Kiti Mánver, inmensa en un drama sobre el amor, los celos y la pasión

Kiti Mánver, ayer sobre las tablas del Teatro Cervantes./Francis Silva
Kiti Mánver, ayer sobre las tablas del Teatro Cervantes. / Francis Silva

La actriz antequerana se enfrenta a su trabajo más exigente en 'Sensible' junto al bailarín Chevi Muraday en un Teatro Cervantes con tres cuartos de aforo

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

En una entrevista a este periódico, la actriz Kiti Mánver (Antequera, 1953) afirmó que su papel en 'Sensible' había supuesto el reto profesional más duro de una carrera que abarca unos 40 años. Si las cuentas no nos fallan, esta es la séptima vez que se postra bajo las órdenes del director de escena y dramaturgo Juan Carlos Rubio, uno de los tesoros escénicos que tenemos en nuestro país. Si tan grande ha sido este desafío, aquí podemos decir que Mánver aprueba con sobresaliente porque en esta obra está sencillamente inmensa en un papel que se recordará durante muchos años. Además no lo hace sola, sino rodeada de muy buen hacer. El bailarín y coreógrafo Chevy Muraday (Madrid, 1969), que dentro de poco celebrará su veinte aniversario de experiencia en las tablas, interpreta dos personajes y su presencia aporta un interesante contrapunto escénico, una fusión equilibrada entre teatro y danza que se completa con una puesta en escena diseñada por Curt Allen que termina convirtiéndose en el tercer protagonista de esta obra y que es todo un acierto al incorporar un componente físico que cada vez más latente y radical: las coreografías finales y los arrebatos del personaje interpretado por Mánver forman parte de lo mejor de una función que da más de lo que se espera. El panorama artístico se completa con una música original compuesta por Julio Awad que cumple con creces su cometido de potenciar la intensidad dramática de un texto apasionado, publicado en 1824 por la escritora Constance de Salm llamado originalmente '24 horas en la vida de una mujer sensible' y que inspiró que a dos escritores fundamentales del siglo XX en Europa como Stefan Zweig y Jean Cocteau.

El 35º Festival de Teatro que se está celebrando estos días en nuestra ciudad es uno de los más femeninos que se recuerdan, o al menos así lo señalan unos días en los que han coincidido obras como 'Troyanas', 'Lysístrata', 'Caída del cielo' de Rocío Molina o esta que ahora nos ocupa, ya rodada por España y que, bajo un domingo frío y lluvioso de invierno, fue capaz reunir a tres cuartas partes de un aforo en el que sólo se pusieron a la venta localidades del patio de butacas y plateas. El público, que también derrochaba su veteranía, se mostró en todo momento atento y los dos protagonistas tuvieron que salir hasta en cuatro ocasiones a recibir sus ovaciones. Esa es la principal recompensa que se llevaron anoche los responsables de un trabajo emocionante en una obra en la que la intensidad no impide que 'Sensible' sea un producto cien por cien disfrutable.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos