La historia de Bernardo de Gálvez contada a los más pequeños

Asistentes y organizadores al finalizar el número de marionetas. :: Santiago molina/
Asistentes y organizadores al finalizar el número de marionetas. :: Santiago molina

Un libro dedicado a la figura del héroe de Macharaviaya se destina a lectura escolar en algunos estados de EEUU como Florida o Virginia

SANTIAGO MOLINA MÁLAGA.

La librería Mapas y Compañía se abarrotaba ayer de niños que acudían con sus padres en busca del libro 'Conociendo a Bernardo de Gálvez', lectura escolar en algunos puntos de Estados Unidos como Florida o Virginia. Está escrito por Guillermo Fesser e ilustrado por Alejandro Villén. Bajo los globos aerostáticos y los aviones que cuelgan del techo del establecimiento los chicos correteaban mientras esperaban el comienzo de un número de marionetas destinado a su divertimento y aprendizaje. Muchos de los padres ya poseían el ejemplar que rinde homenaje a uno de los personajes más importantes en la historia de Málaga y de la independencia de Estados Unidos. Pero poco duraba el libro entre las manos de los progenitores, porque está destinado a los más pequeños, que ojeaban las páginas con ímpetu y admiraban las ilustraciones.

En el exterior, al lado del umbral de la puerta de la librería, familiares y niños colmaban casi todo el ancho de la calle Compañía en un gran semicírculo mientras se preparaba la actuación de las marionetas. El número iría sobre la búsqueda del retrato de Bernardo de Gálvez, que debía estar en el Congreso de Estados Unidos por la ayuda prestada a su independencia, y cuya promesa se ha demorado unos 200 años.

La afluencia de público sorprendió a Villén, que dirigió palabras de agradecimiento a la multitud de asistentes. Niños y niñas reían, y participaban en el número, que obligaba a pararse a familias para ver qué sucedía y de qué iba aquello. Al poco tiempo ya se escuchaba con fuerza «¡El que tenga honor y valor que me siga!» y «¡Yo solo!». Las frases más célebres del militar español. La segunda fue el lema de su escudo de armas. Al final, con sonido de tambores de guerra, aparecían desfilando miembros de la Asociación de Granaderos y Damas de Gálvez, con niños y niñas disfrazados de soldados y damas de la época portando banderas de Estados Unidos, la de España y el retrato del héroe de la batalla de Pensacola.

Villén dijo sentirse incluso «muy agobiado y nervioso al ver el éxito de la actuación». En un principio, el encargo procedía de la empresa editorial Santillana para Estados Unidos, donde será lectura escolar, pero la notoriedad ha hecho que llegue al mercado español.

«Yo no me esperaba todo esto, creo que ha sido el mejor trabajo que he realizado. Gracias a estas ilustraciones estoy consiguiendo grandes proyectos». También agradeció que Fesser fuese quien recomendase a Villén para ilustrar el libro. Además, señaló que «cuando haces un proyecto sobre Bernardo de Gálvez la gente se implica mucho».

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