Andrés Neuman: «Estoy harto de historias de amor de gente bella, tenemos una deuda con los feos»

Andrés Neuman, ayer, en el CAL. /Salvador Salas
Andrés Neuman, ayer, en el CAL. / Salvador Salas

El escritor presenta en el CAL su nueva novela, ‘Fractura’, el retrato de un hombre desde las bombas de Hiroshima al desastre de Fukushima

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

El 11 de marzo de 2011, Andrés Neuman asistió con los ojos abiertos –como el resto de la humanidad– al desastre nuclear de Fukushima. Entonces, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) todavía no lo sabía, pero en el tsunami y la destrucción de la central nuclear estaba el origen de su nueva novela, ‘Fractura’, cuyo protagonista es un hombre que escapó de la muerte y de las bombas de Hiroshima y Nagashaki y cuya memoria se agita con el terremoto que precedió al accidente de la planta. Un anciano, cuya vida se narra a través de las mujeres que ocuparon su vida, de las relaciones que lo marcaron. Un personaje poco habitual para protagonizar un romance. «Estoy un poco harto de las historias de amor entre gente bella, delgada y joven. El arte tiene una deuda con los feos, viejos, gordos y la gente corriente que es la mayor parte de la población», aseguró ayer a SUR Andrés Neuman antes de la presentación de su nueva novela en el Centro Andaluz de las Letras.

El escritor argentino afincado en Granada huye de esa «cosmética» de nuestra época que deja fuera a los perfiles imperfectos para arrastrarnos hacia la «historia de amor, la vida sexual y las inquietudes intimas de un señor mayor». Ese señor responde al nombre de Watanabe y su vida entre esos dos momentos de impacto atómico y nuclear, está narrada a través de sus relaciones de amor con cuatro mujeres. Desde su juventud en el París del 68 con la francesa Violet hasta el amor otoñal que nunca pensó que llegaría con la española Carmen, pasando por su primera relación estable y de convivencia con la estadounidense Lorrie, y la relación con la porteña Mariela en el final de la dictadura Argentina.

«Me apetecía mucho no solo el desafío de contar varias historias de amor, sino retratar como evoluciona nuestra manera de construir parejas y de separarnos a lo largo de nuestra vida», explica el autor de ‘Bariloche’ y ‘La vida en las ventanas’, que ayer estuvo acompañado en la presentación por el escritor Guillermo Busutil. Además, Neuman asistió al «hecho milagroso» de escuchar a sus personajes con la intervención de la actriz Lucía Moreno que puso voz a los monólogos de esas cuatro mujeres que en la novela cuentan la vida del señor Watanabe.

Fractura

Autor
Andrés Neuman
Novela
Alfaguara. 496 páginas. España. 2018
Precio
21,90 euros

Unas mujeres que también permiten al protagonista reinventarse al tener una vida viajera por razones de trabajo. «Siempre me ha fascinado esa fantasía de construirnos otra identidad cuando nadie de los que nos conocen nos está mirando», explica Andrés Neuman, que en ‘Fractura’ muestra como cada amante «parece haber conocido a alguien distinto». «No es una novela con historias de amor, sino una pequeña historia portátil de los distintos momentos amorosos por los que pasa una persona a lo largo de su vida», señala el escritor, que asegura que el amor es una de las «fuerzas que no tienen patria», junto a la economía y la energía. «Tres fuerzas con las que juega esta novela», aclara.

El paisaje de fondo de ‘Fractura’ –una vuelta de Neuman a la gran novela tras ‘El viajero del siglo’– es precisamente ese mundo desolado tras un desastre nuclear del que todo el mundo se sintió parte. «Un hecho tan lejano como Fukushima aludió a todos los países del mundo que se pusieron a mirar el estado de sus centrales y por eso supimos que aquí teníamos un reactor idéntico al accidentado en Garoña», indica Andrés Neuman, que huye de lo «discursivo» en la novela, pero retrata el problema.

«El accidente de Fukushima nos planteó el estado de la energía en todos los países, que es un conflicto democrático que siento que no se ha abordado en ningún sitio», afirma el autor que constata la falta de «transparencia» en la gestión este recurso fundamental en el que, paradójicamente, los ciudadanos no tienen nada que decir. «Los jeroglíficos de las facturas de luz son el símbolo perfecto de un galimatías por el que pagamos sin saber», apostilla.

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