Autoras: la voz y la palabra

Amparo Quiles, María José Jiménez Tomé, Ana Cabello y Antonio José Lucas, ayer, en la Sociedad Económica. /Álvaro Cabrera
Amparo Quiles, María José Jiménez Tomé, Ana Cabello y Antonio José Lucas, ayer, en la Sociedad Económica. / Álvaro Cabrera

Diferentes instituciones se suman al Día de las Escritoras , que reclama el protagonismo en la historia de las poetas y las periodistas de principios del siglo XX

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

El año pasado pasó de puntillas. Pero esta segunda edición del Día de las Escritoras se celebró ayer una marca roja sobre el calendario. Diferentes instituciones malagueñas abrieron sus puertas a la literatura con ‘A’ de autoras con la organización de lecturas, conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros. Un programa en el que tuvieron especial protagonismo las pioneras que hace un siglo reivindicaron desde la poesía y la prensa un espacio propio para hacer literatura, pero también para reclamar la igualdad social y el derecho a la opinión política. De ello hablaron ayer las profesoras de la Universidad de Málaga (UMA) María José Jiménez Tomé y Amparo Quiles, que participaron en la mesa redonda ‘Mujeres de papel. Las escritoras del 27’.

Noticias relacionadas

La Sociedad Económica de Amigos del País acogió este debate organizado por el Centro Andaluz de la Letras (CAL) que más bien fue una charla a dos bandas en la que ambas especialistas retrataron una misma época, las primeras décadas del siglo XX, desde perspectivas diferentes. Así, la profesora de Literatura Española Amparo Quiles repasó la presencia en la prensa de las mujeres que rompieron el «canon y abrieron las mentes». Comenzando por la más conocida de todas ellas, Carmen de Burgos y Seguí, más conocida por su firma de ‘Colombine’ y por ser la primera mujer contratada en una redacción, a la que se unieron otros nombres fundamentales como Consuelo Álvarez Pool ‘Violeta’ –«una mujer por descubrir», dijo–; Teresa de Escoriaza, que cubrió la guerra del Rif y se protegió tras el sobrenombre de Félix de Haro; María Lejárraga, autora de muchos de los artículos que firmaría su marido, Gregorio Martínez Sierra, y la malagueña Isabel Oyarzábal, que utilizaba el pseudónimo ‘Beatriz Galindo’. Precisamente, esta última dejó por escrito que las mujeres «comenzaron hablando de moda y de los temas que se consideraban dentro de los límites estrechos de lo femenino, pero acabaron hablando de política», comento Quiles.

Cuestión de voto

El divorcio, el acceso a la educación o el voto femenino fueron defendidos por esta mujeres en sus artículos hasta el punto de que en 1906 Colombine realizó una encuesta a través del periódico sobre el sufragio para las mujeres que arrojó un resultado positivo de sólo 922 apoyos favorables de más de 4.000 votos. Eso mismo que ahora se hace en Twitter o Facebook y que entonces se practicaba desde las páginas de los periódicos. «Todas ellas fueron conscientes del poder propagandístico de la prensa y lo utilizaron», resumió la profesora, que hizo suyas las palabras de Oyarzábal que reclamaba una educación en igualdad entre mujeres y hombres.

Los hombres del 27 fueron «muy modernos, pero nunca incluyeron a las poetas», aseguró María José Jiménez

Una diferencia de formación que también explica la ausencia de mujeres en la ‘alineación’ oficial de la Generación del 27. Así la profesora María José Jiménez Tomé recordó las palabras de Jorge Guillén que, solía hablar de hasta once miembros en el Grupo del 27, pero ninguno de ellos tenía nombre de mujer. Así, comenzó por delimitar las poetas de este movimiento, centrándolo en cinco: Concha Méndez, Rosa Chacel, Carmen Conde, Josefina de la Torre y Ernestina Champourcin. Un quinteto que tuvo que superar recelos y que mostró su absoluto «compromiso con la creación», pero que han permanecido ocultas hasta hace poco porque, entre otras cosas, los hombres del 27 «fueron muy modernos, pero nunca las incluyeron en el grupo, pese a que algunas fueran sus propias esposas», aseguró.

Fotos

Vídeos