Jorge Rando: entre el grito y la esperanza

El museo malagueño renueva toda su propuesta expositiva. :: fernando gonzález/
El museo malagueño renueva toda su propuesta expositiva. :: fernando gonzález

El espacio cultural de El Molinillo renueva todo su discurso con una propuesta basada en la importancia del color y el compromiso humanitarioEl artista malagueño reúne más de 150 obras de nueva creación en el museo que lleva su nombre

ANTONIO JAVIER LÓPEZ MÁLAGA.

«Los artistas estamos llamados y obligados con nuestro arte a ayudar cuando y como podamos para paliar esas terribles tragedias que se están consumando detrás de la puerta. Pintando la belleza también se ayuda, mostrando la tragedia en nuestros lienzos lo compartimos con los que padecen y les decimos a los que sufren que no están solos». Lo escribe Jorge Rando en el texto que acompaña al nuevo montaje que renueva todo el discurso del museo que lleva su nombre en Málaga. Una propuesta donde Rando ofrece más de 150 creaciones, la gran mayoría de nuevo cuño, donde el autor camina entre el grito y la esperanza, entre el horror certero y el optimismo necesario.

«Uno de los privilegios que tenemos en esta institución es que tenemos una colección viva, porque el pintor sigue creando y eso nos permite, como en esta ocasión, presentar una exposición de obra inédita y al mismo tiempo, establecer un diálogo con otras anteriores», avanzaba ayer la directora del museo, Vanesa Díez.

LA EXPOSICIÓN

u Título
'Nacerán nuevas auroras'.
u Lugar
Museum Jorge Rando. C/ Cruz del Molinillo, 12-14.
u Fecha
Hasta el 24 de febrero de 2018.
u Horario
De lunes a sábado, de 10.00 a 20.00 horas.
u Entrada
Gratuita.
u Más información
En la web www.museojorgerando.org.

De este modo, el Museum Jorge Rando organiza su nueva propuesta en tres secciones, que a su vez representan una continuación temática y formal se asuntos recurrentes en la trayectoria del autor. Así, 'Nacerán nuevas auroras' (sección que sirve de título general a la muestra) enlaza con 'El nacimiento del color' visto hace un año; 'La belleza llora con la tragedia' hereda la preocupación social y humanitaria de la serie 'Áfrika' que Rando cultiva desde hace medio siglo, mientras que las 'Miniaturas' abren la puerta a la evolución formal de Rando.

Porque lo presentado ayer en el museo de El Molinillo brinda un nuevo giro de tuerca en el devenir artístico de Rando (Málaga, 1941), una mayor disolución del trazo en favor del color, una pérdida de la línea en busca de la expresividad de la mancha. Y así, amarillos, verdes y negros marcan la pauta cromática en la nueva etapa que Rando pone ante los ojos del espectador hasta el próximo 24 de febrero.

La directora del museo malagueño añadía que las composiciones reunidas bajo el epígrafe 'Nacerán nuevas auroras' «se presentan como poemas visuales», mientras que las 'Miniaturas' ofrecen «naturalezas que representan esa huida» del hombre hacia el paisaje. Se trata de un «constante alegato» en la obra de Rando. A saber: «La necesaria relación del ser humano con la naturaleza». Eso sí, las miniaturas luminosas de hace tres años surgen ahora con manchas casi violentas, lo que sirve de transición formal entre las dos partes en las que cabría dividir el montaje.

Porque 'Nacerán nuevas auroras' y las primeras 'Miniaturas' ofrecen una vertiente más esteticista, más plástica, centrada en la importancia del color y la composición de manchas. Ambas series quedan reunidas en las salas que aguardan al otro lado del patio interior del recoleto museo malagueño.

Un reto intelectual

Del otro lado, en el piso superior el edificio que da acceso al Museum Jorge Rando, 'La belleza llora con la tragedia' muestra la vertiente más existencialista y social. Surge aquí las obras como herederas del ciclo africano de Rando, donde el autor plantea sus creaciones «como espejo de la deshumanización de la sociedad», en palabras de Díez, quien reiteró el afán de Rando para que «el arte no se convierta en un cómplice más para silenciar esas realidades», en alusión a las víctimas de la guerra y la barbarie.

Por ese motivo, la directora del museo reivindica su nueva propuesta «no sólo como un reto emocional, sino también como un reto intelectual», a la hora de asomarse a esa dicotomía entre la luz y el espanto. «Si el expresionismo del siglo XX se caracteriza por un pensamiento trágico y pesimista, en la obra de Jorge Rando siempre aparece la esperanza», acotaba Díez, poniendo como ejemplo de ese rayo de optimismo que dejan entrever las obras compuestas por un grupo de palomas y por alambradas que han sido cortadas.

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