Tras el fantasma de García Lorca

Enrique Bonet.
Enrique Bonet. / Francis Silva
  • Enrique Bonet convierte en un cómic la primera investigación sobre la muerte del poeta

  • El dibujante malagueño ahonda en el misterio del escritor granadino con las pesquisas que realizó el norteamericano Agustín Penón, que falleció sin publicar sus hallazgos

Granada, 1955. Años de plomo de la posguerra española. Un escritor norteamericano, Agustín Penón, llega a la ciudad con una fijación: descubrir los detalles del asesinato de Federico García Lorca y el lugar de su enterramiento. Un empeño detectivesco que el autor quería convertir en el primer libro sobre la silenciada muerte del poeta andaluz. Y aunque sabía que no iba a ser fácil, «vio que allí había una historia que contar», explica Enrique Bonet (Málaga, 1966), que ayer presentó en el Centro Andaluz de las Letras su novela gráfica ‘La araña del olvido’, que rescata el misterio lorquiano a través de otro relato enigmático, el del propio Penón que dedicó su fortuna y dos años de su vida a descubrir los detalles del asesinato del autor de ‘Poeta en Nueva York’ al estallar la guerra civil. No obstante, el norteamericano se murió sin publicar una línea.

«Me fascinaba la historia de Agustín Penón... casi más que la del propio Lorca», confesó ayer a SUR Bonet, que explica que la muerte del poeta ya ha sido contada en libros y películas, mientras que las pesquisas del escritor norteamericano solo se conocen en ámbitos reducidos. Así, el dibujante y guionista toma como material base la obra de Marta Osorio ‘Miedo, olvido y fantasía’, que recogió y publicó buena parte de la documentación y escritos de Penón, para dibujar con diferentes tramas «la tela de araña que el investigador tejió en torno a la muerte de Lorca».

Esta novela gráfica supone además una importante novedad en la trayectoria del propio dibujante malagueño que procede del humor gráfico, pero que aquí transforma su trazo en un relato negro e histórico. Así, la recreación visual de la historia apuesta por un estilo realista y el blanco y negro para ambientar «una época de atmósfera y colores grises que me han permitido dar forma a esos fantasmas que Penón veía en su investigación sobre Lorca», señaló Enrique Bonet, que estuvo acompañado en la presentación de su colega Pepo Pérez.

Entrevista

Pese a los problemas de la investigación y la dificultad para preguntar sobre la muerte del autor granadino en aquellos años 50, Agustín Penón se las ingenió para entrevistarse con Ramón Ruiz Alonso, responsable de la detención y el fusilamiento del poeta, o con Manuel Castilla, el enterrador que señaló el famoso olivo en el que años después se excavó, pero no se encontró su cuerpo. Pero muchos de esos datos y entrevistas se las llevó Penón a su tumba, tras salir huyendo de España cuando sentía el aliento de la policía franquista.

«Tampoco está clara la razón por la que no publicó su investigación, pero parece que fue una mezcla entre un aspecto psicológico del propio escritor que quería estar a la altura de la figura de Lorca y el miedo a que personas que hablaron con él fueran represaliadas por el régimen», señala Bonet, que no es partidario de encontrar los restos del poeta. «Fue importante entonces, pero si hoy visitas el barranco de Viznar el estremecimiento que se siente es el mismo que si supiéramos donde está enterrado exactamente», apostilla el dibujante que también sabe ser muy gráfico con las palabras.