Cuenca Sandoval: «Si una novela no encuentra el tono, mejor mandarla a la hoguera»

José Antonio Mesa Toré, Alejandro Sandoval y Pablo Aranda, ayer, antes del acto. /Ñito Salas
José Antonio Mesa Toré, Alejandro Sandoval y Pablo Aranda, ayer, antes del acto. / Ñito Salas

El escritor confiesa que quemó la primera versión de su último libro, 'El don de la fiebre', que ayer presentó en un acto del Aula de SUR y el Centro del 27

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

«Esto no». Esa fue la gélida y escueta respuesta que le dio su editora cuando el escritor Mario Cuenca Sandoval le entregó el manuscrito de su última novela. Dice que tardó en entenderlo, pero se dio cuenta que el libro no funcionaba. Por lo que optó por la decisión más extrema. «Si una novela no encuentra el tono, mejor mandarla a la hoguera», confesó ayer el autor, que hizo lo que dijo y convirtió sus palabras en cenizas. Algo que tenía un carácter simbólico en los tiempos tecnológicos que corren, «porque hoy todo se guarda en discos duros y, por mucho que los destruyas, siempre llegará un informático que lo puede recuperar». El caso es que Cuenca Sandoval se inmoló con su novela y comenzó «de cero» a escribir su relato. Cuando lo volvió a terminar, se lo mandó de nuevo a su agente que volvió a responderle de manera telegráfica y tajante: «Lo has conseguido». Hace poco más de un mes, 'El don de la fiebre', que así se titula esta cuarta novela, llegó a las librerías.

El proceso de creación y escritura de este último volumen ocupó buena parte de la conversación que los lectores tuvieron con Mario Cuenca Sandoval en la última sesión de la temporada del ciclo 'Un café cargado de lecturas', que organizan el Centro del 27 y el Aula de Cultura de SUR, con el apoyo de la Obra Social La Caixa. El autor de 'El ladrón de morfina' y 'Los hemisferios' reveló algunas de las interioridades de la sala de máquinas de 'El don de la fiebre', que novela la vida del músico del siglo XX Olivier Messiaen, considerado el 'Mozart francés'. Un vanguardista como compositor que, por contra, fue un hombre profundamente conservador en lo religioso. Tanto que incluso Mario Cuenca se topó con un personaje «santificado» al que la música salvó precisamente de su penoso paso por un campo de prisioneros nazi.

Santidad y desmitificación

Un personaje intachable que, no obstante, está siendo revisado desde su propio país por su posición «tibia» durante la ocupación alemana de Francia. Una imagen que contrasta con la visión idolatrada que el propio Messiaen contribuyó a crear en vida. Estas sombras biográficas le llegaron al autor de 'El don de la fiebre' cuando estaba en plena escritura del libro. «Entonces vi que había una novela ahí, tanto en su santidad como en su desmitificación», explicó Mario Cuenca Sandoval, que no juzga al personaje, sino que deja que decida el lector a partir de las diferentes visiones.

«No me sumerjo en un libro si solo me da unas horas de distracción», sostiene el autor

Cultivador de un estilo propio y depurado, el escritor y poeta confesó ayer que concibe la narrativa y los versos «como una experiencia estética». «Lo que espero de una novela cuando la abro es salir transformado y por eso no me interesa la literatura de entretenimiento», afirmó el autor catalán afincado en Córdoba que, como pasatiempo, prefiere otros géneros más visuales como el cine o las series. «A la novela le pido un plus y no me voy a sumergir en un libro si solo me va a dar unas horas de distracción», concluyó el autor.

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