Enrique Vila-Matas: «Sólo la muerte completa un libro»

Enrique Vila-Matas y José Antonio Garriga-Vela, ayer en el Aula de Cultura de SUR. 
Enrique Vila-Matas y José Antonio Garriga-Vela, ayer en el Aula de Cultura de SUR.  / Álvaro Cabrera
  • El escritor barcelonés repasa anécdotas, filias y algunas fobias en una conversación con José Antonio Garriga Vela en el Aula de Cultura de SUR

Dos tipos tímidos, muy tímidos, se sientan en una mesa pelada en medio del escenario de un auditorio frente a un buen puñado de oyentes que guardan un silencio cauto. Si esos dos tipos tímidos, muy tímidos, son amigos desde hace años, la mutua compañía ofrece un cobijo que terminan de arropar con capas de ironía, inteligencia y humor. Y así, una charla sobre asuntos como la literatura, la muerte, la repetición, el mundo editorial, las citas de otros autores y la creación artística termina salpicada de sonrisas. Incluso risas.

–Le hicieron una entrevista en París y la entrevistadora le susurraba hasta casi no escucharla...

–Bueno, estaba enferma.

Así se pasó anoche buena parte de la hora y media en la que Enrique Vila-Matas y José Antonio Garriga Vela dialogaron en un encuentro promovido por el Aula de Cultura de SUR con la colaboración de la Obra Social La Caixa. «Le he propuesto que guardáramos silencio. Cuando nos llamamos por teléfono hay momentos largos de silencio», recordaba Garriga Vela en los compases iniciales.

Y hubo instantes de silencio. Al principio, un poco incómodos, pero después casi gozosos, relamiendo alguna pequeña maldad, algún guiño entre socarrón y libresco. Y así hubo cancha para que Vila-Matas repasara anécdotas, filias y algunas fobias con la excusa de su novela más reciente, ‘Mac y su contratiempo’ (Seix-Barral). Una obra sobre la repetición, sobre la vida convertida en literatura y también viceversa, a partir de una trama tiende al infinito en manos de los lectores.

«Sólo la muerte completa un libro», sostenía Vila-Matas en alusión al proceso creativo en general y a ‘Mac y su contratiempo’, en particular. Porque la novela se plantea como un juego de espejos, de muñecas rusas, donde el protagonista decide reescribir el libro que un vecino, escritor famoso, dio a la imprenta 30 años antes. Así, ‘Mac...’ proyecta un afán de reescritura que ambiciona llegar hasta la experiencia lectora de cada cual que lo tenga entre manos, como planteó el propio Vila-Matas.

«La idea de que se mejora con el tiempo es falsa», defendió el autor de libros como ‘París no se acaba nunca’, ‘El mal de Montano’ y ‘Bartleby y compañía’, que puso como ejemplo el juicio que le merece su propia trayectoria literaria para ilustrar el devenir irregular de muchas carreras artísticas: «He conocido escritores muy jóvenes que saben todo, que están capacitados para escribir la mejor novela del mundo, pero se ponen a escribirla y de ahí no salen».

La realidad y la ficción

«Es muy fácil la posición del crítico que dice cómo habría que escribir una novela, sin escribir ninguna», esgrimió Vila-Matas. Al fin y al cabo, el protagonista de su último libro pasa del decir al hacer, de la crítica a la escritura. Y el resultado en manos de Vila-Matas se ofrece como una narración donde novela, diario y ensayo conviven y pugnan; donde la realidad y la ficción dejan mosqueado al lector que ande buscando esos asideros; donde una cita literaria –marca de agua en la obra de Vila-Matas– puede o no ser cierta.

Ahí está Garriga Vela mencionándole a Vila-Matas un comentario sobre su última obra a cargo de la ensayista Dora Rester. Y Vila-Matas responde: «Dora Rester es amiga mía, pero no existe». Y así.

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