Diario Sur

Arturo Pérez-Reverte les presenta a Lorenzo Falcó, un canalla seductor

  • Llega al lector horas después de que el también académico incendiara la RAE con un flamígero duelo a florete con Paco Rico del que no habla

Alicante y José Antonio son palabras clave en Falcó (Alfaguara), la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951). Estrena personaje, Lorenzo Falcó «un mercenario de sí mismo», un canalla, simpático y seductor. Espía sin escrúpulos, traficante de armas, agente a sueldo del mejor postor, listo como el hambre y con ciencia y eficiencia para matar.

También estrena época: la Europa en llamas de los 30 y los 40 del siglo XX. En la primera aventura, –habrá más– Falcó cruza en el otoño de 1936 una España que se consume por el odio letal entre rojos y fascistas. Su patria es él mismo. Los bandos de su mundo él y lo demás. Llega al lector horas después de que el también académico incendiara la RAE con un flamígero duelo a florete con Paco Rico del que no habla. «Lo dicho queda en los papeles».

Y lo dicho es grueso y duro. Se han zurrado los académicos con la saña de Quevedo y Lope en una polémica que ahora tratan de enterrar. Escribió Pérez-Reverte a santo de la polémica por cuestiones de género y «su ridículo desdoblamiento» en las aulas que en la docta casa «hay de todo». «Académicos hombres y mujeres de altísimo nivel, y también, como en todas partes, algún tonto del ciruelo y alguna talibancita tonta de la pepitilla», dijo el titular del sillón T. Francisco Rico, titular del sillón p, le contestaba en un artículo en el que se refería a su colega y hasta hace nada parece que amigo como el «alatristemente célebre productor de 'best sellers'» acusándolo además de ser «penosamente sexista».

En su réplica calificó Pérez Reverte de «irrespetuoso y agresivo, venenoso» el texto de Rico y amagó con nuevo golpes. «Quizá en otro artículo, más adelante, si es que el profesor Rico me anima a ello, pueda extenderme con espantables y jamás imaginados detalles sobre el asunto».

Ambos quieren ahorra echar tierra y apagarar el intenso fuego verbal al que Rico puso «punto final» con un texto titulado 'Soez insulto'.