Laura, la malagueña de 11 años que escribe cuentos para niñas (y para niños que sepan leerlos)

Laura, de sólo 11 años, con su libro. /
Laura, de sólo 11 años, con su libro.

Su familia ha autoeditado una recopilación de cuentos: «La mayoría de mis protagonistas son niñas y los chicos tienen que aceptarlo»

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Tiene once años, pero Laura Varo ya ha publicado su primer libro: ‘Cuentos para niñas, y niños que sepan leerlos’. «La coma del título es muy importante», advierte. ¿Por qué? «Porque la mayoría de protagonistas de mis cuentos son niñas y los chicos tienen que aceptarlo». Con esa rotunda declaración de intenciones, que abre un resquicio de esperanza en las aspiraciones igualitarias, arranca esta joven autora su carrera literaria. Estudia en el Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Almudena Grandes, en Teatinos. En quinto curso, el año pasado, les mandaron escribir varios cuentos. Cuando llegó el verano, su padre, Rafael, recomendó a Laura que recopilara sus textos «para que estuviera entretenida». De ahí surgió la idea de autoeditar un libro: «Leo libros de cuentos y cuando recopilé los míos pensé: ¿Por qué no voy a poder hacer yo uno?». El resultado son 97 páginas dirigidas a niñas y niños de entre ocho y doce años.

El libro, cuenta Rafael, es fruto de la perseverancia de Laura: «Es muy insistente cuando quiere algo, y no paraba de pedirme que hiciéramos un libro». Empezaron imprimiendo 20 ejemplares en una copistería, pero llevaron una de las copias a la biblioteca pública de Aguilar de la Frontera, en Córdoba, pueblo natal de Rafael, y acabaron llamándoles desde el Ayuntamiento para que hicieran una presentación. «Tuvimos que imprimir más ejemplares y ya comenzaron a comprar el libro personas que no conocíamos», detallan. El libro está formado por cinco cuentos, tres de ellos escritos para el colegio, e ilustrado por casi una treintena de dibujos hechos por Laura.

Si tuviera que elegir dos de sus cuentos, Laura se quedaría con ‘La princesa, el fantasma y la viajera del tiempo’ y ‘Socorro, mi vecina es una bruja’. En el primero ha puesto su nombre a la protagonista, una chica que vive en Málaga y, a través de una máquina del tiempo que encuentra en el trastero de la casa de sus abuelos, viaja al pasado para ayudar a una princesa que tiene pesadillas con un fantasma. Al final (ojo, ‘spoiler’), Laura hace entender a la princesa que el fantasma solo quería ser su amiga. En ese caso, explica su padre, la moraleja es que no hay que tener miedo a la oscuridad ni a la hora de dormir. Porque todos los cuentos guardan una pequeña lección: «En el de la bruja queríamos transmitir la aceptación de personas con alguna discapacidad, porque la protagonista es una chica invidente que primero es rechazada por sus compañeras y luego acaba ayudándolas».

El libro, que está en la biblioteca de Teatinos, puede comprarse en Dcopias. Laura ha presentado el libro en su colegio, donde lo han leído algunas compañeras, y ya tiene ganas de escribir otro: «Quería hacer uno con cuentos de Navidad». Mientras tanto, sigue leyendo libros de la serie ‘Geronimo Stilton’, creada por la escritora italiana Elisabetta Dami, y ‘El Club de las Zapatillas Rojas’, que narra las peripecias de cuatro amigas inseparables. «Ah, y me acabo de leer ‘¿Es cierto que el amor lo cambia todo? Todo, todo’», recuerda.

«Al principio no me interesaba leer, pero en cuarto descubrí que me gustaba y en quinto me encantó. Ahora, en sexto, nos obligan», cuenta entre los matices de su padre: «No es que os obliguen, ¿no? Os ponen un positivo si leéis». En su clase, confiesa, hay varios tipos de alumnos: «Hay tres o cuatro que leemos mucho, otros tres o cuatro que leen de vez en cuando y el resto, nada». Leer y escribir cuentos le han proporcionado a Laura un vocabulario y una capacidad de reflexión superiores a la media. Esa es, probablemente, la mejor moraleja de su primera incursión literaria.

La joven Laura, junto a su padre.
La joven Laura, junto a su padre.

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