Diario Sur

La Academia Sueca desiste de contactar con Bob Dylan

Cuatro días después, la Academia Sueca ignora si la decisión de otorgar el Nobel de Literatura a Bob Dylan, que provocó encendidos debates sobre si había que premiar a un compositor y cantante o no, le ha gustado al artista. Porque todavía no han podido hablar con él. En el siglo XXI, con todo el mundo conectado, les ha dado esquinazo. «Actualmente, no estamos haciendo nada. He llamado y enviado correos electrónicos a su colaborador más cercano y obtuve respuestas muy amables. Por el momento, esto es todo», declaró Sara Danius, secretaria de la institución a la radio pública SR. El hermetismo es habitual en Dylan con casi todos los galardones que le otorgan. Pero esta actitud con el principal premio en el ámbito cultural sí que ha chocado en Estocolmo.

Porque Dylan tuvo oportunidad de decir algo y la obvió. La noche del jueves, horas después de conocerse el fallo, ofreció un concierto en Las Vegas. No dijo ni pío. Dio el recital como si no hubiera pasado nada. Y en los días siguientes ha continuado con su gira por Estados Unidos, que termina el 23 de noviembre en Fort Lauderdale (Florida), como si nada. La web oficial tampoco recoge mención alguna.

A pesar de este incómodo silencio, la Academia todavía no sopesa que el cantante de Minnesota les dé plantón el próximo 10 de diciembre cuando se celebre la ceremonia de entrega con la presencia de la familia real sueca. «No me preocupa. Tengo la sensación de que Bob Dylan se pronunciará, aunque puedo estar equivocada», indicó Danius.

Recoja o no la medalla de premiado, Dylan será ya para siempre un Nobel. Una vez que es anunciado el nombre, el premiado entra en esa lista de honrados. Anteriormente, y en la misma categoría que Dylan, el premio fue ignorado por Boris Pasternak (en 1958, aunque fue obligado por el Gobierno de la URSS) y Jean-Paul Sartre (1964). El de la Paz fue rechazado por Le Duc Tho, líder de Vietnam del Norte, en 1973.