Diario Sur

Para convivir con el arte de tu tiempo

Rosario Camacho conversa con Eugenio Chicano antes de la presentación del libro. :: fernando gonzález
Rosario Camacho conversa con Eugenio Chicano antes de la presentación del libro. :: fernando gonzález
  • La catedrática pasa revista al arte contemporáneo local desde 1972 hasta 2015 en un volumen editado por la Fundación Málaga

  • Rosario Camacho reúne en un libro cuatro décadas de escritos sobre la creación actual

Afanada en la engorrosa tarea de hacer inventario y limpieza, repasando papeles y motas de polvo, encontró una carpeta con el rótulo 'Sobre arte contemporáneo en Málaga'. Y decidió que no iría al bidón azul de reciclaje, sino, quizá, a la imprenta. Claro que eso ha venido después. «Encontré una serie de originales, algunos en copias de papel de calco, que eran comentarios sobre exposiciones, introducciones a catálogos, presentaciones, necrológicas, algunos textos de conferencias o intervenciones en mesas redondas, muchos de los cuales no llegaron a publicarse», recuerda Rosario Camacho en el prólogo de 'Arte contemporáneo en Málaga', el libro que reúne una selección de esas líneas escritas entre 1972 y 2015.

El volumen, editado por la Fundación Málaga, se presentaba ayer por la tarde en la Sociedad Económica de Amigos del País. Buen pretexto para echar la vista atrás y hacer balance y memoria por parte de la catedrática ya jubilada de Historia del Arte de la Universidad de Málaga (UMA): «Nunca he tenido la sensación de estar predicando en el desierto. Incluso cuando explicaba a los alumnos asignaturas que no tenían que ver con el arte contemporáneo, les pedía que fueran a exposiciones, que intentaran escribir una crítica... Lo mío es el Barroco, pero creo que no podemos vivir de espaldas al arte con el que convivimos».

Reitera Camacho aquello de que 'lo suyo' es el Barroco. Eso sí, en las primeras líneas de su nuevo libro, esgrime: «...Pero hubo un tiempo en que también expliqué arte contemporáneo. Eran tiempos heroicos y duros, y también inmejorables...». Tiempos en los que el arte contemporáneo todavía no estaba «institucionalizado» en la ciudad. Tiempos de la sala de la Diputación Provincial, de la galería La Mandrágora y del Museo de Málaga en el palacio de Buenavista, con la amplitud de miras de su entonces director, el recordado Rafael Puertas.

Allí se celebró la muestra que más hondo marcó a Camacho. «Se titulaba 'Pintura actual en Málaga' y estaba organizada por el Colegio de Doctores y Licenciados. La exposición reunía obra de Dámaso Ruano, Enrique Brinkmann, Eugenio Chicano, Manuel Barbadillo, Gabriel Alberca... Fue una exposición que tuvo mucho éxito y, además, a través de ese proyecto entré en contacto con muchos de aquellos artistas», repasa Camacho.

Otros tiempos

«De aquellos años ya sólo se recuerda lo bueno: el afable reencuentro con los antiguos alumnos, muchos de ellos hoy padres de alumnos, el contacto con los compañeros, las reuniones en casa para ponernos al día, los seminarios que organizábamos con los artistas para adquirir la vivencia de la obra artística, las visitas a las exposiciones, algunos talleres en los estudios, y una gran amistad que perdura», añade la especialista en su nueva publicación.

Además, la presentación ayer de 'Arte contemporáneo de Málaga' sirvió de prolegómeno para la firma del acuerdo entre la Fundación Málaga y la Academia de Bellas Artes de San Telmo para el desarrollo conjunto de actividades culturales. Lazos que ya se unen en el propio libro, escrito por Camacho -vicepresidenta de la academia- y cuyo prólogo corre a cargo del presidente de la academia, José Manuel Cabra de Luna, quien defiende que libro hace que el lector conozca «de primera mano» un época de Málaga. «Una sociedad -sigue Cabra de Luna- que ya quería ver en el arte una vía para vivirse, haciendo de la cultura un camino sin retorno».

Y entre esa mirada al pasado y esa proyección de futuro se mueve el libro de Camacho: «Revisar estos escritos (...) ha sido como una evocación, una vuelta a los años de docencia, y pensé que podrían ser publicados o, en su mayoría, republicados. Su único mérito es ser un dilatado testimonio, a lo largo de 43 años, de una observadora interesada, a veces apasionada, por el arte del momento en una ciudad que, poco a poco, se preparaba para un gran futuro cultural».

Porque buena parte de lo mejor de lo que hoy recoge la ciudad, se sembró entonces.