El futbolista que desafió a un régimen

Lutz Eigendorf (izda.), durante un partido con el Dynamo de Berlín en 1975./Thomas Lehmann
Lutz Eigendorf (izda.), durante un partido con el Dynamo de Berlín en 1975. / Thomas Lehmann

Eduardo Verdú novela la historia de Lutz Eigendorf, el mejor jugador de la RDA, que huyó al Oeste y fue perseguido por la Stasi

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Al contrario que otras biografías de héroes individuales que se atrevieron a desafiar al totalitarismo, la historia del futbolista Lutz Eigendorf es poco conocida, ni siquiera en Alemania. Solo un ensayo y un documental, además de algunos artículos periodísticos, recuerdan al mejor jugador de la RDA, que aprovechando un partido amistoso que su equipo, el Dynamo de Berlín, debía disputar en el Oeste, decidió escaparse y no regresar, dejando en aquel lado del muro a su familia, que a partir de ese momento se vio acosada por la Stasi. El periodista y escritor Eduardo Verdú (Madrid, 1974) novela las andanzas de Eigendorf en su nuevo libro, ‘Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo’ (Plaza & Janés).

El 'Beckenbauer del Este', como se conocía a Eigendorf, estaba llamado a convertirse en un símbolo del fútbol de la República Democrática Alemana, un país especialista en convertir los éxitos deportivos en logros políticos. Jugaba, además, en el Dynamo, equipo presidido por Erich Mielke, a la sazón, director de la Stasi, la temida policía comunista. «La RDA era un régimen terrible que espiaba dentro y fuera de sus fronteras. Tenían más informadores que la Gestapo o el KGB, ha sido la organización más efectiva de la historia y se estima que uno de cada ocho ciudadanos de la República Democrática espiaban para ellos», explica Verdú, que conoció toda la peripecia a través de un artículo periodístico y pronto supo que había material para un libro de intrigas y traiciones.

Eigendorf entró en el Dynamo con 14 años y pronto se convirtió en un símbolo. Debutó en la primera división con 18 años y con 22, en su primer partido internacional con la RDA, marcó dos goles. Pero pese al estatus de estrella que la dictadura comunista había reservado para él, algo en su interior le empujaba a dejar su país. «Él admiraba la Bundesliga (el campeonato de la Alemania Occidental). Veía los estadios llenos, las grandes aficiones y el nivel del juego, mucho más alto. Además, su liga estaba amañada», cuenta el autor. Así que aprovechando una visita para jugar en Kaiserslautern, protagonizó una huida de película y se quedó en la ciudad, donde lo fichó el equipo local, y aunque la UEFA lo castigó durante un año, empezó ayudando como entrenador y al levantarse la sanción, ya pudo debutar.

Mientras tanto, en Berlín Oriental se estaba gestando una tragedia. Erich Mielke se tomó como un asunto personal que su pupilo más querido se marchara al otro lado del muro e ideó lo que se conoció como 'operación Rosa', una trama para impedir que la familia Eigendorf pudiera reunirse en el Oeste.

«La novela no solo cuenta la historia de Eigendorf, sino también la de su mujer, que sufrió las consecuencias de su abandono», asevera Verdú. Lutz había dejado en la capital a su mujer, Gabi, y a su hija de dos años, Sandy, y sobre ellas cayó toda la ira de la Stasi. Su marido se había convertido en el enemigo número uno del régimen y Gabi, que no entendía cómo Lutz había huido de su lado sin ninguna explicación, fue sometida a un brutal seguimiento, en el que participaban incluso algunas de sus personas más cercanas. Acabó casándose de nuevo con un hombre que realmente era un espía de los servicios secretos orientales.

«Muchas de estas cosas se supieron cuando cayó el muro. Los antiguos agentes de la Stasi intentaron destruir todos los documentos, pero no los de la 'operación Rosa', que se salvaron», explica el autor de una novela que emparenta con la película 'La vida de los otros'. «Lutz Eingendorf fue el hombre que firmó una sentencia de muerte con la intención de no cumplirla», sostiene Verdú, autor de los libros 'Equipaje de mano', 'USA Sub 21', 'Adultescentes', 'En busca del tío in-perfecto', 'Música o nada', 'Bonustrack' y 'Vida en martes'.

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