La canción perdida de Pepa Flores

El libro 'Corazón rebelde' reivindica la carrera discográfica de la malagueña como icono pop

La carrera musical de Pepa Flores no solo se benefició de la calidad de su voz. También de su fotogenia.:/EFE
La carrera musical de Pepa Flores no solo se benefició de la calidad de su voz. También de su fotogenia.: / EFE
Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

El cliché se repite. Niña prodigio, estrella rutilante del cine, icono oficialista de la España del desarrollismo... Pero Marisol/Pepa Flores tuvo muchos perfiles antes de su retirada a tiempo. Y uno de ellos es el musical. Que también fue más allá del estribillo de 'Tómbola'. Paradójicamente, ningún libro se había detenido a analizar esa carrera discográfica. La bibliografía de la artista ha buceado con detalle en su vida, su relación con la gran pantalla y su trascendencia como mito. «Pero musicalmente nadie había revisado su trayectoria para reivindicarla como una artista que se atrevió a cantarlo todo», explica el escritor y ensayista Luis García Gil que, tras dedicarle las letras de sus anteriores libros a Serrat, Aute o Sabina, publica 'Marisol -Pepa Flores. Corazón rebelde', un repaso por la historia sonora de la que considera un icono pop de la canción.

En este apartado discográfico también existen los clichés. Como citar una y otra vez el popular tema 'Corazón contento', la canción compuesta por Palito Ortega que la cantante malagueña grabó en 1968 con un éxito incontestable. Pero como dice García Gil, la discografía de Marisol está compuesta por 268 temas –grabados entre 1960 y 1983–, lo que da idea de una carrera musical que no solo estuvo ligada al cine y a sus películas, sino que tuvo vida propia. «De hecho, el 'Corazón contento' es una canción trivial que se carga de trascendencia en la voz de la malagueña por su forma de cantarla», explica el especialista, que recuerda que la 'Gran Enciclopedia de la música Pop' –que dirigían Jesús Torbado y el recientemente fallecido José María Íñigo– definía la voz de Marisol «como nublada por el alcohol a veces, tierna y susurrante otras».

El escritor Luis García Gil trasciende el mito cinematográfico para retratar su trayectoria musical que fue paralela a la evolución de España hacia la democracia

Desde la niña prodigio aflamencada a la superstar de la música pop, la artista no dejó de grabar y buscarse en las canciones. «Además lo cantó todo, ya que también tenemos una Marisol ye-yé, una Marisol anglosajona que canta por Los Beatles, una Marisol latina, una Marisol melódica y hasta una Marisol cantautora cuando se acercó al repertorio de Serrat», explica el autor de 'Corazón rebelde', que recuerda la versión de la malagueña de 'Tu nombre me sabe a yerba'. Una canción que no solo hizo suya, «sino que superaba el registro original del cantautor catalán», considera el especialista.

Digno silencio

Marisol y Serrat tuvieron algo más que amistad y la relación dejó «tocada» a la cantante y actriz, aunque Luis García Gil deja esos detalles para los biógrafos. Prefiere analizar a Pepa Flores sin meterse en «cotilleos», pero usando su vida para entender su evolución artística. Una metamorfosis musical y personal que también sirve para explicar la propia metamorfosis de una España que mudó la piel de la dictadura por la democracia. Un proceso en la que la malagueña cambió su propia marca, Pepa Flores en lugar de Marisol, la mujer con ideas propias en lugar de la niña prodigio creada por el productor Manuel Goyanes.

En 1969 cantó el tema de Serrat; en 1980, publicó 'La trenza' y en 1973, con toque pop.: / SUR

«Esa conquista de su identidad y de su propio nombre es el que da título al libro, 'Corazón rebelde'», explica Luis García, que destaca el empeño de la artista en encontrar su propio camino sin ataduras. Lo que le llevó a trabajar con los grandes compositores de la época, como Augusto Algueró, el Dúo Dinámico, Juan y Junior, Caco Senante, Manuel Alejandro, Luis Eduardo Aute o el propio Joan Manuel Serrat. Y aunque el cine y sus películas siempre aparecen en primer lugar a la hora de citar a Marisol, al autor del libro apunta con acierto que, mientras las películas han envejecido hacia el cine de barrio, «la música es lo más maravillosamente rescatable de su trayectoria».

Mientras que sus películas han envejecido, «la música es lo más rescatable de la trayectoria de Marisol»

El éxito discográfico no fue solo en España, sino que también grabó en italiano y editó sus discos en Estados Unidos, Japón y, por supuesto, Latinoamérica. «Trascendió fronteras», asegura el autor de este ensayo que, no obstante, reconoce que su proyección musical fue incompleta: «España se le quedó pequeña como cantante, pero no llegó a dar el definitivo salto internacional por sus otras actividades». Eso sí, García Gil considera que, de haber nacido en Francia, «hoy estaríamos hablando de un icono de la canción europea, porque siempre fue una mujer cosmopolita».

En 1961, el disco de la película.
En 1961, el disco de la película.

Un espíritu abierto que no estaba en contradicción con sus raíces andaluzas, a las que nunca renunció. «De hecho, Pepa Flores representa un andaluza nueva, fresca y sonora que además tiene conciencia de mujer», señala el escritor que añade que una de las espinitas musicales de la malagueña fue precisamente que nunca llegó a grabar un disco exclusivamente flamenco.

Y no lo hizo, entre otras cosas, por su temprana retirada. Después de superar a Marisol, Pepa Flores también se fue a negro y se transformó en Pepa. Las razones fueron muchas. Desde la soledad con la que se crió aquella niña prodigio a la difícil convivencia con el monstruo de la fama, pasando por la «caña» que le daban en la transición por elegir la senda de la izquierda y el comunismo. «Su silencio es una conquista personal cargado de dignidad», sostiene Luis García Gil que recuerda que la artista abdicó incluso de los derechos de su carrera musical para conseguir desligarse de la discográfica Zafiro. «Renunció a todo por su libertad».

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