Diario Sur

Numeroso público acudió a la presentación del libro. :: francis silva
Numeroso público acudió a la presentación del libro. :: francis silva

Antonio Gala, la poesía y la espada

  • Una antología destaca la obra lírica del autor andaluz y denuncia que su espíritu crítico le ha apartado de los premios «oficiales»

  • El CAL acoge la presentación del volumen y exhibe la exposición 'Eterno y de cristal' en la que se repasa la trayectoria de Gala

málaga. «Yo no colecciono bastones, sino amigos que me regalan bastones». La frase la firma el escritor Antonio Gala y define al vecino de la finca La Baltasara, en Alhaurín el Grande, y su debilidad por la amistad. El último bastón que ha recibido el autor de 'La pasión turca' se lo ha regalado el poeta Pepe Infante. Aunque en lugar de empuñadura tiene lomo y forma de libro. Se titula 'Una señal en el corazón' y pone en el centro de su obra literaria la poesía, pero también el compromiso y el espíritu crítico que ha practicado Gala con el articulismo. Una afilada espada literaria que, a juicio del antólogo que presentó ayer su selección de textos, ha apartado al actual Autor del Año en Andalucía de los premios oficiales que por derecho le corresponden. Unos galardones a los que Infante puso nombre y apellidos: el Princesa de Asturias y el Nacional de las Letras.

Y no es una cuestión de cantidad, ya que el nombre de Antonio Gala va unido a cerca de 200 reconocimientos, entre galardones literarios y títulos honoríficos. Pero al ganador del Planeta por 'El manuscrito carmesí', el Adonáis de poesía por 'Enemigo íntimo' o el Andalucía de las Letras ha protagonizado en los últimos años una paradoja: la de ser un escritor fervorosamente leído y, a la vez, un autor al que se le resisten los grandes galardones. «Se le están negando los premios oficiales a los que tiene derecho y méritos más que suficientes», aseguró el antólogo José Infante, que apostilló: «Incluso más que algunos que los han recibido».

El antólogo explicó además que ese (falso) olvido del autor del poemario 'Testamento andaluz' reside en su espíritu inconformista, su compromiso y su conciencia cívica. «No se ha casado con nadie y ha criticado a todos, lo que le está apartando de los grandes premios», censuró José Infante que firma la antología que ha publicado el Centro Andaluz de la Letras con motivo de la designación de Antonio Gala como Autor del Año. Un reconocimiento que, a juicio del especialista, «viene a reparar esa falta de galardones».

Cerca de José Infante se sentaba ayer el también poeta Pablo García Baena, ganador precisamente del Premio Príncipe de Asturias y que defendió el andalucismo de Antonio Gala. «Cuando lo designamos hubo alguna crítica porque nos dijeron que no se puede nombrar como escritor andaluz alguien que no lo es», recordó García Baena en referencia el nacimiento de Gala en Brazatortas (Ciudad Real) para después añadir que el escritor no solo se siente cordobés (ciudad en la que se crió) y malagueño (es hijo adoptivo de la capital), sino que ha dejado su espíritu sureño en toda su obra. «Es un andaluz universal», remachó.

Salud de cristal

Junto a la presentación de la antología, en la que participaron clubes de lecturas de Fuengirola y Benalmádena, el director del Centro Andaluz de las Letras (CAL), Juan José Téllez; el director de la Fundación Antonio Gala, José María Gala, y la delegada provincial de la Consejería de Cultura, Monsalud Bautista, presentaron también la exposición 'Eterno y de cristal' que, a través de paneles, muestra la trayectoria literaria y vital del escritor de 'Más allá del jardín' o 'El pedestal de las estatuas'. La exhibición, que permanecerá en el CAL hasta el próximo 28 de septiembre, no contó finalmente en su inauguración con la presencia del propio protagonista a causa de la «mala salud de hierro que le ha impedido venir como era su deseo», señaló su sobrino y presidente de la fundación, que también explicó que el autor sigue escribiendo, aunque ha «desechado» el proyecto de publicar sus memorias.

En los paneles de la muestra se pueden ver los numerosos reconocimientos del autor, sus éxitos literarios, su acento lírico, su tardío éxito novelístico, su teatro poético, su infancia en Córdoba, su cercanía a Andalucía, su refugio en Alhaurín el Grande o su compromiso social y político. Y entre las frases del propio Gala, alguna que suena a sentencia de lo que ayer defendió Pepe Infante: «El premio no es un fin. Premiar no puede confundirse con cerrar, ni consagrar; premiar es, sobre todo, abrir. Un premio -ni el Nobel- no consagra. Un premio, por muy alto que sea, lo que hace es acatar una consagración».