Diario Sur

Reflexiones de un optimista informado

José Vicente Astorga, Francisco J. Carrillo y Juan Cobalea, en el Salón de los Espejos.
José Vicente Astorga, Francisco J. Carrillo y Juan Cobalea, en el Salón de los Espejos. / Fernando González
  • El diplomático Francisco J. Carrillo reúne artículos publicados en SUR y prosa poética en ‘Foro abierto’, donde vuelca su mirada crítica y atenta sobre la actualidad en un libro editado por la Fundación Málaga que el domingo se distribuye con el periódico

Una máscara púnica en la portada anticipa al lector lo que encontrará en las más de 150 páginas que le siguen. Es una metáfora del teatro convulso que vive un planeta sometido a la globalización financiera, a la amenaza del yihadismo y a la homogeneización de la diversidad cultural. Y es un reflejo de la labor de quien escribe: desenmascarar lo que hay detrás de todo eso. Una tarea complicada para la mayoría, pero no tanto para quien durante décadas ha sido testigo directo de cómo se conformaba el ‘nuevo orden del mundo’ desde sus labores diplomáticas y de cooperación internacional en instituciones como la Unesco y la ONU. Francisco J. Carrillo lanza esa mirada crítica, atenta y sabia en ‘Foro abierto’, un libro que reúne una veintena de artículos publicados en SUR, otros dos que vieron la luz en el semanario ‘Ahora’ y textos inéditos con poemas transformados en prosa. Todos ellos reflexiones de un «optimista informado que se resiste a caer en el pesimismo», como resumió en su presentación José Vicente Astorga, adjunto a la dirección de SUR.

‘Foro abierto’, editado por la Fundación Málaga, se podrá adquirir este domingo 4 de diciembre por 10 euros junto al diario SUR (se recomienda hacer una reserva previa en su punto de venta habitual). Diego Carcedo y Miguel Ángel Aguilar se suman también a este ‘foro’ con la nota a la edición y el prólogo; mientras que Enrique Brinkmann lo ilustra con sus grabados. Los beneficios se destinarán íntegramente a Cáritas. Juan Cobalea, presidente de la Fundación Málaga, se felicitó por las «alianzas» que han hecho posible esta publicación, convencido de que «si sumamos esfuerzos, los resultados se multiplican».

Ética del discernimiento

El libro cierra una trilogía en la que Francisco J. Carrillo vuelca en forma de artículos periodísticos su dilatada experiencia en política internacional y en ciencias sociales. Siempre con una «elegante percepción poética de la realidad», dijo Cobalea, que resaltó la «base ética y el compromiso con la veracidad» del autor. Y «sin renunciar a la utopía de soñar con otra geopolítica mundial», añadió Astorga.

El propio Carrillo desveló su herramienta para enfrentarse a la compleja realidad frente al folio en blanco: «Aplicar la ética del discernimiento ante la ausencia de ‘ecología integral’ en una ‘casa común’ agitada por las guerras y por sus múltiples caras». Eso, y «la pasión» en el empleo de la palabra. Todos los artículos son recientes, salvo uno escrito en 1997 que en el contexto actual de corrupción resulta «premonitorio»: ‘Inocencia y perversión de los regalos’. Y solo dos tienen un marcado acento local: el que dedica a los Dólmenes de Antequera, ya Patrimonio de la Humanidad, y el que versa sobre los verdiales, «que merecen ser declarados por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad».

Astorga, Carrillo y Francisco de la Torre, junto a los patronos de la Fundación Málaga Miguel Rodríguez Porras (Myramar), Juan Cobalea (Fym) y Francisco Verá (Construcciones Vera).

Astorga, Carrillo y Francisco de la Torre, junto a los patronos de la Fundación Málaga Miguel Rodríguez Porras (Myramar), Juan Cobalea (Fym) y Francisco Verá (Construcciones Vera). / SUR

La globalización y sus consecuencias atraviesan muchos de sus textos. Desde la autoridad que da haber sido parte del observatorio internacional y multilateral de la ONU y de Unesco, Carrillo denuncia cómo los procesos de globalización financiera «sobrevuelan la diversidad cultural» e intentan «la homogeneización mundial como si se tratase de un contrato de adhesión». «La globalización escapa a unos mínimos de regulación mundial, de una autoridad mundial que en manera alguna puede ser sustituida por el retorno de tres o cuatro superpotencias y del pesado ambiente de Guerra Fría», sentencia. Esto solo permite que los débiles sigan siendo «desfavorecidos y perdedores», alimentando así a los terrorismos y a los populismos «con confusos idearios cambiantes y con difusos objetivos».

Rodeado de lectores y amigos en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento (el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se sumó en el último momento tras asistir a un acto de la UMA), Carrillo esbozó sus preocupaciones. Por un lado, el mundo «más pequeño y complejo» que configura la actual sociedad digital: «Se actúa a través de redes que van transformando las sociedades sin saber hacia dónde se encaminan». Por otro, la generalización del «‘relativismo’ de personas y sociedades que no alcanzan a definir un pacto basado en los valores humanos universales ni a consensuar un sentido en torno a la vida como valor supremo».

Pero Carrillo, como decía Astorga, no se deja arrastrar por el pesimismo porque nada de esto «impide contribuir a un mundo mejor y pacífico». Y concluyó su discurso con un mensaje de esperanza: que el pacto de la Educación en España «llegue a ser una realidad». Propone «revivificar» la estructura, los contenidos, los métodos y el personal de la educación. Y hacerlo «con luz y taquígrafos». Como Carrillo hace en sus artículos.