La lectura hoy: nuevos retos, mismo objetivo

La lectura hoy: nuevos retos, mismo objetivo

El fomento de los libros desde la familia y la escuela, clave para enseñar a leer más allá de la inmediatez de Internet y las redes

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Leemos a diario, más que nunca. En redes sociales, en las páginas web que visitamos con desigual frecuencia, en periódicos y revistas que casi siempre tenemos a mano, hasta en los cartones de leche o las descripciones de los artículos que planeamos comprar. Estamos rodeados de información escrita, desde la divulgación científica hasta los textos más triviales. La tasa de analfabetismo, que hace un siglo rondaba el cincuenta por ciento, se ha desplomado en las últimas décadas. Nunca ha habido tantos lectores como ahora, cuando los retos son otros. La lectura, una de las acciones que nos define como civilización, está cambiando. Ha pasado de ser un privilegio a un feliz hábito sobre el que planean varias incógnitas. ¿Cómo influye la inmediatez que marca el contexto actual? ¿Nos hemos convertido en peores lectores? ¿Ha sabido el sector editorial adaptarse a los nuevos tiempos? ¿Hacen las administraciones lo suficiente para fomentar la lectura?

El Día de la Lectura de Andalucía, que se celebra hoy coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Rafael Alberti y del acto que se considera fundacional de la Generación del 27, trufa las ocho provincias de presentaciones de libros, lecturas y otras actividades y supone una oportunidad ineludible para tratar de responder a algunas de las preguntas planteadas. El escritor y director del Centro Andaluz de las Letras (CAL), Juan José Téllez, recuerda que la palabra «sigue siendo el cuartel de invierno de cualquier tipo de rebeldía y análisis» y critica los planes de estudio «que imponían libros que, más que contagiar el virus de la lectura, parecían una antídoto». El autor de ‘Las grandes superficies’ aboga por que la familia y el hogar «sean la biblioteca fundamental, y lo dice alguien que nació en una casa donde no había libros», y cita a Umberto Eco: «Decía que en los medios audiovisuales no caben las oraciones yuxtapuestas, y sin oraciones yuxtapuestas es difícil edificar un pensamiento complejo; sin ese pensamiento complejo no puede analizarse ni transformarse la realidad».

El Día de la Lectura de Andalucía reivindica la necesidad de recuperar «el pensamiento complejo» y modernizar las librerías y las bibliotecas públicas

El sector editorial se muestra convencido de que los continuos cambios de modelo educativo, una cuestión politizada hasta el bochorno, han arrinconado el fomento de la lectura. El poeta y director del Centro Generación del 27, José Antonio Mesa Toré, sostiene que «resulta suicida que, de acuerdo a la ideología gobernante, haya un sistema educativo u otro» y lamenta que el estudio de las artes «haya sido reducido en beneficio de las tecnologías y las ciencias pese a que las humanidades son básicas para construir una sociedad libre, tolerante, moderna y culta». Hay un resquicio de esperanza, sin embargo, en el personal docente que trabaja en colegios e institutos: «Yo, por ejemplo, estoy muy contento con el profesor de mi hija en el colegio porque intenta fomentar el gusto por la lectura y les da la posibilidad de que acercarse a los libros sea algo divertido, que puedan amar».

Junto a las familias y los centros educativos, las bibliotecas públicas y las librerías cierran el círculo capaz de inocular la costumbre lectora. En Málaga hay dieciocho bibliotecas municipales y un bibliobús, además de la biblioteca provincial ubicada en Carretera de Cádiz. Las bibliotecas locales han registrado este año más de 432.000 visitantes, según datos del Ayuntamiento contabilizados hasta octubre. El número de socios no supera los 120.000, pero los préstamos se han disparado hasta más de 206.400. Entre los libros más solicitados figuran ‘Palmeras en la nieve’, de Luz Gabás; ‘Patria’, de Fernando Aramburu, y ‘Falcó’, de Arturo Pérez Reverte.

Arriba, Biblioteca municipal José Moreno Villa de Churriana. Abajo, imagen de los encuentros poéticos con escolares y la Biblioteca Bernabé Fernández Canivell, en Pedregalejo. / SUR

La transformación de las bibliotecas, que han evolucionado desde el clásico «silencio» hasta convertirse en centros culturales dinámicos que programan diversas actividades, resulta clave para entender su supervivencia. El director de Innovación Cultural y del Libro de la Junta de Andalucía, Antonio José Lucas, mantiene que este proceso de modernización «va encaminado a la interacción» y defiende la necesidad de que sus instalaciones «acojan zonas de estudio y lectura pero también salas destinadas a espectáculos de cuentacuentos, talleres, clubes y otras iniciativas» de fomento a la lectura. En la misma línea se pronuncia la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Gemma del Corral, que asegura que las bibliotecas «se han convertido en lugares de cultura activa que incluso llevan sus actividades a la calle y los parques de la ciudad». Del Corral considera que en Málaga «hay un auténtico amor por la escritura y la lectura» y afirma sentirse «impactada» por los talleres para adultos.

Téllez recuerda que la palabra «sigue siendo el cuartel de invierno de cualquier tipo de rebeldía y análisis»

Málaga, sin embargo, no sale bien parada de las estadísticas comparativas entre las bibliotecas provinciales andaluzas. Es cuarta en número de visitantes (140.207 contabilizados hasta octubre), por detrás de Granada, Sevilla y Almería, y quinta en número de préstamos (35.121), solo por delante de Córdoba y Huelva. Los datos esconden la mala ubicación de la biblioteca, situada en unos antiguos almacenes en la avenida de Europa de Carretera de Cádiz. Fundada en 1835, en los años cincuenta del siglo pasado fue trasladada a la Casa de la Cultura, que tuvo que ser demolida en 1994 para recuperar el teatro romano descubierto bajo sus cimientos. La biblioteca fue reubicada en una sede ‘provisional’, donde permanece desde entonces a la espera de que el Gobierno central, titular del inmueble, y la Junta, responsable de su gestión, impulsen el proyecto de traslado definitivo al antiguo Convento de San Agustín.

Cambio de concepto

La directora de la biblioteca provincial, Antonia Morales, reivindica «el esfuerzo de toda la plantilla» por adaptar los fondos a las nuevas tecnologías y organizar clubes de lectura, talleres formativos y otras actividades que permiten dinamizar este espacio: «La gente no se da cuenta de la importancia de las bibliotecas, que son puertas abiertas al conocimiento. Vivimos en una sociedad cambiante y necesitamos un aprendizaje continuo, y aquí ofrecemos las herramientas necesarias para ello». Morales reconoce que el concepto de las bibliotecas «ha evolucionado, porque antes el objetivo era conservar los fondos patrimoniales por encima de todo y ahora la clave es la difusión de información».

Librería Proteo, en Málaga.
Librería Proteo, en Málaga. / SUR

También los libreros, como los bibliotecarios, ejercen de celestinos entre lectores y obras. El cierre de la mítica Libritos y su sustitución por una tienda del Málaga Club de Fútbol resultó para muchos una cruel metáfora de la creciente degradación de la cultura, refrendada por la apertura de Starbucks en el establecimiento que antes ocupaba Rayuela Idiomas. El desplome de la venta de libros y la competencia desleal de multinacionales que venden por Internet y tributan fuera de España complican la supervivencia de las librerías tradicionales, asfixiadas tras casi una década nefasta. Sólo en el último lustro, según la Federación de Gremios de Editores (FGEE), el sector ha registrado un descenso de ventas superior al cuarenta por ciento.

La caída de ventas y la competencia desleal de multinacionales pone contra las cuerdas a las librerías tradicionales

Los libros de texto, las ventas ‘online’ y las tiendas especializadas amortiguan levemente la caída, pero el grito de socorro se extiende entre los establecimientos clásicos como Proteo y Prometeo, recientemente premiada por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros. Su director, Jesús Otaola, reconoce que la facturación se ha desplomado un cincuenta por ciento «y ahora encima hay más gastos porque, paradójicamente, hay mayor oferta». Su librería abrió en 1969 y el empleado con menos antigüedad lleva casi dos décadas trabajando para ellos, todo un ejercicio de resistencia en medio del huracán. Otaola asiste con resignación al cierre de otras librerías: «Nos conocemos todos, somos compañeros y siempre es doloroso. Cuando cierra alguna me pregunto si seré yo el próximo».

Instituto de Educación Secundaria Christine Picasso.
Instituto de Educación Secundaria Christine Picasso. / SUR

Las librerías reclaman a las administraciones un aumento en la inversión pública en bibliotecas, la puesta en marcha de un mayor número de actividades de fomento a la lectura y protección ante las grandes empresas ‘online’ como Amazon que pagan sus impuestos fuera de España y contra las que les resulta imposible competir. «Y que hablen con nosotros, que se sienten a preguntarnos cómo puede paliarse esta situación, porque a menudo no se trata de invertir sino de afinar el destino de lo que se invierte», resume Otaola.

Autores, bibliotecarios y libreros coinciden en que la cascada de actos programados con motivo del Día de la Lectura no esconde la necesidad de aumentar el gasto público en Cultura y alcanzar un pacto entre administraciones y grupos políticos para que la educación deje de convertirse en moneda de cambio. Atender su petición parece urgente para construir una sociedad más libre, crítica y preparada.

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