Están locos estos griegos

Estatua de la diosa griega Atenea, sobre una columna. /AFP
Estatua de la diosa griega Atenea, sobre una columna. / AFP

El libro 'Mitos griegos curiosos para gente curiosa' explica el origen clásico de muchos de los conceptos que hoy utilizamos

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Al igual que Astérix y Obélix con los «locos romanos», Cristina Morales siempre ha conectado con la locura de los griegos. Una debilidad que esta poeta y profesora mantiene desde que siendo niña se topó con un libro sobre Zeus y compañía. Tanto que la autora lleva años enseñando mitología en sus clases y conferencias, en las que trata de romper con esa imagen elitista, densa y antigua que habitualmente acompaña a los habitantes del monte Olimpo. «Los clásicos necesitan otro enfoque», afirma Morales que, bajo esa mirada renovadora, acaba de publicar ‘Mitos griegos curiosos para gente curiosa’ que lleva a un lenguaje coloquial las leyendas de este universo para mostrar que, aunque no seamos conscientes, muchas de nuestras expresiones, conceptos y cultura tienen su origen en las historias de guerras, pasiones, traiciones, poder, ambición, amor y, por supuesto, locura de dioses, titanes y ninfas.

Dioses, titanes, ninfas y musas pueblan este volumen de Cristina Morales que muestra en lenguaje coloquial como «Zeus estaba metido en todo»

«Los griegos lo inventaron todo y vivimos rodeados de su mitología sin darnos cuenta», asegura la escritora que añade que Zeus era un auténtico liante y «estaba metido en todo». Por ejemplo, su boda con Hera fue el origen de las tortugas. «Todos los dioses, hombres, animales y seres vivientes fueron invitados al enlace y Hermes fue el encargado de repartir las ‘entradas’ pero la ninfa Quelona rehusó asistir y se quedó en su cabaña en lo alto del acantilado, por lo que fue arrojada al mar con su casa y fue condenada a vagar para siempre con su hogar a cuestas», resume Cristina Morales, que añade que esa es la razón por la que los reptiles con caparazón sean también llamados ‘quelonios’.

'Mitos griegos curiosos para gente curiosa'

Autora.
Cristina Morales Quesada.
Editorial.
Jákara. 162 páginas. España. 2017.
Precio.
18 euros.

«Como dice el título, es un libro para gente curiosa, para iniciados que quieran conocer la mitología o los significados de los signos del zodiaco», explica la experta, que también es autora de los poemarios ‘Lo que mi corazón escribe’ y ‘En un rincón de tus ojos’. Y ahora que acabamos de pasar el Día de los Enamorados, Morales confiesa su predilección por la historia de Eros y Psique, los amantes condenados a encuentros nocturnos ya que nunca podían verse. Una condición que ella incumplió y que la condenó al inframundo, de donde la acabaría rescatando su pareja, que no es otro que Cupido, tras mover cielo y tierra. Literalmente. «Ellos son la personificación de la unión del amor y del alma», sentencia la autora, cuyo retrato está en la portada del libro suplantando el rostro de Medusa con serpientes en lugar de cabellos en un retrato realizado por su madre, la pintora Conchi Quesada.

La autora sostiene que desconocemos el mundo clásico que nos rodea y cita las esculturasde la Plaza de Uncibay

«Tomamos la cabeza de Medusa del famoso cuadro de Caravaggio, pero en lugar de una mirada de miedo la cambiamos por una expresión de asombro por el mundo griego», explica Cristina Morales, que sostiene que la cultura clásica nos rodea más de lo que pensamos. De hecho, no hace falta que visitemos el Museo de Málaga para encontrarnos con divinidades del Olimpo y sus hijos terrenales. Solo hay que darse un paseo por Teatinos para pasear por la calle del dios del viento, Eolo, o recorrer en este mismo barrio la vía que recuerda al político Demóstenes, que supo vencer su tartamudez y convertirse en el gran orador griego.

Una mirada indiscreta

Una visita al centro de Málaga también descubre otros mitos. Es el caso de un bronce de la Plaza Uncibay de un joven rodeado por unos perros y que lleva la firma del artista José Seguiri. En realidad se trata del cazador Acteón y su figura forma parte de un relato escultórico que arranca con la fuente de la cercana calle Beatas denominada ‘El baño de Diana’. Esta primera pieza representa como Acteón cometió la imprudencia de mirar a hurtadillas a Artemis (Diana) cuando se bañaba desnuda, lo que provocó la ira de la observada que castigó al cazador a ser devorado por sus propios perros, que es la escena que representa la escultura situada más abajo en la plaza. «Solo tenemos que levantar la cabeza y ver que en Málaga hay mucha huella griega», sostiene la autora que ofrece su particular manual para que sepamos reconocer las múltiples caras de dioses, ninfas y musas.

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