Juan Eslava Galán: «El trabajo de escritor hay que sudarlo ocho horas al día»

Juan Eslava Galán: «El trabajo de escritor hay que sudarlo ocho horas al día»
RC
La Granizada

Autor de casi cien libros, lleva 40 años divulgando la historia sin perder el humor. «La corrupción, el pulso catalán, la crisis del PSOE... pasarán como el verdor de las eras». Aficionado a los fogones, cree que en la gastronomía hay mucha tontería: «Se comen marranadas»

INÉS GALLASTEGUIMálaga

Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 1948) ha escrito 87 libros, entre ensayos históricos, novelas y hasta un recetario, y con ellos ha cosechado premios como el Planeta, el Fernando Lara y el Ateneo de Sevilla. El último, la pasada primavera, ‘La revolución rusa contada para escépticos’, en el que destilaba, como siempre, erudición y sentido del humor.

La corrupción, el pulso catalán, la crisis del PSOE, el fraude fiscal de Cristiano, los insultos a la hija de Belén Esteban… ¿Qué cree que contarán de esta época los libros de historia del futuro?

– Pues me da la impresión de que no contarán nada, porque todas esas cosas van a pasar como el verdor de las eras. Incluido lo de Cataluña, que parece algo muy apremiante, pero ya ha ocurrido otras veces y, al final, queda en nada.

De joven estudió y trabajó como profesor en Reino Unido. ¿Qué opina del ‘Brexit’?

– Ha sido una tremenda torpeza de la que están arrepentidos. Las personas con dos dedos de frente no fueron a votar porque pensaron que era una barbaridad salir de la Unión Europea, y los borregos, que hay muchísimos en Inglaterra, gente poco documentada aunque hable inglés, votaron. Ha sido una tremenda sorpresa y no le interesa en absoluto al Reino Unido ni, por supuesto, a la UE. Pero, bueno, eso es la democracia. Hay que seguir.

¿Por qué es tan necesario divulgar la historia?

– Es un tópico decir que el que no conoce la historia la repite, pero es un tópico cierto. Es interesante que la gente conozca la historia para hacerse una idea de la época en la que está viviendo.

Varios de sus libros son episodios históricos ‘contados para escépticos’. ¿En serio hay escépticos en España? A mí me da la sensación de que la gente es muy crédula y se deja llevar…

– Estoy de acuerdo. Lamentablemente, somos un poco borregos porque no tenemos formación política o la tenemos desde tiempo muy reciente. Sería interesante que la gente empezara a pensar por sí misma y no siempre dependiendo de cuatro tertulianos o de lo que dicen las redes sociales.

¿Se ha buscado muchos enemigos rompiendo tópicos sobre la historia?

– Alguno, pero a cierta edad ya no le importa a uno tanto. Empiezas a ser fiel a ti mismo.

Con lo que ha escrito, no parece usted un escritor que se bloquee ante la página en blanco…

– No, en absoluto. Este es un trabajo que hay que sudarlo, y yo me pongo cada día delante del ordenador y trabajo las horas que tengo que trabajar, entre ocho y diez.

¿En qué trabaja ahora?

– Estoy leyendo y tomando notas con idea de escribir algún libro, pero tengo dos o tres proyectos y no me he decantado por ninguno.

Afirma que tiene vocación de lector, escritor e historiador. Con los años, ¿se decanta por alguna?

– Cada vez más, por la de lector.

Y como lector, ¿qué libro que haya leído últimamente recomendaría?

– He leído unos cuantos, lo que pasa es que no son muy actuales. Quizá uno de los que más me ha gustado es ‘La Biblia desenterrada’, de Israel Finkelstein, un estupendo libro sobre la Biblia y su arqueología. Me ha parecido genial.

¿Cree en ese concepto de las ‘lecturas de verano’?

– La verdad es que sí. Para muchísima gente, el verano es el momento de relajarse y si hay una lectura para la playa... perfecto.

En 2013 publicó con su hija Diana ‘Cocina sin tonterías’, que recupera recetas de toda la vida aliñadas con un poco de historia. No le gusta la cocina ‘con tonterías’...

– Evidentemente, hay cocineros que están haciendo progresar el arte culinario, pero también mucho estafadorcillo que cree que con poner un trozo de carne y untarla con mermelada mezclada con queso azul ya es un genio. Y entonces se comen auténticas marranadas.

A usted se le dan bien los fogones. ¿Qué propone como menú para un día caluroso de agosto?

– Para un día caluroso siempre propondría un gazpacho, por supuesto. Y luego, si no se va a hacer muy pesado... Por ejemplo, hoy me toca a mí hacer la comida en casa y voy a hacer unos espaguetis con choricito de Jaén muy picado.

Ha escrito sobre multitud de temas históricos y de ficción ambientados en los sitios más diversos, pero siempre acaba regresando a Jaén, a Andalucía…

– Sí, efectivamente. Soy andaluz y estoy muy orgulloso de serlo, aunque buena parte de mi vida la estoy pasando fuera de Andalucía. Es de bien nacidos acordarte de tu tierra, sobre todo cuando es un poco injustamente desconocida, como ocurre con la provincia de Jaén, que tiene tantas bellezas.

«De mochilero por Europa aprendí más que en clase»

Hijo de olivareros de Arjona, Juan Eslava Galán estudió el Bachillerato en Jaén, y en la Universidad de Granada se licenció en Filología Inglesa y se doctoró en Letras con una tesis sobre historia medieval. Desde muy joven quiso ver mundo. «En la adolescencia solía irme los veranos a hacer autoestop por Europa, que en aquella época era una empresa fácil; ahora ya sé que está imposible. Viajando con poco dinero, comiendo a salto de mata, visitando museos y viendo ciudades uno aprendía en mes y medio más que en un año de universidad». Estuvo en Francia, Alemania, Italia, Inglaterra... «Los países más a mano; nunca en los nórdicos, que me parecían y me siguen pareciendo un tanto aburridos».

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