Diario Sur

Garzón: «Felipe me dijo que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas»

El exjuez Baltasar Garzón, en el Ateneo, junto a Diego Rodríguez Vargas.
El exjuez Baltasar Garzón, en el Ateneo, junto a Diego Rodríguez Vargas. / Fernando González
  • El exjuez aborda las luces y sombras de su carrera y confiesa sentirse víctima de una «injusticia» por su inhabilitación en la presentación de su libro ‘En el punto de mira’

Aquella noche le tocaba sopa, pero se le hizo bola. Estaba viendo el primer debate electoral entre Felipe González y José María Aznar, pero su jefe entonces y candidato por el PSOE lo dejó con la cuchara la mano y la boca abierta. El juez Baltasar Garzón había dejado la toga para ir en las listas del partido socialista y aquella noche de la campaña comenzó a entender de qué iba la política. Al menos la política española. «Me quedé perplejo cuando dijo: ‘Le he pedido al juez Garzón que presida una comisión anticorrupción’. Pero a mí no me había dicho nada», relató anoche en el Ateneo de Málaga el hoy abogado, que presentó su libro autobiográfico ‘En el punto de mira’, en el que relata éste y otros pasajes de su trayectoria desde que llegó a la Audiencia Nacional en 1988. Con el paréntesis como Secretario de Estado contra la Droga entre 1993 y 1994. Fue entonces cuando se quedó sin sopa una noche, aunque más le hizo pensar lo que escuchó después cuando habló con el candidato y presidente del Gobierno sobre aquella comisión. «Me dijo: ‘Baltasar, las promesas electorales se hacen para no cumplirlas».

Efectivamente, no hubo medida parlamentaria en ese sentido y, lo más grave para el juez, cambio alguno en la lucha contra la corrupción. «Creo que estábamos mintiendo a la gente y por eso le dije a Felipe González que me iba», recordó el juez, que negó que la razón de su salida fuera una «rabieta» por no ser nombrado Ministro de Justicia. «Nunca quise serlo, lo único que pedí fue ser el número 2 por Madrid detrás de Felipe, porque yo no era miembro del PSOE y eso me podía dar fuerza política», argumentó.

En su larga y relajada charla, Baltasar Garzón no eludió los charcos. La guerra sucia contra ETA y el terrorismo de Estado también ocuparon parte de su intervención y recordó que, cuando llegó a la Audiencia, «no había interés por investigar los GAL en España». Algo que se encargó de cambiar. También se acordó del militar chileno Augusto Pinochet para mostrar, a su juicio, una contradicción. «Como con los GAL, el reproche de la ciudadanía no fue por las muertes, sino porque el dictador había metido la mano en la caja, pese a que el asesinato fue mucho más grave».

También reveló que ordenó unas escuchas en el caso del intento de asesinato de ETA contra el Rey, porque «algún magistrado no hizo lo que tenía que hacer». Aquel pinchazo permitió desbaratar el atentado. También salió la ‘Operación Nécora’ contra el narcotráfico gallego que, en lugar de quedarse en las pequeños camellos, «decidimos ir por las cabezas de los grupos organizados y conseguimos un 73% de condenas», celebró el exjuez que declaró su «confianza» en el sistema judicial, aunque mostró el rechazo a su inhabilitación por las escuchas del ‘caso Gürtel’. «Me siento objeto de una injusticia», remachó.

En el diálogo con el público, el exjuez tuvo que volver a su paso por la política cuando le reprocharon que se presentó por el partido que había perseguido en la instrucción del ‘caso Amedo y Domínguez’. Garzón quiso dejar claro que nunca hizo «una imputación de los GAL a Felipe González y jamás voy a identificar la incógnita del ‘Señor X’ con una persona porque no lo sé». Y sobre su incorporación a la política reconoció que se pudo «equivocar». «Desde luego, nunca llegué a pensar que once meses en política iban a dar para tanto veinte años después», concluyó.