Cuando el fontanero es el único sin superpoderes

Viñeta de 'Ordinary'.
Viñeta de 'Ordinary'. / Grafito
  • Rob Williams y D’Israeli presentan una historia con una plaga inédita sobre la humanidad

¿Quién no desearía tener superpoderes? Pero, ¿y si ese deseo se cumpliera para toda la humanidad? Rob Williams plantea en 'Ordinary' (Grafito Editorial) un escenario en que todos los hombres (menos un fontanero) ha sido contagiados por un virus que les convierte en mutantes, superhumanos o cualquier deformación que les lleva mucho más allá de la simple capacidad de la especia. La cuestión es si el cambio será una bendición o una maldición.

La historia de Williams ('Juez Dredd', 'Escuadrón suicida') plantea dos discursos para el debate. Por un lado, el caos y las ambiciones desatadas por la epidemia en el mundo. Con los gobernantes de Estados Unidos como la sempiterna cabeza de Occidente en situaciones de apocalipsis, el guionista enseña hasta dónde es capaz de alcanzar la ambición sin límites y el radicalismo. Por el otro lado, el protagonista es involuntario porque se siente hundido por su aparente mala suerte y perseguido por quienes quieren que el nuevo mundo de superhombres se mantenga. El fontanero comienza como un tipo poco recomendable y prerezoso con mala reputación, deudas y divorciado que sólo se acuerda de su hijo cuando ha avanzado el cataclismo. De la mezcla surge un tebeo de ciencia ficción con superhéroes y magia sin pausa, aderezado con algunas sorpresas en la peculiar serie de pruebas para el único hombre sin poderes que ha publicado en España la editorial valenciana Grafito.

El dibujo está a cargo de Matt Brooker (D’Israeli) y recupera la apariencia habitual de superhéroes, villanos y mutantes para completar una peculiar fauna con gigantes, seres divinos, no muertos, seres antropomorfos y un increíble abanico salido de su imaginación. El lápiz de 'Sandman', 'La guerra de los mundos' o 'Leviathan' fabrica villanos y héroes a su antojo con una acertada combinación de colores y enfoques para combinar las diferentes amenazas de la aventura. Así, el cómic autoconclusivo desarrolla grandes posiblidades gráficas a través de los personajes para apoyar una trama que presenta un no muy habitual debate ético sobre si sería bueno proporcionar a toda la humanidad un poder inusual.

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