Boris Izaguirre: «La época de Crónicas Marcianas fue el gran tiempo de tormentas»

El escritor, presentador y showman, con su nuevo libro. /B. AGUDO
El escritor, presentador y showman, con su nuevo libro. / B. AGUDO

El autor presenta esta tarde su nueva novela, ‘Tiempo de tormentas’, en la Fnac de Málaga

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Los días de escuela, un amor, una violación, el silencio; sus primeros pasos como columnista o escritor de telenovelas, el salto a la fama en España con Crónicas marcianas y el finalista del Premio Planeta, el glamur, los abismos, de nuevo el amor y la violencia. Esos son algunos de los temas que el escritor, presentador y ‘showman’ en general, Boris Izaguirre, presenta en su nueva novela, ‘Tiempo de tormentas’, editada por Planeta y que esta tarde presenta en la Fnac de Málaga.

Pese a ese componente personal, Boris Izaguirre no cree que sea una autobiografía, sino que es una novela. «Lo que pasa que es verdad que es una novela en la que los personajes principales se llaman igual que yo y que mi mamá», explica en una conversación telefónica con SUR que se interrumpe en algunos momentos debido que a está en mitade la alfombra roja de la presentación de ‘Genius’ en el Teatro Cervantes. «Digamos que he esperado un poco a dejar descansar a mi mamá para intentar recuperar la extraordinaria relación que nos unía. Tan franca, tan sincera, a veces dura y conflictiva, otras brillante y fascinante. Pero quería compartirlo lamentablemente una vez que ya se hubiera marchado, porque pensé que así también podía compartir con los lectores de la novela lo importante que fue su tiempo en la vida, de cómo ella luchaba para hacerme ver que yo no tenía por qué disimular mi diferencia ni intentar esconderla, sino todo lo contrario», admite con franqueza. «Que aunque los dos sabíamos que nos íbamos a enfrentar con muchos obstáculos, injusticias, violencia y cosas muy terribles. Al final todo lo importante era que siguiera siendo yo mismo. Esa relación no siempre se da entre muchas madres con hijos como yo, no solo por mi dislexia, sino por mi homosexualidad. Pensé que ese ejemplo debía ser compartido», añade.

Por este motivo, argumenta que lo importante no es cuánto de él hay en la novela, sino cuánto hay de su madre. «Es realmente su vida, su vida conmigo. Es cierto hay hay un momento determinado en el que yo no puedo evitar, l ponerme tan en primera persona, escribir muchas cosas ciertas, algunas terriblemente sinceras, otras quizá un poco más y realizadas. Por eso digo que es una novela», sostiene.

Una de las cuestiones que están en la novela es la época de su salto a la fama y el papel de su madre entonces. «Echo tanto de menos el anonimato de antes de Crónicas Marcianas que me he marchado a intentar trabajar al otro lado del Atlántico. También creo que me ha venido bien descansar un poco de la disciplina que significa no ser una persona anónima. De alguna manera me ha servido para reinventarme», asegura.

«El tiempo deCcrónicas Marcianas fue importante en la relación con mi mamá, porque ya me orientó en todo este proceso. Fue fantástica en ese aspecto, porque me cuidó. Quizá no tenía todas las herramientas y ella estuvo ahí para evitar que me devoraran y que me fuera a un sitio que no era necesario. Y sobre todo a disfrutarlo, porque lo primero que hacer en la vida es disfrutar, y vivir con libertad», señala. Aún así, Boris tiene clara una cosa. «Esa época de Crónicas Marcianas es el gran tiempo de tormenta. En lo profesional creo que mi momento es este, yo nunca había recibido tantos comentarios positivos como ahora con esta novela», sentencia.

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