Diario Sur

El escritor Javier Reverte salda su deuda con Nueva York, «la capital del mundo»

Con el dinero de un premio literario, cuando es jugoso, se pueden hacer algunas cosas. Por ejemplo, uno se puede comprar un traje, o un coche. Pero Javier Reverte (Madrid, 1944) pensó que el traje se le podía quedar pronto pequeño y que el coche, que se lo hubiera comprado para gustar a las mujeres, al final solo iba a interesar a otros hombres. Por eso, el escritor de viajes más leído de España decidió invertir en un viaje de tres meses a Nueva York, y de ese otoño en la capital del mundo nació 'New York, New York...', un diario lleno de imágenes, de historias y de música que publica la editorial Plaza & Janés y con el que Reverte salda una deuda. «Había sido corresponsal en París, Londres y Lisboa, y había recorrido muchos lugares, pero solo conocía Nueva York de estancias cortas y quería convertirme en un vecino más de la ciudad».

«Nueva York es el imperio de hoy en día, como antes lo fue Roma. Es la capital de la modernidad, y nadie le puede quitar ese título, ni las ciudades europeas ni las emergentes como Shanghái», explica Reverte.

Desde su pequeño apartamento en la calle 54 Este, entre la Primera y Segunda Avenida (a 3.000 dólares el mes de alquiler), el autor decidió sumergirse de pleno en la vertiginosa ciudad haciendo lo que hacen los neoyorquinos. Compró en el supermercado de su barrio, leyó con fruición el New York Times, caminó sin descanso, visitó barrios y se tomó una cerveza con amigos viejos o improvisados al final del día, amigos que ayudan a entender un poco más el alma de la ciudad. «La gente de Nueva York es muy abierta porque es un lugar de inmigración y un inmigrante, cuando llega a cualquier sitio, lo primero que quiere es ser reconocido. Es a la vez una ciudad enorme e íntima, y cuando paseas por la Quinta Avenida crees que en cualquier momento puedes encontrarte a Robert de Niro», bromea Reverte, que ya ha elegido su barrio favorito, el Upper West Side, al oeste de Central Park.

Entre sus planes futuros, el prolífico escritor no tiene precisamente la intención de escribir un libro de viajes sobre España. El país en su conjunto le parece «incomprensible». «No sabría qué decir. Toda una generación, la del 98, quiso entender cómo era España, y no lo logró. ¡Cómo voy a poder conseguirlo yo!», ríe.