Luisa Etxenike: «Sin acceder al conocimiento somos vulnerables a discursos populistas»

Luisa Etxenike, con José A. Mesa (izquierda) y Pablo Aranda (derecha) en el ciclo. /Francis Silva
Luisa Etxenike, con José A. Mesa (izquierda) y Pablo Aranda (derecha) en el ciclo. / Francis Silva
Aula de Cultura

La autora presenta en primicia ‘Absoluta presencia’ y debate sobre el riesgo de suprimir la cultura en la educación durante un Aula de SUR

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

A escasos minutos de comenzar el encuentro, un responsable del Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia sacaba sillas de un almacén para colocarlas en la sala de conferencias. El ciclo ‘Un café cargado de lecturas’ reunió ayer a varias decenas de amantes de los libros para escuchar los pensamientos de Luisa Etxenike (San Sebastián, 1957), que presentó su última creación, ‘Absoluta presencia’, una novela que narra las vivencias de una víctima de la banda terrorista ETA. La presencia de Etxenike despertó un gran interés, y no defraudó. Las ideas de la escritora encendieron un intenso debate sobre la importancia de la cultura en el crecimiento de los individuos que compondrán la sociedad del futuro: «Sin acceder al conocimiento somos vulnerables a discursos populistas».

El encuentro de ayer –organizado por el Centro Cultural Generación del 27 con el apoyo de Aula de SUR y Obra Social La Caixa– estuvo centrado en esa conexión que tanto defiende la autora entre el pensamiento crítico y la riqueza cultural, pese a lo novedoso de su última novela. Tal y como explicaron en la presentación José Antonio Mesa Toré, presidente del Centro y Pablo Aranda, director del Aula, con este título la autora se ha centrado en una «nueva etapa» en la que se siente «con una especie de aplomo» en la búsqueda de la voz con la que contar sus historias.

El argumento de ‘Absoluta presencia’ es un reflejo de una de las premisas con las que Etxenike escribe: «Creo que los libros tienen que reflejar el lugar y sobre todo el tiempo en el que han sido escritos». Así, en el sentido más profundo, sus títulos son «políticos». «Hago libros con los que estar alerta a lo que nos rodea». Y la realidad más llamativa y preocupante para la autora es la pérdida de contenidos educativos, sometidos «por la dictadura de las metodologías; hay gente que enseña matemáticas sin saber matemáticas», comentó.

Así, vinculó esa falta de inmersión académica con la exposición a los mensajes políticos y la dificultad de mantenerse independiente a la cantidad de información intencionada que llega a los miembros de la sociedad: «Creo que lo que nos hace libres es la capacidad de tener la mirada crítica; en ese sentido, ir perdiendo la calidad en la educación hace que la escuela y la universidad se haya convertido en formaciones elevadas pero utilitarias, para el mundo profesional y no para la formación intelectual e íntima». Esa situación pasa factura «a la libertad de pensamiento». «Si todo sigue así, a mí me pillará protestando, porque no estoy de acuerdo».

Para la escritora, este debate debe estar en el centro de la política y la vida en sociedad: «Sin educación vamos a tener cada vez democracias más pobres, no debemos dejar que nuestros jóvenes sigan saliendo de las escuelas con el saco de referencias culturales tan vacío».

Adoctrinamiento

Las realidades son caprichosas y a veces se cruzan. Una asistente le preguntó por el posible adoctrinamiento en las escuelas de Euskadi en favor de la banda terrorista ETA, y la conversación giró posteriormente hacia el papel de las escuelas en el proceso independentista de Cataluña. Sea como fuere, para Etxenike, que cualquier idea política que se mezcle en el ámbito educativo es «espantoso». «Las escuelas deben ser el lugar donde se le de la oportunidad a la libertad, un lugar donde poder ensayar», añadió.

Según comentó, evita pensar que la situación actual sea fruto de un complot político o de algún tipo de conspiración: «Hemos pasado a vivir en la sociedad del consumo, es el derecho que más defendemos, el de ser consumidores». Para solucionar la situación, Etxenike señala la necesidad de volver a instaurar la cultura y el conocimiento como eje de la educación, aunque ya hay «varias generaciones perdidas».

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