Diario Sur

Juan Jacinto Muñoz Rengel: el escritor sin red

Juan Jacinto Muñoz Rengel y Juan Francisco Ferré se citaron ayer con los lectores en la Librería Luces.
Juan Jacinto Muñoz Rengel y Juan Francisco Ferré se citaron ayer con los lectores en la Librería Luces. / Álvaro Cabrera
  • El autor malagueño presenta su nueva obra, ‘El gran imaginador’, en una abarrotada cita en la Librería Luces

  • «Esta es una novela lúdica, que pretende entretener. La literatura puede ser de evasión y eso no tiene por qué ser malo», defiende el narrador

Es todo muy raro. La verdad es que sí. Porque están todas las sillas ocupadas, incluso hay gente de pie al fondo de la sala y en algunos peldaños de la escalera que desciende a la planta baja; porque han vendido 25 ejemplares del libro esta misma tarde; porque no hay monólogo en la mesa, sino diálogo; porque la gente pregunta; porque dijeron que aquello iba a durar una hora y una hora dura... Así que la presentación de la nueva novela de Juan Jacinto Muñoz Rengel no parece la presentación de una novela, tan descoloridas y mustias a menudo.

Y no vale sólo el argumento de que Muñoz Rengel juega en casa. Un mínimo ejercicio de rigor histórico recuerda que abundan los actos de este tipo protagonizados por autores de la tierra con apenas un cogollito de asistentes y una notable querencia por el sopor. Pero Muñoz Rengel se devana los sesos por entretener, como en sus libros, donde también mantiene bien alto el listón intelectual y el paladar literario. Así que por la charla desfilan Cervantes y Umberto Eco, la novela histórica y la fantasía, Lovecraft y José María Merino, la imaginación y las largas horas buscando documentación en bibliotecas de varios países.

«Esta es una novela lúdica, que pretende entretener. La literatura puede ser de evasión y eso no tiene por qué ser malo. Creo que se puede combinar eso con la ambición literaria», reivindica Muñoz Rengel (Málaga, 1974) sobre ‘El gran imaginador’ (Plaza & Janés), la obra en la que ha trabajado durante los últimos 14 años.

Porque Muñoz Rengel escribe. Sólo escribe. Nada menos. «Camina por el mundo de la escritura sin red... su red son sus libros», acaba de reivindicar José Antonio Ruiz, librero en Luces, cuya planta superior se queda pequeña para la cita con Muñoz Rengel y Juan Francisco Ferré, presentador y cómplice que brinda: «He leído esta novela con gran placer. Esta es una novela para lectores con mucha inteligencia y, sobre todo, con conocimiento del poder de la imaginación».

Y esa reivindicación del poder de la fantasía cruza toda la novela de Muñoz Rengel. «La ficción es una forma de diseccionar la realidad (...) Es lo que nos lleva a entender la realidad y a nosotros mismos», esgrime el también autor de ‘El asesino hipocondríaco’ (2012) y ‘El sueño del otro’ (2013).

«Nosotros nos inventamos. Nuestros recuerdos son ficticios, todos nosotros nos hemos modificado para llevarnos un poco mejor con nosotros mismos», aboga Muñoz Rengel al hilo de su nueva historia, la que protagoniza Nikolaos Popoulos, cuyo apellido iba a aparecer en el título de la novela. Pero al final, no. Demasiado difícil de pronunciar, como bromeaba ayer el propio autor.

Vocación híbrida

Muñoz Rengel y Ferré debatían sobre la adscripción de ‘El gran imaginador’ para determinar gozosos su vocación híbrida. «Ser cervantino hoy significa saber mezclar los géneros», sostenía Ferré al hilo del cameo del autor de ‘El Quijote’ en las páginas de la novela planteada como un alarde de la imaginación.

Porque Muñoz Rengel entiende los libros como páginas al vuelo de su fantasía: «Lo que nunca voy a hacer es una literatura que cuente mi vida, apegada a los hechos o incluso a la intimidad. Puedo leerlo, pero no lo haría porque pensaría que me estoy traicionando». O en otras palabras. Las suyas: «Entiendo la honestidad como hacer lo que quieres hacer». Y él ha cumplido, porque ha hecho «lo que tenía dentro». Y en los tiempos que corren eso es una rareza. Como la presentación de ayer. Como su propio libro.