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Pilar de Arístegui: «Letizia ha sabido aprovechar el ejemplo de Sofía»

La escritora y pintora Pilar de Arístegui.
La escritora y pintora Pilar de Arístegui. / JAVIER LÓPEZ
  • La escritora y pintora firma ‘Sofía, la Reina’, una biografía que destaca el lado más solidario de una persona que hizo la monarquía «cercana»

Pilar de Arístegui asegura que ha afrontado ‘Sofía, la Reina’ como otra de sus novelas sobre «mujeres extraordinarias». Hoy presenta en Marbella una biografía plagada de anécdotas que permiten conocer mejor a una mujer que, según la autora, destila «humanidad».

–¿Qué la llevó a embarcarse en esta obra?

–La directora de La Esfera de los Libros, Ymelda Navajo, me ofreció este proyecto. Al principio me lo pensé mucho porque es una gran responsabilidad, pero cuando empecé a documentarme me pareció que era un libro que había que hacer porque la Reina Sofía es una mujer extraordinaria, y a mí me gusta hablar de mujeres extraordinarias; es lo que he hecho en todas mis novelas. El interés del personaje como ser humano, no ya por su rango y posición, es lo que más me ha impresionado.

–Se destaca sobre todo la faceta solidaria de la Reina.

–Se ha dedicado a ello con intensidad y sobre todo con clarividencia. No hay tema en el que no haya ayudado desde el principio, y ha sabido detectar a algunas personas que luego iban a cambiar la suerte de la humanidad. Pongo el ejemplo de Muhammad Yunus. La Reina, cuando lo conoce, va a Bangladesh a ver sobre el terreno lo que está haciendo. Yunus, a día de hoy, con sus microcréditos, ha ayudado a salir de la pobreza a 130 millones de familias.

–Dice que Sofía, sobre todo, ha querido ser útil a los demás. ¿Cómo apoyó al Rey en la Transición?

–Para la Reina, el ejemplo a seguir eran las monarquías escandinavas: Dinamarca, Suecia y Noruega. Yo comparto esa admiración, porque he vivido tres años y medio en Suecia y me parece que la monarquía sueca hace un gran servicio a su país. Entiendo que su modelo sea ese, y su colaboración fue no solo el consejo sereno y tranquilo, sino esa visión también de una monarquía al estilo escandinavo.

–¿Ha descubierto alguna anécdota que la haya sorprendido?

–Antes de la boda de los príncipes surgió una polémica por los frescos de Kiko Argüello en la Almudena. Uno de los organizadores quería taparlos. Kiko esperó a que viniese la Reina un día, la condujo a verlos desde arriba y le explicó su significado. Entonces, la Reina dijo: «Que sigan ahí, es que no entienden el arte bizantino». Me hizo mucha gracia esa manera de zanjar la polémica.

–¿Cómo es la relación de la Reina con sus hijos?

–Creo que a la vista está. Hay una escena que realmente me conmovió. Fue en el Parlamento, cuando Felipe VI, en su proclamación ante las Cortes Generales, pidió permiso para agraceder a su madre, la Reina, toda una vida de trabajo al servicio de los españoles. Y dijo ‘madre’. Ese agradecimiento me pareció una escena muy bonita.

–¿Cómo aceptó a doña Letizia?

–Todos esperaban que hubiera un tiempo de espera, y, de repente, vimos que la Reina Sofía la aceptaba con los brazos abiertos. Creo que la Reina Letizia, que es una mujer inteligente, ha sabido aprovechar el ejemplo magnífico que tiene en Sofía. Cuando empecé a documentarme, recordé momentos en los que yo había visto a Sofía actuar y siempre encontré amabilidad, gentileza, sonrisas; en una palabra: humanidad. Eso hace muy cercana la monarquía para la gente.

–¿Qué otros proyectos prepara?

–Tengo otro libro en mente. Será una historia de mi familia. Mis padres desempeñaron puestos muy importantes en épocas muy difíciles. Por ejemplo, en la Turquía de Kemal Atatürk o en Amberes y Bruselas en la II Guerra Mundial. Mi padre tuvo que dar pasaportes a muchos judíos argumentando que eran sefarditas y, por lo tanto, ciudadanos españoles.