Independentismo sin colores

Ignacio Martínez de Pisón, Patricia Soley-Beltrán, Alfredo Taján y Antonio Soler. ::/José Báez
Ignacio Martínez de Pisón, Patricia Soley-Beltrán, Alfredo Taján y Antonio Soler. :: / José Báez

Antonio Soler, Ignacio Martínez de Pisón y Patricia Soley-Beltrán abordan el nacionalismo catalán desde una perspectiva literaria e histórica

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

No es ninguna novedad: el independentismo catalán se ha colado en todos los rincones de la porosa sociedad española. Desde la taberna hasta la mesa de la cocina, la conversación general se ha encadenado a este tema, tan fácilmente debatible y visceralmente argumentable. Ayer, tres valientes decidieron echar más leña al fuego en una nueva edición de ‘El mundo en llamas’, el ciclo de conferencias que acoge La Térmica para abordar temas de candente actualidad. Bajo el subtítulo ‘De aquellos polvos, estos lodos’, la socióloga Patricia Soley-Beltrán y los escritores Ignacio Martínez de Pisón y Antonio Soler, abordaron el tema del año desde un enfoque historicista y cultural. Sin colores ni posturas, desde la cátedra que dan los libros leídos y el conocimiento de causa, ninguno de ellos coincidió en nada ni discrepó del todo: puro debate intelectual del que se echa en falta.

El encargado de moderar a los invitados fue el artista Alfredo Taján, que comenzó preguntando por los orígenes del independentismo catalán: «¿Ha sido el rapto del país?». El primero en saltar al ruedo fue Martínez de Pisón, zaragozano residente en Barcelona desde 1982, autor de doce novelas y ganador de los premios Rodolfo Walsh y Dulce Chacón. Aportó serenidad en forma de cronología: «La idea de Cataluña como nación llega a la esfera política en 1898, con el colapso de la crisis de Cuba». De esa manera, «el nacionalismo es un virus oportunista», que se aprovecha de las debilidades el Estado en el que se desenvuelve. Trazó así un cierto paralelismo entre la caída del imperio a finales del siglo XIX y el desastre financiero y económico del 2017, donde el independentismo se arraigó.

«El nacionalismo es un virus oportunista, se aprovecha de la debilidad del Estado» Ignacio Martínez de Pisón

«Desde el progresismo se critica el nacionalismo, pero todos nacemos en un entorno cultural concreto» Patricia Soley-Beltrán

«Los que dicen que el franquismo ha vuelto no saben lo que fue aquello» Antonio Soler

La barcelonesa Patricia Soley-Beltrán tomó el relevo para recordar que todo el mundo viene de una esfera cultural concreta y que las pertenencias a diferentes colectivos –género, región, cultura, etnia– definen al individuo. Según la licenciada en Historia Cultural y doctora en Sociología de Género, estos sentimientos de «deben ser altamente respetados, sean cuales sean». Su formación, dijo, la lleva a mirar a la Historia «para entender el presente», y criticó que «desde el progresismo cosmopolita universal» se critiquen los nacionalismos per sé, porque todo el mundo tiene su entorno concreto.

Antonio Soler, Premio Primavera 1999 y autor de ‘El camino de los ingleses’, sostuvo que los sentimientos identitarios son positivos, pero peligrosos «cuando empiezan a ser excluyentes». Parafraseó a Stefan Zweig, quien comparó a los nacionalismos europeos del siglo XX con los jinetes del Apocalipsis. Soler, además, mandó un mensaje a los que hacen un uso oportunista de la situación: «Los que dicen que el franquismo ha vuelto dejan claro que no saben lo que fue vivir en la dictadura».

La conversación siguió hasta superar el horario establecido por la organización. Taján derivó el debate hacia las críticas actuales a la Constitución del 78 y a aquellos que quieren desmontar la Transición. También hubo tiempo para hablar sobre la educación y sobre posturas, en una mesa redonda que demostró que se puede hablar de países sin agitar banderas.

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