Jawlensky, nuevo hallazgo en Tabacalera

A la izquierda, 'Cabeza de chica' (1913) de Alexei von Jawlensky y a la derecha, 'Reproche' (1921), obra de su hijo Andreas. :: sur/
A la izquierda, 'Cabeza de chica' (1913) de Alexei von Jawlensky y a la derecha, 'Reproche' (1921), obra de su hijo Andreas. :: sur

La delegación malagueña estrenará el jueves una muestra sobre un pintor marcado por el uso del color y por el tránsito de la tradición a la vanguardiaTras 'descubrir' a Filonov, el Museo Ruso reivindica a otro autor poco conocido para el gran público

ANTONIO JAVIER LÓPEZ MÁLAGA.

Como buen hijo de familia noble, su vida pasaba por la carrera militar; pero siendo cadete en la Academia de Moscú, en el verano de 1880, visitó la Exposición Universal que se celebraba en la ciudad. Tenía 16 años y al escribir sus memorias en la vejez, aún recordaba aquel episodio: «Para mí era todo bastante aburrido. Pero cuando llegué a la sección de arte, donde había sólo cuadros, y era la primera vez en mi vida que veía sólo cuadros, mi alma se trastornó de tal forma que de Saulo me convertí en Pablo. Este fue el cambio decisivo de mi vida».

Lo primero fue conseguir su traslado de la Academia Militar de Moscú al regimiento de San Petersburgo. La razón era sencilla, en el nuevo destino, a los cadetes les permitían visitar la prestigiosa academia de Bellas Artes de la ciudad. Y justo desde San Petersburgo llega a Málaga una exposición que pone el foco sobre aquel joven cadete convertido en artista de vanguardia: Alexei von Jawlensky.

La filial malagueña del Museo Estatal de Arte Ruso de San Petersburgo instalada en Tabacalera estrenará el jueves su ya tradicional exposición veraniega y el proyecto pondrá de nuevo el foco en un autor del entorno de la vanguardia rusa poco conocido para el gran público. Una fórmula muy similar al hallazgo que supuso hace dos veranos la muestra sobre Pavel Filónov.

De este modo, el Museo Ruso mantiene su estrategia de combinar en su programación autores populares con 'descubrimientos' venidos desde las colecciones del museo matriz. Así, las muestras sobre Marc Chagall y Vassily Kandinsky se han ido intercalando con las exposiciones sobre Filonov y la inminente 'Alexéi y Andreas Jawlensky: la aventura del color'. Porque justo el uso y la investigación sobre el color marcan la pauta fundamental en la producción de Jawlensky, en Málaga expuesto junto a la obra de su hijo Andreas.

El proyecto del Museo Ruso encuentra un notable precedente en la exposición que la Fundación Juan March dedicó a Alexei Jawlensky en la primavera de 1992. En el catálogo de aquella exhibición que reunió hasta 121 cuadros realizados a lo largo de 44 años, la nieta de Alexei, Angélica Jawlensky, glosaba la trayectoria de su abuelo, desde la anécdota en la Exposición Universal de Moscú de 1880 hasta su estancia en Múnich, su amistad con Kandinsky y Paul Klee, su experiencias en París y Suiza y su viraje postrero hacia territorios cercanos a la abstracción. Al fin y al cabo, la trayectoria de Jawlensky sirve para destilar buena parte del viaje realizado por el arte europeo en la bisagra entre los siglos XIX y XX, desde los postulados impresionistas hasta las primeras vanguardias.

La experiencia europea

De un viaje por varias ciudades europeas en el verano de 1896 nace su amistad con Kandinsky, que se prolongará durante toda su vida. Ambos artistas rusos se instalaron entonces en Múnich y desde allí Jawlensky viaja hasta París, donde conoce a Henri Matisse. «París es fundamental en su evolución, del mismo modo que lo es la obra de Van Gogh (...) y, en parte también, la de Gauguin», establece Angélica Jawlensky sobre el periodo marcado por un lenguaje «basado en el uso altamente expresivo del color y de las formas, cada vez más estilizadas», en palabras de su nieta.

Jawlensky y Kandinsky participan ya en 1912 en el grupo artístico El Jinete Azul, espoleta de la pintura expresionista en el continente. El paso coincide además con la amistad trabada con Paul Klee y Emil Nolde.

Tanto Angélica Jawlensky como la directora del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, Evgenia Petrova, reivindican la vinculación del artista con sus raíces rusas. De hecho, su nieta relaciona los retratos de Jawlensky -quizá el tema capital en toda su obra- con los iconos religiosos rusos.

Un origen que Jawlensky había abandonado rumbo a Alemania. De ahí tuvo que emigrar a Suiza por la orden de expulsión de los ciudadanos rusos motivada por la guerra. Entonces «cambia radicalmente la paleta de sus colores: ahora son más pasteles y tenues, aplicados en capas más sutiles».

Con 50 años años, Jawlensky parte de cero. Comienza una serie de 'Variaciones' hasta alcanzar las 300 obras donde las formas se van diluyendo, los colores se van atenuando y el proceso desemboca en sus 'Cabezas abstractas', a las que dedicará quince años de su vida. Las cabezas se han convertido en óvalos, los ojos han desaparecido y el color regresa por sus fueros en las 'Meditaciones', su última gran serie.

Es hora, pues, de 'descubrir' a Jawlensky.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos