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Leila Slimani. :: efe
Leila Slimani. :: efe

Las mujeres toman el poder literario en Francia

  • Leila Slimani y Yasmina Reza encabezan el póquer de narradoras que se hiciron ayer con los apreciados premios Goncourt y Renaudot

Las mujeres toman el poder literario en Francia. La franco-marroquí Leila Slimani y la célebre dramaturga Yasmina Reza, de ascendencia ruso-iraní, ganaron ayer los premios Goncourt y Renaudot, respectivamente, dos de los galardones más prestigiosos de las letras galas.

La periodista Aude Lancelin y la novelista Stéphanie Janicot completaron el relevante póquer femenino al imponerse en las modalidades de ensayo y bolsillo del Renaudot, simbólico galardón de consolación para muchos, pero también de enorme prestigio.

Slimani (Rabat, 1981) es la duodécima mujer en los 113 años que abarca el palmarés del Goncourt. Entre ellas figuran firmas consagradas como las de Simone de Beauvoir, ganadora en 1954, Marguerite Duras, que lo obtuvo en 1984, o Lydie Salvarye que lo ganó en 2014.

En el caso de la franco-marroquí se trata del segundo galardonado con el Goncourt nacido en África, tras su compatriota Tahar Ben Jelloun, ganador del premio en 1987 y ahora miembro del jurado. «Estoy encantado de pasar el relevo a una muy buena escritora. Es formidable que en treinta años dos marroquíes obtengan el Goncourt», declaró emocionado el escritor.

'Chanson douce', (canción dulce) la estremecedora novela de Slimani distinguida ayer, ha sido muy bien acogida por crítica y público. Éxito de librería, sus 35.000 ejemplares ya vendidos pueden elevarse finalmente hasta las 395.000 copias. Es el promedio de las cinco obras ungidas entre 2010 y 2014 por un galardón dotado con una recompensa simbólica de 10 euros pero que catapulta a la obra ganadora al primer puesto de las listas de ventas. La traducción al castellano será publicada en febrero de 2017 por la editorial Cabaret Voltaire.

Basada en un hecho real, cuenta el asesinato de dos críos de una familia burguesa a manos de su niñera, Louise. Es un relato privado de suspense desde la primera línea, ya que la autora revela que «el bebé ha muerto». «Trato de relatar el destino de una invisible, de una mujer de la sombra, de una de esas nodrizas sin las que nuestra sociedad no aguantaría porque permiten también el trabajo de las mujeres», explicó Slimani, subyugada por los «destinos femeninos dolorosos y trágicos».