Diario Sur

Ignacio del Valle: «Quiero ser feliz escribiendo, asumir riesgos y tener problemas que resolver»

Ignacio del Valle, autor de 'Índigo mar', en una calle de Madrid.
Ignacio del Valle, autor de 'Índigo mar', en una calle de Madrid. / Óscar Chamorro
  • El autor asturiano publica 'Índigo mar', su novela más personal y arriesgada

La novela salió de un tirón. Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) tenía la historia de 'Índigo mar' en la cabeza desde hace tiempo y cuando decidió escribirla solo tardó seis meses. Lo normal, según confiesa, es que tarde dos años. La novela, exquisitamente editada por Pez de Plata e ilustrada por Miguel Navia, se centra en Pablo, un escritor que se instala en una casa de una isla, solo habitada por los lugareños en invierno. Busca en esa tranquilidad la inspiración necesaria para escribir su nuevo libro.

-Ha asegurado que esta novela le ha rondado mucho tiempo en la cabeza. ¿Por qué?

-Siempre he querido hablar de los procesos creativos de los escritores, de las tensiones, de todo lo que nada por debajo de la novela. Porque muchas de las cosas que suceden a nivel creativo están bajo la conciencia, que nosotros no controlamos. Me interesaba contar todo esto, pero no quería hacer un ensayo. Y salió la novela en seis meses, cuando yo tardo dos años.

-Sitúa 'Índigo mar' en una isla en invierno. ¿La soledad es fundamental?

-La soledad la necesitas. Somos animales muy solitarios. Es una búsqueda interior.

-¿Por qué esa rapidez en escribir la novela?

-Porque estaba muy cuajada en la cabeza. Lleva muchos años en el inconsciente madurando. Cuando tuve un tiempo entre novelas, salió muy rápido. A veces estas cosas pasan, sobre todo con los cuentos. Ahora mismo estoy con una novela en la que necesito un año de documentación y escribo otras cosas.

-Un libro sobre la creación de otro libro. ¿Usted es inflexible a un guión o se deja llevar por los personajes?

-Yo creo que hay que tener siempre un plan. Otra cosa es que dejes cierto grado de incertidumbre en ese plan porque la final es como la vida. Tú puedes tener un plan pero la vida te proporciona un montón de sustos. Yo cuando escribo una novela siempre tengo un inicio y tengo un fin. Desarrollo lo que hay en medio y, a veces, no está mal que la incertidumbre tenga su efecto en ese desarrollo porque te lleva a sitios donde no tenías.

-¿Hay mucho sufrimiento en la construcción de una novela?

-Sufrimiento, no. Sufrimiento es padecer un cáncer de médula o la angustia de no poder pagar la hipoteca a fin de mes. Aquí hay esfuerzo. Estoy un poco harto de los escritores que dicen que están sufriendo cuando escriben una novela. Hay un esfuerzo, un trabajo, noches sin dormir. Es una cuestión de trabajo y además estás haciendo lo que te gusta. No es una gran tragedia.

-¿Cuánto hay de usted en Pablo, el protagonista del libro?

-Hay algo. Es imposible construir un personaje que no quede marcado por la gente que conoces o las cosas que leo.

-¿Es tan complicado el proceso creativo?

-Yo, al contrario que Pablo, nunca he tenido un bloqueo informativo porque estoy todo el día trabajando. Si tienes un bloqueo es que no has estado trabajando. La máxima prioridad es ser cada día mejor escritor. Él piensa que escribir mucho no te hace mejor escritor, sino un escritor más hábil. Lo que te hace mejor escritor es asumir riesgos en la escritura y en la vida también. Porque si no, no aparecen esos elementos que conforman tu carácter. Lo que conforma tu carácter es ingobernable y tienes que obligarte. Eso implica correr riesgos y asumir un posible fracaso. Hay que tenerlo en la cabeza siempre.

-Asumiendo el riesgo...

-Si no te metes en un embolado de este tipo, te vas a aburrir como escritor. Eso me pasó en 2010. Tuve una especie de catarsis porque me di cuenta de que me estaba aburriendo escribiendo y eso no puede ser. Un escritor tiene que pasárselo bien escribiendo porque es lo que te gusta. Sucedió porque no estaba asumiendo riesgos creativos. Comencé con proyectos diferentes con el riesgo de perder dinero.

-¿Proyectos diferentes a la saga de Arturo Andrade?

-Me podía haber quedado ahí y llevar una vida muy tranquila pero muy aburrida. En un momento dado me dije: 'Llevo ocho años escribiendo sobre Arturo Andrade y se acabó'. Estuve seis años sin escribir. Escribí cuentos, hice otra novela y aprendí un montón de herramientas nuevas del oficio que yo no sabía manejar. Se notaron mucho en 'Soles negros', que da un salto cualitativo a 'Los demonios de Berlín' (las dos últimas novelas del detective Andrade). Ahora voy a hacer lo mismo. Acabé 'Índigo mar', estoy con otra novela, voy a hacer un libro de ensayos y dentro de seis o siete años me pondré con otra novela de Arturo Andrade. Quiero ser feliz escribiendo, quiero asumir riesgos y tener problemas que resolver.

-¿Por estos motivos eligió también una editorial más pequeña?

-Tengo muchos proyectos que no van a ser publicados por grandes editoriales. Para eso está el canal independiente. Pretendo crear un mundo de trabajo de grandes proyectos y otros más pequeños, que son igual de importantes para mí, pero que necesitan otras condiciones y creo que esta editorial lo ha hecho.

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