Museo de Málaga: mucha política, poca gestión

El consejero de Cultura atiende a los medios durante su visita al museo. / Álvaro Cabrera

El consejero de Cultura mantiene el cierre de la Aduana por las tardes y arremete contra la estrategia museística municipal

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

“Así, sin anestesia”. Las primeras palabras del nuevo consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, esta mañana en el patio interior del Museo de Málaga sonaban casi a lamento al escuchar la pregunta inicial, sencilla y directa: “¿Cuándo va a abrir el museo por las tardes en verano?”. Y de las declaraciones del consejero se deducen muchas consignas políticas y pocas decisiones gestoras. Así que, por ahora, el Museo de la Aduana seguirá echando el cierre a las tres de la tarde en plena temporada alta turística.

Vázquez asomaba esta mañana por el palacio de la Aduana dos semanas después de ponerse al frente de la Consejería de Cultura y una semana después de que el Museo de Málaga asumiera el horario vespertino, con apertura de martes a domingo, de 9.00 a 15.00 horas. La rápida visita del consejero alimentaba la esperanza de una solución a una medida que clausura a las tres de la tarde un equipamiento inaugurado hace apenas seis meses después de dos décadas con sus colecciones almacenadas y de una inversión por parte del Estado de más de 40 millones de euros. Pero iba a ser que no.

Porque la intervención de Vázquez ha estado marcada por las consignas políticas y no por la toma de decisiones administrativas que modifiquen el escenario actual. No en vano, sus primeras palabras han sido para alabar el papel del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero en la consecución de la Aduana como sede del Museo de Málaga, para recordar el rechazo de Mariano Rajoy en su época de ministro a esa mudanza y para abrir la confrontación dialéctica con el Ayuntamiento de Málaga.

“Es verdad que la Junta de Andalucía tiene una política de gestión museística, una gestión cultural distinta de la del Ayuntamiento de Málaga. Dos administraciones de signo político distinto y en la cultura se nota de verdad. El Gobierno de Andalucía entiende que el patrimonio tiene que ser gestionado desde lo público, que no es el caso del Ayuntamiento de Málaga, que toda la gestión museística se hace a través de la privatización o de la externalización”. Unas declaraciones que minutos después encontraban la respuesta del alcalde de Málaga Francisco de la Torre: “No acabo de entender que el consejero tenga esta postura hostil, agresiva, hacia la ciudad de Málaga en un tema donde deberían estar contentos”. De la Torre ha vuelto a recordar su defensa de un Museo de Bellas Artes en la Aduana y un Arqueológico en la Trinidad “que habría venido muy bien al distrito Bailén-Miraflores” para rematar diciendo que, si la Junta hubiera aceptado la oferta municipal para hacerse con la gestión de la Aduana, el museo no cerraría en verano por las tardes.

Un cierre justificado de nuevo por parte de la consejería en el convenio colectivo de los trabajadores de los empleados de los museos que gestiona: “Entendemos que las ofertas culturales también tienen que ir de la mano de los trabajadores que hacen que pueda ponerse en disfrute y este gobierno es respetuoso con los convenios colectivos, un convenio colectivo que no solamente afecta a los museos de Málaga sino también afecta al conjunto de la comunidad autónoma. Frente a un modelo donde se priman los museos franquicia, nosotros hacemos una apuesta de verdad por poner en valor el patrimonio cultural de Málaga (…) y por conciliar también el derecho de los trabajadores”.

Sin embargo, SUR ha preguntado al consejero por un caso concreto: el Museo de Almería, gestionado por la Junta y que en verano abre de miércoles a sábado de 18.00 a 21.00 horas, además de por las mañanas de martes a domingo de 9.00 a 15.00 horas. El consejero no ha sabido concretar por qué, en plena temporada alta turística, en Almería sí se abre por las tardes y en Málaga no. Vázquez apenas ha esbozado que el museo almeriense “habrá llegado a un tipo de negociación distinta con los trabajadores”. Para añadir: “Es una posibilidad que tenemos sobre la mesa, pero una posibilidad que tenemos que explorar y estamos empezando a explorar”.

Exploraciones para las que no hay fechas ni plazos. Ni concretos ni aproximados. Tanto es así, que Vázquez ha dicho primero que la solución al problema de los horarios “no será para esta temporada” y poco después ha dejado el asunto en el limbo del calendario: “No le puedo dar fecha exacta. No pongamos fecha, porque después se incumplen expectativas y llegan las frustraciones”.

Así, Vázquez ha fiado la ampliación del horario veraniego a dos cuestiones: la negociación con los sindicatos y las posibilidades presupuestarias. “Primero vamos a ver las distintas posibilidades, vamos a ver también la disponibilidad presupuestaria y posteriormente tendremos que entablar un diálogo y una negociación con los representantes de los trabajadores. La realidad es que el Museo de Málaga tiene una excelente acogida con el horario actual, que se puede mejorar y en esa línea vamos a estar en el gobierno de la Junta de Andalucía”, ha dicho.

Vázquez también ha defendido que el horario de apertura “era conocido desde la apertura” del Museo de Málaga el pasado 12 de diciembre para añadir: “Está puesto en la entrada del museo cuáles son los horarios del museo en temporada de invierno y en temporada de verano. No es una cosa sobrevenida, no es una sorpresa ni una decisión del momento, sino una decisión que estaba en el calendario de actividades del museo”.

Sin embargo, esos horarios no figuran en la puerta del acceso al museo. En este sentido, la Ley de Museos y Colecciones Museográficas de Andalucía, aprobada en 2007, establece en su artículo 21: “El horario y las condiciones de acceso figurarán a la entrada del museo o colección museográfica en lugar visible y conforme con los valores patrimoniales de los edificios”. En la fachada de la entrada principal a la Aduana (edificio declarado Bien de Interés Cultural) sí hay un cartel con el nombre del Museo de Málaga y los logotipos de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; pero ni rastro de los horarios.

“Evidentemente, se da una realidad que se puede valorar, que se puede estudiar y que de hecho estamos haciendo, pero es una realidad que no se puede improvisar”, ha defendido el consejero sobre el escenario abierto hace una semana y relacionado con un museo que ha tenido sus colecciones almacenadas durante 20 años y cuya fecha de apertura se conocía desde el otoño de 2016. “Una administración tiene que ser respetuosa con lo que firma y hay un convenio colectivo que tenemos que respetar. A partir de ahí, vamos a empezar a trabajar para buscar fórmulas que permitan ofrecer un servicio más amplio del Museo de Málaga para la ciudadanía de Málaga y también para el mucho turismo que viene a esta ciudad”, ha añadido Vázquez.

Eso sí, el hecho de cerrar a las tres de la tarde en plena temporada alta turística no ha impedido al consejero realizar un balance más que positivo de la gestión de la Junta de Andalucía en este equipamiento: “Estamos dando un servicio público que entendemos que es bueno, pero como no somos conformistas lo vamos a intentar mejorar, pero haciendo las cosas bien, dado soluciones con realidades presupuestarias y con el acuerdo con los representantes delos trabajadores”.

Tampoco ha puesto el consejero plazos para la puesta en funcionamiento de servicios como la cafetería, el restaurante o la biblioteca del Museo de Málaga, que sigue sin estar operativos seis meses después de su inauguración: “Los procedimientos administrativos son lentos pero son garantistas y hay que cumplir todos los plazos que marcan los distintos estamentos de la administración. Todos están en procedimiento, pero en el caso de la cafetería y el restaurante estamos en la fase de valoración, que es una fase previa a sacar a licitación las instalaciones. Estamos en ese camino y nuestro objetivo es dar respuesta lo más rápido posible, pero siempre cumpliendo con todos los plazos y todos los procedimientos que marca la Administración”.

Y así, el consejero de Cultura vino, vio y no venció. Y ni muchos menos convenció.

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