Salazar (Córdoba, 1969) es uno de los hombres referentes dentro del estudio del feminismo, además de un reconocido jurista, investigador, escritor y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Córdoba. Acaba de publicar su último libro, ‘El hombre que no deberíamos ser’, un manifiesto que persigue, según su propia sinopsis, «un nuevo pacto entre mujeres y hombres»; y que presentó ayer por la tarde en el Ateneo de Málaga.

Aunque la llegada de este título parece oportuna tras lo sucedido el pasado 8 de marzo, Salazar sostiene que siempre es el momento idóneo para hablar de estas cuestiones, pese a reconcer que esta vez se han conjugado varios elementos que hacen que estemos en un momento «especialmente interesante» para este tipo de debates. «Creo que en este último año se han sumado todas las reivindicaciones relacionadas con el acoso, con temas como el de la manada, las violaciones… La ciudadanía ha tomado conciencia; mientras que antes estas cuestiones estaban en un plano más secundario. Lo importante viene a partir de ahora, esto no se puede quedar en una ebullición o en una cuestión de moda en la que todo el mundo hable de feminismo pero que a la hora de la verdad nadie de un paso. Es el momento de tomar decisiones políticas», argumenta.

Salazar considera que los hombres deben comenzar a renunciar a ciertos privilegios preestablecidos

Con este título, Octavio Salazar pretende poner encima de la mesa el papel de los hombres, dando un toque de atención en especial a aquellos que han estado ajenos a la realidad . «Hay que hacerles ver que tenemos una responsabilidad enorme para que las cosas cambien. Y para que esto suceda, todo pasa porque cambiemos nosotros y seamos capaces de renunciar a determinados privilegios y a asumir ciertas responsabilidades que no hemos compartido», apunta. El escritor se refiere a cuestiones como el «casi monopolio» del espacio público; el poder, la autoridad, el prestigio, o el reconocimiento social. «Para que las mujeres se incorporen nosotros tenemos que dar un paso atrás en determinados ámbitos; es decir, dejar de ocupar la primera línea para que a las mujeres se le reconozca como voz autorizada. Y aquí habrá muchos que se resistan a perder esa parte del poder», añade.

En cuanto a las polémicas sobre los manifiestos del 8-M o el debate partidista, Octavio Salazar lo tiene claro. «Veo muy complicado ser feminista y de derechas. Yo entiendo que el feminismo plantea una crítica muy dura a todo un modelo de políticas económicas y morales donde la derecha se ha agarrado permanentemente. El feminismo es una propuesta muy emancipadora del individuo y muy transformadora de la realidad; y la derecha tiende a que no se mueva una serie de orden de cosas», plantea, antes de acabar con una frase de Ana Miguel: «Lo contrario del feminismo es la ignorancia. Esa es la realidad», sentencia.

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