Una novela con tintes biográficos narra un siglo de la historia de la Axarquía y Málaga

Juan Manuel Jiménez muestra su primera novela./SUR
Juan Manuel Jiménez muestra su primera novela. / SUR

Juan Manuel Jiménez se adentra en el caciquismo, las revueltas campesinas, la II República y la guerra civil en una trama que atrapa al lector

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

En un mundo que es cada vez más global, lo local sigue jugando un papel determinante en la literatura. Lo que sucede en dos pequeños pueblos de la Axarquía como son Canillas de Aceituno y Sedella es el núcleo de una novela histórica, con tintes biográficos, que mezcla hechos reales con otros inventados por el autor y por cuyas páginas desfilan personajes que existieron con otros ficticios. El resultado de ‘La flor de los celindos’, primera novela de Juan Manuel Jiménez, médico de familia en el centro de salud de Portada Alta, es una obra que atrapa la atención del lector desde el comienzo y que lo mantiene pegado al libro hasta el final. El celindo es un arbusto mediterráneo de flores blancas muy olorosas y un símbolo del amor.

La obra cubre un siglo de la historia española, centrada en la Axarquía y en Málaga, enclaves por donde se mueven los personajes que dan sentido a la narración. El libro arranca en 1875 con la batalla de Zumelzu (Álava), uno de los enfrentamientos principales de las guerras carlistas y llega hasta la muerte de Franco y el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, un día que para el escritor de la novela supuso un momento inolvidable vivido en el autobús que unía Málaga con Canillas de Aceituno y Sedella. En ese viaje conoció a la nieta de uno de los personajes principales del libro, José Pérez Gálvez, alcalde republicano de Sedella.

La flor de los celindos

Autor.
Juan Manuel Jiménez
Género
Novela
Editorial.
Libros Encasa. 454 páginas. España. 2017.
Precio.
19.50 euros.

En la ‘La flor de los celindos’ JuanManuel Jiménez expone hechos relacionados directamente con su familia, vicisitudes que conoció a través de lo que le contaron su madre y su suegro. Así, a lo largo de las 454 páginas de la novela, los personajes se ven envueltos por el terremoto que hubo en Canillas de Aceituno en 1884 (se relata la visita efectuada al pueblo por el rey Alfonso XII para ver los daños), el caciquismo imperante durante la etapa de la Restauración, el llamado cacicato de los Larios (muy poderoso e influyente), la revuelta jornalera habida en Canillas de Aceituno en 1911, los efectos devastadores de la tuberculosis, la llegada de la Segunda República, la guerra civil y la represión posterior.

A esos acontecimientos hay que añadir algo que da un valor especial a la trama: el modo de vida de los campesinos en la segunda parte del siglo XIX y en los comienzos del XX. El hambre, el analfabetismo, la tiranía que sufrían los jornaleros por parte de los poderosos terratenientes y el deseo de librarse de ese yugo opresor son el caldo de cultivo que hicieron florecer los movimientos revolucionarios que querían acabar con las injusticias. Eso está plasmado en el libro, que está escrito con rigor documental y con un lenguaje muy cuidado, en el que aparecen y se explican términos y profesiones ya en desuso, pero que fueron importantes en su momento. Un ejemplo es el oficio de nevero, que consistía en coger nieve de la sierra Tejeda para convertirla en hielo y, posteriormente, transportarlo en acémilas a Vélez-Málaga y a Málaga. Nevero era Juan Muñoz, el protagonista de la novela, el retoño mayor de Adela Marín, que se quedó viuda y con cuatro hijos que alimentar al morir su marido en el terremoto de 1884.

«En mi novela he aunado las ramas de dos familias, una de Canillas de Aceituno y otra de Sedella. Es una historia de claroscuros, de reencuentros, en la que he pretendido que no hubiese ni ganadores ni perdedores; he buscado cerrar heridas. He apostado por la reconciliación y he huido del revanchismo», explicó a este periódico Juan Manuel Jiménez. Este médico, en la que es su primera incursión en la novela, está muy satisfecho por las críticas recibidas. «La gente que ha leído el libro me dice que le gusta mucho. Eso me anima y me reconforta. De hecho, vamos a sacar una tercera edición. Lo que me motivó a escribir fue dejar constancia unos hechos reales de mi familia y de la de mi mujer, mezclados con otros de ficción, situados en un contexto histórico, para que los conocieran mis hijos», indicó Juan Manuel Jiménez, que está preparando la que será su segunda novela.

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