Un guerrero fenicio para defender la isla

Guerrero fenicio del Cerro del Villar. /
Guerrero fenicio del Cerro del Villar.

La imagen de un soldado encontrada en las excavaciones anuncia las jornadas en las que intervendrá la arqueóloga María Eugenia Aubet

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

La isla del Cerro del Villar no sólo estaba habitada por prósperos mercaderes. También tenía sus soldados. De ellos han quedado rastros gráficos como la imagen de un guerrero encontrada en las excavaciones realizadas décadas atrás bajo la dirección de la arqueóloga María Eugenia Aubet. Precisamente, ese icono, que formaba parte de una gran vasija, es el que anunciará las jornadas sobre el Cerro del Villar que se celebrarán en Málaga el próximo 3 de abril con el objetivo de dar a conocer los resultados definitivos del estudio realizado por el Instituto Andaluz de Geofísica, a cargo de los investigadores Teresa Teixidó y José Antonio Peña.

Además, este ciclo arqueológico también contará con la presencia de la catedrática emérita de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, María Eugenia Aubet, que expondrá las últimas investigaciones sobre el yacimiento y que ya fueron avanzadas por este periódico el pasado verano (Ver ‘Los secretos enterrados del Cerro del Villar’, publicado en SUR el 25-06-2017). «Apenas hemos excavado la superficie», constata la investigadora, que muestra su apoyo a la creación de un parque arqueológico en el yacimiento que vuelva a activar las excavaciones sobre los primeros fenicios que habitaron lo ciudad que hoy conocemos como Málaga.

El arqueólogo José Suárez, que desarrolla el nuevo proyecto para el Cerro de Villar, destaca que los aportes de tierra y las excelentes condiciones de humedad han permitido conservar muchos de los rastros y utensilios fenicios que nos informan de la industria alfarera y metalúrgica, siendo además muy relevante el envasado de productos de la bahía como el vino o la pesca. «Muchas de las tradiciones malagueñas, como el pescaíto o el vino de Málaga, vienen de nuestros primeros pobladores», destaca Suárez, que regresa al presente para recordar la candidatura de los espetos a Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco y relacionarla con nuestro pasado fenicio: «Las sardinas más antiguas que se conservan en Málaga se encontraron en el Cerro del Villar».

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