Henry James, cuentista de las simas del alma

Henry James dejó un legado de 113 relatos escritos entre 1864 y 1906./Páginas de Espuma
Henry James dejó un legado de 113 relatos escritos entre 1864 y 1906. / Páginas de Espuma

Se publican por primera vez en español los 'Cuentos completos' de un titán del relato que cambió el rumbo de la literatura

MIGUEL LORENCI MADRID.

Dese hace tres años Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) piensa, sueña, trabaja y se «alimenta» con Henry James (Nueva York, 1843 - Londres, 1916). Es el tiempo que el escritor argentino lleva sumido en una labor «tan titánica como hermosa», la traducción al español de todos los cuentos de este gigante de las letras. Un narrador «ambiguo, misterioso y profundo». Un cuentista «genial y sui géneris» que cambió el rumbo de la literatura, incorporando la introspección psicológica a sus ficciones. Se asomó a las simas de alma de sus personajes y superó el modelo realista del XIX y sus cuentos efectistas de finales sorprendentes.

Páginas de Espuma ampara este desafío y publica el primero de los tres volúmenes de su ambiciosa y cuidada edición de los 'Cuentos completos' de James. Cuando se complete -«en 2019 si todo va bien»-, sumará cerca de 3.000 páginas y reunirá casi un centenar de cuentos, un buen puñado de ellos inéditos en nuestro idioma. El primer volumen cubre de 1864 hasta 1878, cuando James publica 'Daisy Miller', uno de sus raros éxitos en vida. El segundo llegará hasta 1894 y el tercero hasta 1910.

Juan Casamayor, el editor premiado este año por la FIL de Guadalajara por su amor y dedicación al cuento, ya había afrontado desafíos parejos con los cuentos completos de Chéjov y Balzac. Fue él quien propuso a Berti «tapar agujeros» y «suplir carencias» con esta exigente y «necesaria» edición. Los cuentos de James perfilan, además, la compleja naturaleza de un narrador «ambiguo, misterioso, cosmopolita y sui géneris». Así define Berti al genial narrador hijo de un rico heredero que abandonó el derecho y su vocación por la pintura para explorar lo más hondo de la naturaleza humana en sus ficciones. Como su hermano William James, filósofo e introductor en Estados Unidos de la teoría psicológica y las tesis psicoanalíticas que Freud comenzaba a perfilar.

Esa profundidad es realmente novedosa. «Frente a Dickens y Balzac, a quienes considera superficiales, apuesta James por un tratamiento más hondo». «Es un pionero en ese interés por la psicología y la complejidad de la naturaleza humana. Tanto él como su hermano lo hacen en un momento bisagra en la literatura y el mundo, cuando emerge el análisis psicológico y cambia la mirada de las cosas», dice Berti.

«Hay dudas sobre su ambigua sexualidad, sobre hasta qué punto le desinteresaban las mujeres. Puede que sencillamente no le interesara el sexo, como fue el caso de Borges», plantea Berti, que confirma que esa ambigüedad «es tan patente en su obra como en su vida». «No era ni realista ni fantástico, pero mezcla ambas corrientes de forma singular, combinándolas con cosas románticas y su manera oblicua de decir las cosas», explica Berti. «Escribe de forma muy ambigua, sin explicitar las cosas: afirma con dobles negativas, relativiza lo que acaba de afirmar o mezcla dos teorías sobre el mismo hecho en una frase, algo que pone a prueba al lector y al traductor», agrega.

Ha optado por una versión «cronológica y completa» de los cuentos de un «maestro indiscutible» que además de novelas como 'Retrato de una dama' o 'Las bostonianas', dejó 113 relatos. Parte de 'Una tragedia del error', el primer cuento que publicó en 1864, con 21 años y sin firmarlo, y que durante mucho tiempo se tuvo por el segundo. Concluye con 'Una ronda de visitas', relato de 1910.

Profunda indagación

«Cuando empieza a publicar el modelo del cuento es más efectista: relatos breves, ágiles, veloces y con un final sorpresivo. Pero en los de James no hay tanta peripecia. A partir de una situación aparente banal aborda una indagación muy profunda en las simas del alma, con un prisma acaso más gótico y un resultado magistral con cuentos como 'De Grey' o 'El alquiler fantasmal'», apunta Berti.

El primero que publica «es ya una rareza». Transcurre en Francia «y parece un cuento de Balzac». El segundo, 'La historia de un año', «es muy norteamericano». «Es revelador que en ambos esté ya esa tensión entre Europa y Estados Unidos, esa dualidad que marcó toda su obra», dice el traductor recordando que «James pasó más tiempo en Londres que en Nueva York.

«Es un lugar común que las primeros textos son seminales, pero James prefigura ya todos los temas y obsesiones que desarrollará», asegura Berti. Asuntos como «el vínculo entre el arte y la realidad, los celos, el secreto, la derrota, la frágil línea entre el fracaso y el éxito, o la pérdida de la inocencia» tratados «con enorme talento y maestría». Berti ha dejado fuera alrededor de una quincena de relatos más extensos «que considero novelas cortas», como 'Los papeles de Aspern'.

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