Investigadores españoles abren la puerta a la detección precoz del alzhéimer

Un cuidador coge las manos de un anciano con una demencia. :: r. c./
Un cuidador coge las manos de un anciano con una demencia. :: r. c.

El hallazgo de alteraciones cerebrales en personas sin síntomas, pero con carga genética de riesgo, permitirá terapias para prevenir esta demencia

ALFONSO TORICES MADRID.

Investigadores españoles de la Fundación Pascual Maragall han realizado un descubrimiento pionero a escala internacional que permitirá la detección precoz de algunos tipos de la enfermedad de Alzheimer en personas aún sanas y sin síntomas. Esta dolencia, que es la forma más común de demencia, afecta en España a unas 800.000 personas, un volumen de enfermos que podría triplicarse en los próximos 30 años hasta adquirir rasgos de epidemia.

Los expertos españoles, apoyados económicamente por la Fundación La Caixa, publicaron ayer los resultados del mayor estudio mundial de neuroimagen -resonancias magnéticas cerebrales- realizado con personas sanas, pero portadoras del gen que confiere el mayor riesgo de sufrir alzhéimer, el APOE-E4. En este trabajo, que aparecerá en las páginas de la revista científica 'Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association', han participado 533 personas de 45 a 76 años, de las que 272 eran portadoras del gen APOE-E4, pertenecientes a un proyecto más global, el Estudio Alfa, que con 2.743 voluntarios de entre 45 y 75 años, la gran mayoría hijos e hijas de enfermos de alzhéimer, profundiza desde la fundación catalana sobre diferentes aspectos de la enfermedad.

La investigación, dirigida por los doctores José Luis Molinuevo y Juan Domingo Gisbert, ha permitido identificar, mediante la comparación de las resonancias, diferencias neuroanatómicas significativas -alteraciones de la estructura cerebral- proporcionales a la carga genética asociada al riesgo de alzhéimer en los participantes. Unas diferencias neuroanatómicas según la carga del APOE-E4 que son más evidentes a partir de los 60 años, que es la misma edad a la que se producen otras alteraciones cerebrales vinculadas a la enfermedad.

Este hallazgo, según valoraron los expertos españoles, representa un paso al frente en la prevención de la enfermedad, ya que permitirá tener en cuenta las alteraciones identificadas en el diseño de ensayos clínicos dirigidos a prevenir el alzhéimer mucho antes de que aparezcan los síntomas clínicos. «Conocer el rol y los cambios estructurales provocados por los diferentes factores de riesgo nos permitirá diseñar mejores ensayos clínicos», explicó José Luis Molinuevo. «La investigación es la única vía para avanzar en la identificación precoz y la prevención de esta enfermedad, que puede convertirse en una pandemia del siglo XXI», añadió Ángel Font, director corporativo de Investigación y Estrategia de la Fundación La Caixa.

La detección precoz y la prevención de hecho son los instrumentos fundamentales de los especialistas en la lucha contra el alzhéimer porque esta enfermedad neurodegenerativa, que afecta a un 10% de los mayores de 65 años y que representa entre el 60% y el 80% de las demencias diagnosticadas en el mundo, todavía no tiene cura. El hecho de conocer algunos de los marcadores que permiten anticipar que una persona sana tiene alto riesgo de desarrollar la dolencia es clave para una intervención temprana, porque los principales síntomas que delatan el padecimiento de la patología -pérdida de memoria severa, desorientación o problemas del habla y la escritura- no se manifiestan hasta años después del inicio de su desarrollo.

El siguiente paso

El siguiente paso de los investigadores será evaluar el impacto de la presencia de alteraciones en biomarcadores típicos de la enfermedad de alzhéimer, como la presencia de las proteínas betaamiloide y tau en las alteraciones neuroanatómicas descritas en este estudio.

El Barcelonaßeta Brain Research Center puso en marcha en el año 2012 el reclutamiento de voluntarios para el Estudio Alfa, una de las plataformas de investigación más avanzadas tecnológicamente y con un mayor número de participantes sanos del mundo, dedicada a la detección precoz y la prevención del alzhéimer en España.

Según sus características, los voluntarios del Estudio Alfa participan en distintos subestudios, orientados a diferentes aspectos de la prevención, que implican un seguimiento y la realización de determinadas pruebas de cognición, epidemiología y enfermería. Un subgrupo de 400 participantes se somete también a dos resonancias magnéticas, una PET de amiloide, una PET de glucosa y una punción lumbar, que repetirán cada tres años y durante décadas, con el objetivo de entender la historia natural de la enfermedad e identificar los factores de riesgo y los indicadores biológicos que podrían incidir en su desarrollo.

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