Rafael García Maldonado: «Me interesa el duelo que surge entre razón e instinto»

Rafael García Maldonado, yer en la librería Luces. /Salvador Salas
Rafael García Maldonado, yer en la librería Luces. / Salvador Salas

García Maldonado aborda «la doblez humana» y el maltrato animal en su novela ‘Por un perro sin tumba’, presentada ayer en la librería Luces

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Quiere hablar «de la doblez humana», de ese diabólico señor Hyde que convive en todos agazapado bajo la formal apariencia del doctor Jekyll. Y de dualidades sabe bastante Rafael García Maldonado, farmacéutico y escritor malagueño que ayer presentó su última novela, ‘Por un perro sin tumba’, en la librería Luces. Este prolífico autor, nacido en 1981, comenzó a escribir pasados los treinta años pero desde entonces no ha parado. Acumula cuatro títulos en apenas un lustro, y hasta ahora no ha repetido género. En su nueva aventura literaria, García Maldonado inocula a sus lectores el suspense de la novela negra, que traslada «a la Málaga oculta», aunque sin nombrarla. Ha querido llamarla La Ciudad, un enclave de postal turística que esconde el rastro que deja el reverso atroz de quienes la habitan.

La historia, con ecos de autores como Dashiell Hammett, Georges Simenon, Raymond Chandler, Lorenzo Silva o Justo Navarro, encargado ayer de presentar a García Maldonado, relata el trabajo de una brigada de homicidios dedicada a esclarecer una serie de crímenes de apariencia casi medieval, con la aparición de animales muertos como único hilo conductor. Las tramas secundarias, relacionadas con la prostitución o las apuestas a peleas ilegales de animales, terminan de dibujar un ambiente cercano al ‘western’ urbano, un escenario opresivo y brutal donde los protagonistas despliegan luces y sombras. «Quería reflexionar sobre el mal y la violencia pero también sobre la compasión. Me interesa ese duelo entre la razón y el instinto, nuestra fina capa de racionalidad que puede saltar por los aires en cualquier momento», explica el autor.

El relato gira en torno al inspector jefe y la inspectora de la brigada, un psiquiatra y el sacerdote de la ficticia parroquia de la Virgen del Castigo, que el autor sitúa en calle Nueva. La construcción de los personajes ha resultado fundamental para trasladar la doble cara que García Maldonado se empeña en diseccionar con precisión de cirujano: «Hay políticos que por la mañana inauguran asilos y por la noche son capaces de lo peor». Para documentarse, el escritor malagueño investigó a fondo el organigrama policial y los procedimientos de investigación, incluso salió a patrullar «por los barrios más chungos» de Málaga.

Aunque se trata de su cuarto libro publicado, ‘Por un perro sin tumba’, lanzado por la editorial Anantes, es la segunda novela que García Maldonado escribió. Su estilo, más descarnado, difiere del resto de sus obras, con párrafos acortados y menos adjetivación de la que acostumbra: «Ahora suele descuidarse el aspecto formal, pero creo que hay que elevar el lenguaje, aunque en este caso, al tratarse de una novela policíaca, el estilo es más directo y duro».

Referencias

García Maldonado también aborda el maltrato hacia los animales y los límites que pueden alcanzarse en su defensa, una decisión que tuvo como punto de partida haber sido testigo de una paliza a un perro indefenso, una situación «que me podría haber llevado a hacer algo irracional». Uno de sus personajes afirma: «En toda mi vida sólo vi a Dios en una parte: en los ojos de mi perro. Si Dios ha mirado a alguien alguna vez, estoy seguro de que lo hizo a través de los ojos de un perro». La novela también contiene una cita a ‘El corazón de las tinieblas’, uno de los libros que más ha impactado al escritor malagueño, que también toma como referentes, más allá de la novela negra, a Conrad, Faulkner, Onetti y Benet. Sobre este último acaba de terminar un ensayo.

El autor inocula el suspense de la novela negra, que traslada «a la Málaga oculta»

Con la vista puesta en la futura publicación de este nuevo ensayo, García Maldonado se confirma como uno de los autores malagueños más prolíficos, una tarea que sigue combinando con su oficio de farmacéutico y, para no parar de retar al reloj, con su reciente doble paternidad. «Todo es organizarse, pero no vivir de la literatura me da cierta licencia para hacer lo que me apetece, investigar en géneros diferentes y construir historias a mi ritmo», explica. Un ritmo que de momento, entre recetas médicas, presentaciones y firmas de libros, parece imparable.

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