Antonio Escohotado: «A los hijos no hay que quitarles el aburrimiento»

Antonio Escohotado, ayer en La Térmica durante la Noche de los libros. /Antonio Javier López
Antonio Escohotado, ayer en La Térmica durante la Noche de los libros. / Antonio Javier López

El pensador cierra los encuentros de La Noche de los Libros en una multitudinaria cita más allá de la medianoche

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Cuando era pequeño tomaba notas de los libros de filosofía que leía como buen «repelente niño Vicente», pero con el paso de los años se fue alejando de aquel niño bueno, desechó unas oposiciones, se marchó a Ibiza para fundar la discoteca Amnesia, probó la libertad y el libertinaje y se convirtió en uno de los pensadores más lúcidos e irreverentes de la intelectualidad patria. Tal es el predicamento que ha cosechado su labor, que pasada la medianoche, el filósofo Antonio Escohotado ha protagonizado el encuentro más concurrido de La Noche de los Libros que se celebra en La Térmica.

Encendiendo un pitillo tras otro y abrazado de cuando en cuando una copa de balón con líquido oscuro, el autor de 'Caos y orden', 'Historia general de las drogas' y 'Los enemigos del comercio' ha deleitado a la concurrencia en su conversación con Ayanta Barilli. «Ahora los padres están deseando entretener a sus hijos, pensando que forma parte de sus obligaciones. A mí me parece un error. Allá ellos. Hay que cuidarles en el sentido de la salud, el tiempo, la ropa, pero no hay que quitarles el aburrimiento», ha sostenido el pensador madrileño.

Escohotado ha recordado la ruinosa venta del piso que heredó de sus padres frente a lo que ahora es la sede general del PP, ha compartido las experiencias de su juventud y ha reflexionado sobre las relaciones entre padres e hijos: «No hay peor negocio para un hijo que te consientan. Eso te hace débil y con la naturaleza no valen las campañas de 'marketing'. Si ahora les permites que se salga con la suya, mañana, otros se saldrán con la suya a su costa». Porque a Escohotado, hijo único, lo educaron «severamente, pero con toneladas de cariño».

«Trabajo todo el día. Luego pueden venir los amigos, puedo drogarme, ver un pelín la televisión… Pero no pierdo el tiempo», ha seguido el pensador, a quien la climatología ha respetado bastante más que al escritor francés Jean Echenoz, que cuatro horas antes comparecía en el mismo escenario.

«El que no esté dispuesto a darlo absolutamente todo, no hará nada», ha defendido Escohotado, en alusión a cualquier vocación, ya sea creativa o no. Sus recurrentes tropiezos con la policía, sus vivencias como padre e hijo, su consumado conocimiento sobre las sustancias estupefacientes han sido alguno de los asuntos que han desfilado por una conversación prendida por la chispa del pensamiento de Escohotado, que confesaba: «No me merezco el éxito que en tenido. Debería estar muerto desde hace 30 años, pero me he salido con la mía».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos