INTERESANTE PROGRAMA Y VERSIONES DE LA OFM

MANUEL DEL CAMPO

El alemán Richard Strauss (1864-1949) y el ruso Igos Stravinsky (1882-1971) -del primero dos obras y una del segundo- fueron los compositores que escogió el maestro Álvaro Albiach, director titular y artístico de la Orquesta de Extremadura actualmente, para ponerse al frente de nuestra Orquesta Filarmónica de Málaga en el octavo de los conciertos de abono de esta su vigésimo octava Temporada del Teatro Cervantes. Nombres atractivos los de Strauss y Stravinsky, con piezas, dos de ellas, de infrecuente audición entre nosotros y una escasa asistencia de público anteayer jueves como respuesta.

Arrancó la jornada que pasamos a comentar con ‘Circus Polka: Para un joven elefante’, de Stravinsky. Compuesta en 1942 por encargo de George Balanchine (1904-1960), escenógrafo y uno de los principales maestros del ballet moderno, para un número de elefantes amaestrados del Circo Barnuva, podríamos decir que responde al estilo de la música circense, grotescos efectos de los vientos y cuerdas graves -hay también una cita de la ‘Marcha Militar’ de Schubert- y rebosa humor. Un par de años más tarde, estrena Stravinsky la versión para orquesta sinfónica e incluso tenemos noticia de que existe otra para piano solo. La orquesta malagueña, adecuada a la singular pieza stravinskiana, abrió la sesión a buen nivel y con eficaz director. Fue notoria la claridad de su dirección, recibiendo los profesores de la OFM y el maestro Álvaro Albiach los primeros aplausos.

Cerraba la primera parte del programa el ‘Dueto Concertino’ para clarinete, fagot y cuerda de Strauss, última de sus composiciones que se basa en un programa (la historia de un oso y una princesa y aquel al final se convierte en príncipe). La sensación es de música de cámara, tal vez pueda recordar a Mozart por la elección del clarinete y el fagot. Consta de tres movimientos y se caracteriza asímismo por su buen humor. Está dedicada a su viejo fagot de la Filarmónica de Viena, Hugo Burghauser, y se estrena en 1948. Celebramos la intervención como solistas de dos profesores de nuestra Orquesta Filarmónica, quienes mostraron su capacidad interpretativa y méritos. Sonido relevante el de Juan Crisóstomo Subiela (clarinete) siempre expresivo, así como la musicalidad exhibida por Antonio Lozano (fagot), compenetrados como dúo y con la precisa asistencia, siempre atenta, del maestro Albiach coordinando a los solistas con el grupo orquestal. Éxito.

Para finalizar el concierto y como segunda parte del mismo, ‘Así habló Zaratustra’, también de Richard Strauss. Figura muy significativa en lo que va de Romanticismo a la época moderna es este músico y son sus poemas sinfónicos de tan precisa dimensión formal y expresiva. Hasta cinco, desde ‘Macbeth’ (1890) a ‘Así habló Zaratustra’ (1896) crea en la última década del siglo XIX. El que nos ofreció la OFM es está superescrito- como un comentario musical de la doctrina filosófica de Nietzsche. En este Strauss se conjugan y funden timbres y función colorista., predomina el humor, rebosa virtuosismo orquestal y la orquesta supera a los propios instrumentos que la integran. Se gozó la interpretación desde su inicio, bien expresivo, hasta la conclusión. Impresionó el maestro Álvaro Albiach como director, así como la respuesta de la Filarmónica local. En el primero, gran claridad de gestos y firmeza, seguridad y dominio, así como la sonoridad de la segunda. Brillantísima en los momentos adecuados, expresiva en los más líricos (no obstante y a pesar de su aumento, en momentos se precisarían más violines para este ‘Zaratustra’) y a la cabeza su concertino Andrea Sestakova. Oímos un Richard Strauss admirablemente traducido, que entusiasmó al público y a nosotros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos