Censura y ARCO, historia de un «ridículo total»

La galería Helga de Alvear tras la retirada de la obra 'Presos Políticos'. / Efe

«Hemos hecho una estupidez como una casa», dice Helga de Alvear al aceptar las disculpas de Ifema | La organización de ARCO lamenta haber pedido la retirada de la obra de Sierra y deja en manos de la galerista la decisión de volver a colgarla

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Vamos a reírnos. Todos hemos hecho el ridículo. Y yo la primera. Hemos hecho una estupidez como una casa». La galerista Helga de Alvear (Kirn, Alemania,1936) entonaba así su particular 'mea culpa', tras saber que Ifema se disculpaba por haber solicitado 24 horas antes la retirada de la obra de Santiago Sierra 'Presos políticos en la España contemporánea'. Negaba Ifema haber ejercido la censura y dejaba en manos de Alvear la posibilidad de volver a colgar la polémica obra en su espacio de ARCO. Algo muy improbable, toda vez que la controvertida pieza se había vendido por 96.000 euros en la víspera a Tatxo Benet, periodista, empresario y socio de Jaume Roures en Mediapro, y que la expondrá en Lérida. «Si quieren, que la cuelguen quienes la descolgaron», desafió De Alvear a Ifema.

Lejos de calmarse, el tsunami Sierra inundaba de nuevo el certamen, después de haber traspasado fronteras y llegar a las páginas de los grandes diarios internacionales en la misma jornada en la que los Reyes inauguraban la 37 edición de la feria de arte contemporáneo. La polémica se sobrepuso a la visita real y dio pie a que no se sumara a la inauguración oficial Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, quien justificó su ausencia como gesto de protesta, pero dejando claro que su decisión no era «un desaire a los Reyes».

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«Lamentamos y pedimos sinceras disculpas ante la controversia producida a consecuencia de la petición a una galería para la retirada de una obra, que en ningún caso perseguía ejercer ninguna censura a la creación, aún cuando la percepción pública haya sido ésta», decía la nota de disculpa de Ifema, que no mencionaba ni a Helga de Alvear ni a Santiago Sierra. Firmada por Clemente González Soler, presidente del Comité Ejecutivo de la institución ferial, fue consensuada por todas las instituciones que la conforman: Ayuntamiento y Comunidad de Madrid, Cámara de Comercio y Fundación Montemadrid.

Propósito de enmienda

«No hubo mala fe en esta acción», dijo Ifema. «Aceptamos las críticas recibidas, comprendiendo que debemos evitar en el futuro cualquier circunstancia de esta naturaleza», agregaba la nota remitida a los 208 galerías presentes este año la feria, sin país invitado en esta edición y consagrada a un futuro que se llena de nubarrones con esta polémica. Sin aceptar que se hubiera ejercido la censura la dirección de Ifema expresaba así su propósito de enmienda «ante el malestar que haya podido generarse»

Recordó Ifema que «el único órgano competente en la evaluación de los contenidos de ARCO es su Comité Organizador». Un órgano ejecutivo en el que figura Carlos Urroz, director de la feria desde hace ocho año que juzgó «malísima» la decisión de solicitar la retirada de la pieza de Sierra, y de una decena de galeristas nacionales e internacionales entre los que no está Helga de Alvear.

Obra 'Presos Políticos' de Santiago Sierra.
Obra 'Presos Políticos' de Santiago Sierra. / Efe

«Acepto las disculpas. Se deben haber dado cuenta del ridículo total que han hecho» reiteraba una Helga de Alvear «tan asombrada que ni me lo creo». La galerista de origen alemán no tenía, a primera hora de la tarde del jueves, la intención de volver a exponer las 24 fotos pixeladas de la obra de Sierra con retratos de los que el provocador artista madrileño considera «presos de conciencia» -entre ellos Oriol Junqueras y 'los Jordis'- en la pared de la que fueron desalojados en la víspera y que y que pasaron a ocupar cinco fotos de Thomas Ruff.

«Que quienes han quitado la pieza la vuelvan a poner si quieren. La obra está vendida y me da igual», declaró Helga de Alvear. «Lo dejamos estar y punto. Arte es arte», agregó confirmando que no había hablado con Sierra, pero que sí lo había hecho con Clemente González Soler. «Me llamó anoche y me invitó a cenar, pero yo estaba en mi casa y ya había cenado» dijo irónica. Sí quiso la galerista destacar el papel de alcaldesa Carmena «que ha pedido que la obra se vuelva a colgar».

Normalidad imposible

«La pieza ha dado el juego que debía dar y ha sido desorbitado. La normalidad es imposible y ya es suficiente», reconocía uno de los miembros de la galería, sugiriendo de nuevo que era improbable volver a colgar la pieza en su estand. Allí se habían vendido casi la totalidad de lo 500 folletos con los 24 rostros de la discordia, a razón de diez euros la pieza. «¡Qué buen chiste habría hecho Forges con esta ridícula bronca!», se oyó decir a un visitante a la galería que acaparaba tanta atención mediática, recordado al genio de la viñeta y el humor gráfico fallecido pocas horas antes.

Los reyes don Felipe y doña Letizia recorrieron durante más de una hora los pabellones 7 y 9 de Ifema y se detuvieron en una quincena de galerías, pero no ante la de Helga de Alvear, deja al margen de su recorrido. Allí hacían guardia decenas de cámaras de televisión, informadores y fotógrafos ante la expectativa del regreso de los «presos» a una pared a la que alguien se refirió como «el muro de la vegüenza».

El año pasado los Reyes sí comenzaron su visita por el espacio de Helga de Alvear y este jueves estuvieron justo al lado, ya que visitaron el vecino espacio de Hauser & Wirth, una de las galerías más importantes del mundo y que dirige en Nueva York la española Susie Guzmán.

Acompañaron a los Reyes la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y el ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, para quien la polémica sobre la presunta censura es «innecesaria». «El gobierno no ha tenido absolutamente nada que ver porque no está presente en IFEMA, respetamos la libertad de expresión porque nos gusta la libertad de expresión», dijo el ministro. «Ha sido peor el remedio que la enfermedad», reconoció aludiendo a la enorme repercusión mediática de caso.

Manuela Carmena no acudió a la inauguración «para expresar así la máxima defensa de la libertad de creación, expresión y exposición en la ciudad de Madrid». Según dijo el ayuntamiento, su primera edil quería «mostrar su desacuerdo» con la retirada de la obra de Santiago Sierra porque «en Madrid tiene que haber libertad de creación». «Todo artista debe tener máxima libertad de creación y Madrid es una ciudad de libertad», dijo Luis Cueto, coordinador general de la alcaldía quien lamentó que la polémica «dañe la imagen de ARCO y de Ifema».

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