Infidelidades conflictivas en el universo de los libros

Joan Tarrida, Raquel de la Concha, Antonio Soler y Tony Cartano
Joan Tarrida, Raquel de la Concha, Antonio Soler y Tony Cartano / Fernando Torres

Agentes y editores debaten sobre las relaciones en el sector literario durante el curso de verano de la Universidad de Málaga

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Como en el final de un libro, donde el nudo y el desenlace se fusionan en las páginas que anuncian el ocaso de la lectura, ayer se reunieron representantes de los distintos polos del mundo editorial para analizar sus peculiaridades en la última sesión formativa del curso de verano de la Universidad de Málaga. Joan Tarrida, director de la editorial Galaxia Gútemberg; Raquel de la Concha, directora de la agencia literaria RDC y Tony Cartano, antiguo director de la sección internacional de la editorial francesa Albin de Michelle, coincidieron en el «romance conflictivo» que viven los integrantes de la cadena de producción, llena de infidelidades y conversaciones tensas, pero necesaria.

El encargado de moderar la mesa redonda fue Antonio Soler, escritor encargado de dirigir el curso. Preguntó a los ponentes sobre el papel de los agentes literarios, ya que suelen ser «desconocidos» para el resto de los mortales. De la Concha fue la primera en responder, como representante del gremio, desgranando las «complejas tareas» que le corresponden: «Básicamente hay que decidir si un libro interesa y merece la pena pelear por él, así como negociar los contratos, la promoción, controlar las ventas y los derechos».

Tarrida reconoció que «la relación más difícil para los editores es con los agentes, más incluso que con los escritores, porque se deja de lado el romanticismo y el amor y se habla de dinero, de condiciones, en una conversación que genera ciertas tensiones». Aun así, admitió que tienen un componente «necesario», ya que «sería mucho peor hablar de eso con los propios autores». Además, «sirven de canalizadores de mucho material», en una especie de criba primigenia imprescindible para el funcionamiento de la industria.

Cartano explicó que en su país, Francia, la figura del agente literario no es muy popular, quedando relegada a pocos autores muy famosos, editores de otros países o incluso agentes en otros mercados. No obstante argumentó que quizá «serían necesarios para evitar relaciones paternalistas entre escritores y editores».

Soler introdujo el concepto de la fidelidad en el debate, un elemento que despertó disparidad de opiniones entre De la Concha y Tarrida. El editor defendía que quien más invierte en una obra es la editorial, y que cuando éste se marcha a otra, «se pierde dinero». Sin embargo, la agente aseguró que quien más apuesta por un libro es su escritor, con «años de esfuerzo».

Y entre líos de familia y abrazos recelosos pero esenciales, concluyó la sesión, para dar paso a la presentación de la nueva obra de Juan Cruz, 'Un golpe de vida', que ha contado con la colaboración del Centro Andaluz de las Letras (CAL), y a cuyo acto de puesta de largo acudieron Diego Vera, director de la Fundación General UMA, el arquitecto y escritor Salvador Moreno Peralta y Soler. Esa misma mañana, el director del CAL, Juan José Téllez, entrevistó al escritor como parte del curso. Cartano, Soler y Pablo Aranda darán las conclusiones de los cuatro días de ferviente debate en la última mesa redonda, programada para esta mañana.

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