«Dios oyó mis plegarias y me salvó»

James Ellroy'. :: a. ferreras/
James Ellroy'. :: a. ferreras

El autor del 'Cuarteto de Los Ángeles' recibe en España el premio Pepe Carvalho y republica su autobiografía 'Mis rincones oscuros' James Ellroy Escritor

ÁLVARO SOTO MADRID.

Hasta los 30 años, James Ellroy (Los Ángeles, 1948) tuvo una vida terrible: su madre fue asesinada cuando él tenía 10 años y las dos siguientes décadas las pasó el futuro escritor bebiendo, drogándose, asaltando casas y durmiendo por temporadas en la calle. Todo lo contó Ellroy en 'Mis rincones oscuros', su dura autobiografía, que se publicó en 1996 y que ahora reimprime Random House. El 'perro loco' de la literatura norteamericana, autor del 'Cuarteto de Los Ángeles' ('La Dalia Negra', 'El gran desierto', 'Los Ángeles Confidencial' y 'Jazz Blanco'), visita España para recibir en Barcelona el premio Pepe Carvalho. Ellroy responde muy despacio, masticando las palabras, y avisa de que no habla ni de política ni del presente ni de situaciones hipotéticas.

-¿Le gusta recibir premios?

-Sí, me encantan los reconocimientos, que me tomen en cuenta y poder hablar con la gente. Además, me gusta mucho España. Es mi país europeo favorito. De niño hablaba español y cada vez que vengo a España, lo entiendo mejor. Pero tengo mucho trabajo que hacer en Estados Unidos y con lo americano que soy, no veo la hora de volver a casa.

-Su imagen siempre estará vinculada a la ciudad de Los Ángeles.

-En los últimos 40 años, apenas he estado en Los Ángeles. Me mudé a Nueva York, luego a Connecticut, a Kansas... No conozco cómo está la ciudad hoy, pero vengo de ahí y la geografía está muy ligada al destino. Lo que hago con Los Ángeles es reimaginarla en mis libros.

-¿Qué significó en su carrera 'Mis rincones oscuros'?

-Fue un libro que gustó mucho. Investigaba el asesinato de mi madre, aunque por supuesto, no encontramos al asesino. Este libro es una biografía de ella, de mí y también del brillante policía que me ayudó en la investigación. Pero no fue un exorcismo de ningún tipo. Son unas memorias y la memoria lo distorsiona todo porque hay cosas que se nos escapan. Es algo que acabó y estoy contento de que haya quedado atrás.

-¿Se pondría otra vez a la tarea de iniciar un libro tan personal y tan documentado?

-Sería imposible.

-Su infancia y su juventud fueron terribles. ¿Se pregunta a veces por qué está vivo y no muerto?

-Dios se ha portado bien conmigo y me ha salvado la vida muchas veces. Estoy agradecido de estar aquí. Perdí el control de mi vida, me lo hice yo a mí mismo y nunca he culpado a nadie. Cuando te encuentras en esa situación, te puedes encontrar con Dios y respondió a mis plegarias.

-¿Es usted creyente?

-Sí.

-¿Y antes lo era?

-Sí, protestante.

-Cuando estaba en ese círculo vicioso de alcohol, drogas y vivir en la calle, ¿pensó alguna vez en que se convertiría en un gran escritor?

-Quería serlo, sí. Al principio solo quería la parte de la novia, el dinero y la fama. Pero luego me di cuenta de que lo que quería era escribir los libros, contar las historias.

-¿Escribía en esa época?

-No, ni mucho ni poco. Lo primero que escribí fue mi primera novela ('Requiem por Brown', 1981).

-Si no hubiera vivido aquella época, ¿podría haber escrito lo que ha escrito?

-No hablo de pensamientos hipotéticos, las cosas sucedieron como sucedieron.

-'Mis rincones oscuros' está lleno de violencia explícita contra las mujeres.

-Sí. La trama de este libro es la violencia misógina. Pero en el libro esa violencia tiene que ver con un estrato social de clase trabajadora, clases medias y bajas, en un lugar y una época.

-El resto del mundo ha conocido lo que en Estados Unidos se llama 'basura blanca' gracias a la victoria de Trump.

-¡Para ahí! No hablo del presidente Trump. El libro se sitúa en 1958 y en ese estrato social, no tiene nada que ver con la actualidad.

-La violencia contra las mujeres continúa. ¿Cree que ha cambiado algo en estas décadas?

-No hablo de la situación actual, ni de Estados Unidos, ni de nada que tenga que ver con la vida contemporánea.

-¿Cree que la literatura, y sobre todo la policiaca, explica el mundo mejor que los libros de Historia?

-No tengo ni idea. Ni lo sé ni me importa. Soy bastante egoísta. A mí solo me interesan mi carrera y mis libros. Sólo me interesa cómo llegar del punto A, que es el día que nací, en Los Ángeles, a hoy.

-¿Siempre quiso ser novelista?

-Desde los diez años o antes. Nunca he pensado en otra cosa.

-¿Para ser escritor hace falta ego?

-Sí, tienes que creer que tienes talento y que tu trabajo es importante.

-Hace años, usted repetía que era uno de los mejores escritores del mundo, si no el mejor. ¿Lo creía de verdad o quería escandalizar?

-Ni me acuerdo de haber dicho eso. Cuando me recuerdan las cosas que yo decía antes solo por inflamar o porque estaba exaltado, pienso: 'Madre mía, ¿de verdad yo era así?'.

-¿Qué le han parecido las adaptaciones al cine de sus novelas?

-'La Dalia Negra', ¡malo! (lo dice en español). Pero me ayudó a vender muchos más libros, igual que 'Los Ángeles Confidencial', y eso no está mal.

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