Jesús Cimarro: «Llevo treinta años sin tener vacaciones en verano»

Jesús Cimarro. / Brígido
La granizada

«Un gran equipo» le permite dirigir el Teatro Bellas Artes, La Latina y el Festival de Mérida. Gestiona este último desde 2012, lo que le obliga a vivir «dos meses y medio» en la capital extremeña. Descansa en enero. La reducción del IVA cultural al 10% hace posible «producir más»

JOSEBA VÁZQUEZ

- Dirige la productora Pentación Espectáculos, el Teatro Bellas Artes de Madrid, La Latina y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. ¿De dónde saca tiempo para tanta dirección?

– Teniendo un gran equipo que hace posible que pueda conjugar todas las responsabilidades que tengo. Si no, sería imposible. El Festival de Mérida me supone vivir dos meses y medio aquí. Está acotado en los tiempos de la realización, pero luego uno está todo el año pensando en la programación.

Esta edición, la 63, consta de siete obras y un concierto, lo que suma 40 funciones desde el 5 de julio hasta el 27 de agosto...

– Eso es en el espacio central del teatro romano, pero luego, alrededor, hay otros espacios en la ciudad en los que se hace una programación paralela con teatro, cine, exposiciones, conferencias, pasacalles...

Este año se suma el núcleo romano de Cáparra, en Cáceres, como quinto escenario junto a Mérida, Regina y Medellín, en Badajoz, y Madrid. ¿La idea es seguir expandiendo el festival?

– Este es de los pocos festivales que tienen una temática muy concreta, que es representar obras de teatro grecolatino y grecorromano realizado en el 90% de los casos en espacios de ruinas o reconstruidos de la época romana. Esta es la idea fundamental, y tiene cabida todo escenario de este tipo.

¿Cuántos veranos hace que no tiene verano?

– Hace muchísimos años porque, por las características de mi trabajo, suelo coger vacaciones en enero. Hace por lo menos treinta años que no hago vacaciones en verano. En esta época hay muchas giras, compromisos y espectáculos.

¿Considera competencia a otros festivales teatrales de verano?

– Tienen temáticas distintas. No los veo como una competencia; los entiendo como aliados y colaboro con ellos en muchas ocasiones.

Pentación Espectáculos se hizo con la gestión del Fstival de Mérida en 2012, cuando acumulaba un déficit superior a los cuatro millones de euros. ¿Cómo está ahora la situación financiera?

– La deuda se ha ido pagando, asumida por la Junta de Extremadura. En estas cinco ediciones anteriores yo he generado un superávit de 2.100.000 euros. Cogí el festival con 52.000 espectadores y el año pasado tuvimos 163.500. Es decir, se ha triplicado el nivel de ocupación. Eso es lo que ha permitido que el festival arroje esas cifras.

El único fundador

¿Queda margen de crecimiento?

– Bueno, ya poco. Los teatros tienen unas dimensiones que no se pueden superar. El teatro romano de Mérida tiene una capacidad de 3.000 localidades; es el más grande de España. Todavía queda un poquito de margen, pero no mucho.

¿Es elitista el teatro clásico?

– Yo he intentado que no lo fuera. La filosofía que he concebido en estos años es que el teatro llegue al máximo de gente. Y así se han preparado los títulos y las distintas funciones.

¿Se vive mejor con la reducción al 10% del IVA para los espectáculos en directo?

– Hombre, sobre todo permite que se pueda producir más, que pueda haber más actividad, que es lo que queremos para el próximo año.

Su empresa ha puesto en escena desde 1988 casi 160 espectáculos y ha obtenido 70 premios, incluido un Max en 2005. Usted es el único de los fundadores que sigue en la productora. ¿Por qué no lo hicieron El Brujo, Gerardo Malla y el resto de socios?

– Cuando se formó, en el año 1988, era la primera vez que se creaba una empresa por una serie de artistas y de gestores. Durante doce años estuvimos juntos y luego cada uno eligió sus derroteros. Yo decidí quedarme en Pentación, que en febrero de 2018 cumplirá treinta años.

La vida es sueño, dijo Calderón de la Barca. ¿Para usted la vida es el teatro?

– La vida son muchas cosas, no solo teatro, por suerte. El teatro es mi profesión. Es verdad que es una opción de vida, porque te lleva mucho tiempo. Pero hay más cosas; si no, sería un poco monotemático. A mí me gusta viajar. Y mi trabajo me permite hacerlo mucho, conocer gentes y países nuevos en distintos lugares del mundo, afortunadamente.

Tomó las riendas del Festival de Mérida hace cuatro años y el pasado ganó el concurso de licitación a otras dos empresas. ¿Hasta cuándo le gustaría seguir al frente del espectáculo?

– De momento, tengo contrato hasta el año 2019. Y hasta ahí puedo decir.

Aquel verano de...: «Vivir, tener saludy recursos para la pasión de viajar»

«Es que depende», responde Jesús Cimarro (Ermua, Bizkaia, 1965) cuando se le invita a citar un verano del que guarde un especial recuerdo. «Me han marcado muchos». Y también otras estaciones, puntualiza el empresario teatral. «Me quedo con la suerte de vivir, tener salud y, si es posible, disponer de recursos para poder viajar. He tenido la suerte de disfrutar de muchos países, de Argentina a Estados Unidos, de Israel hasta Rusia. Para mí lo importante es tener tiempo para viajar y disfrutar del lugar a donde voy. En mi caso, esto sucede en invierno, en primavera, en otoño. Alguna vez en verano, si me ha tocado ir por trabajo. Me gusta mucho viajar; es mi gran pasión extraprofesional».

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