Un juzgado de Huesca paraliza el traslado a Sijena de los frescos del MNAC

CRISTIAN REINO

Barcelona. Un juzgado de Huesca acordó ayer paralizar la orden por la que el mismo tribunal había ordenado el traslado desde el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) de las pinturas murales de la sala capitular del Monasterio de Sijena. Son la joya de la corona del conjunto artístico del templo aragonés que aún alberga Cataluña y se exponen en la cúpula del museo barcelonés como «una obra maestra del arte de 1200» y «un ejemplo único y primordial del arte medieval hispánico», según su catalogación.

Se escribía así otro capítulo en el enconado e inacabable litigio entre Aragón y Cataluña por estas relevantes obras de arte medieval del monasterio de Sijena que han permanecido durante años en territorio catalán, en los museos de Lérida y Barcelona. Los frescos salieron de Aragón con destino a Cataluña después de que el monasterio fuera incendiado durante la Guerra Civil por un grupo de anarquistas. Los rescató de las cenizas un funcionario de la entonces Generalitat republicana y se los llevó a Barcelona. En 2016, tras una larga batalla judicial, el juez ordenó la devolución a su lugar de origen, pero ahora ha paralizado la operación por razones técnicas, dado el riesgo de que las obras puedan sufrir daños por el desmontaje y el traslado. El auto judicial conocido ayer «no pone en duda» que las pinturas tengan que ser enviadas cuando proceda a su lugar originario, pero para ello «no pueden sufrir ninguna pérdida o desperfecto».

El juzgado oscense habla en su resolución del «extraordinario valor artístico» de las pinturas y advierte del riesgo de que se dañen unas piezas que considera de un «valor incalculable». «El estado de fragilidad de las pinturas es tal que las hace especialmente vulnerables ante dicho proceso de desmontaje, transporte y montaje posterior», según la resolución judicial.

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