Benjamin Lacombe: «Merimée hizo de ‘Carmen’ un éxito arrollador, pero no la entendía»

Benjamin Lacombe, ayer, antes de la entrevista que mantuvo con SUR./Álvaro Cabrera
Benjamin Lacombe, ayer, antes de la entrevista que mantuvo con SUR. / Álvaro Cabrera

El artista francés revisa el mito de la cigarrera para quitarle el estereotipo folclórico y colorista y convertirla en la heroína libertaria de una novela gótica

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

La entrevista comienza con una pregunta. Como todas, claro. Pero en este caso, el que interroga es el artista al periodista. «¿Quieres que te dibuje a Carmen en el libro?», se ofrece Benjamin Lacombe, que despliega sobre la mesa todo un arsenal de lápices y rotuladores. Nada de atrezzo. Se los ve manoseados. Lo primero que traza son los característicos ojos de la cigarrera. Una mirada reconocible ya desde la portada de esta versión ilustrada de ‘Carmen’ que, además de la firma y el argumento de Prosper Mérimée, incluye los personales dibujos de Lacombe. Un universo que, como esa mujer de mirada penetrante que está tomando forma mientras habla el autor, se desprende de los estereotipos del mito para perfilar una mujer diferente. «Merimée hizo de ‘Carmen’ un éxito arrollador, pero no la entendía porque describió a una mujer que estaba a la altura de los hombres y eso, en su mentalidad decimonónica, no era posible y por eso mató al personaje», explicó ayer a SUR el artista galo, que pasó por Málaga para presentar su primer libro para una editorial española.

«Hace diez años que trabajo con Edelvives, pero es la primera vez que desarrollamos un proyecto juntos», señaló el también autor de las versiones ilustradas de ‘Los Cuentos Macabros’, ‘Madame Butterfly’ y ‘Alicia en el País de las Maravillas’, que han dado la vuelta al mundo y vendido miles de ejemplares. «Cuando me lo propusieron, el primer nombre que me vino a la cabeza fue ‘Carmen’ ya que era un proyecto que hacía tiempo que quería hacer», expone el artista, mientras sigue haciendo trazos sobre el improvisado dibujo de la gitana cigarrera que ya muestra unos cabellos oscuros. Un tono negro e inquietante que, de hecho, no desentona en absoluto con el resto del volumen.

Dibujo durante la entrevista. Retrato de Carmen que Benjamin Lacombe realizó durante el encuentro con SUR.

Y es que esa visión diferente que Lacombe tiene del personaje se identifica particularmente en la imagen visual de esta Carmen feminista. «Versiones como la ópera de Bizet –basada en la novela– ofrecen un retrato ultrafolclórico y colorista de España, pero yo veo esta historia como una novela gótica con corazón rojo y negro», asegura el dibujante galo, que no tarda precisamente en sacar ese tono sangre para pintarle los labios a la Carmen que va surgiendo con esta entrevista.

Carmen:

Autores:
Prosper Mérimée y Benjamin Lacombe (ilustrador).
Traducción:
Mauro Armiño. Novela ilustrada.
Editorial:
Edelvives. 184 páginas. España. 2017.
Precio:
29,90 euros.

Frente a la ‘vamp’ o la ‘femme fatale’, Lacombe ve a ese personaje femenino como una expresión de la libertad en tiempos de violencia y venganzas. Una mujer que lo impregna todo en el libro. Que además de mujer, es luna, es montaña y, sobre todo, araña. «Ella está en todos lados y su metamorfosis se expresa a través de esa metáfora de la tela de araña que ella teje y en la que caen los hombres», expresa el autor, que ha llevado ese simbolismo a la propia portada de esta lujosa edición en tapa dura de la obra de Mérimée. Una cubierta sobre la que aparece un bordado arácnido tras la que asoma el seductor y triste rostro de Carmen. Un personaje que ayer ya conquistó a decenas de lectores que acudieron al Museo Thyssen para que el francés les firmara un ejemplar.

«¿Qué sentido tiene la independencia en un mundo globalizado», se pregunta el autor sobre la crisis en Cataluña

Aunque no comparte la visión sobre la protagonista, Lacombe destaca el acierto de Mérimée al vincular las culturas españolas y francesas. «Yen un mundo en el que cada vez se están perdiendo más la fronteras, veo a España y Francia como países hermanos», asegura el artista, que añade que la literatura ayuda a reflexionar sobre lo que somos. Un argumento que él mismo sigue para hablar de la Europa actual.

«Algunos movimientos populistas intentan crear fronteras y líneas que no existen, pero solo hace falta mirar hacia atrás para ver que el racismo y las diferencias no traen nada positivo», señala el ilustrador, que se refiere tanto a movimientos como el de Le Pen en su país o el independentismo en el nuestro. «Veo esa insistencia en marcar las diferencias entre españoles y catalanes, y me pregunto: ¿Qué sentido tiene ser una región independiente en un mundo globalizado?», se cuestiona de forma retórica para después contestarse que «debemos aprender de las lecciones que nos da la Historia».

Esto último lo dice mientras acaba esa Carmen a la que ahora ha rematado con una mantilla que en sus extremos se va transformando en una tela de araña. Como si fuera una metáfora de esos hilos invisibles que unen a España y Cataluña... y a Francia... y al mundo.

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